Los planes de estudio y la formación en Archivos sonoros

¿Responden los planes de estudio universitarios actuales a las necesidades formativas de los profesionales dedicados a Archivos sonoros? ¿Cómo se alcanza la necesaria formación polivante y multidisciplinar que requiere el trabajo con este tipo de materiales: la formación en preservación y conservación, el análisis de los contenidos (música, palabra, sonidos), el conocimiento técnico de los soportes?. Responden a estas cuestiones dos profesionales de los archivos sonoros:

  • Rosa Ariza, Jefa del Archivo de la Palabra de Radio Nacional de España
  • Enric Giné, profesor de Sonología de la Escuela Superior de Música de Catalunya y de Postgrado en la Universidad Pompeu i Fabra

1.- ¿Considera que los actuales planes de estudios por los que se rigen las Facultades de Documentación en España responden a las necesidades reales que las instituciones con archivos sonoros (orales y/o musicales) deben gestionar?

Rosa Ariza:

Creo que las Facultades de Documentación se centran en estudios generales para dar respuesta a salidas profesionales muy diversas. Los Centros de Documentación deben responder a necesidades distintas dependiendo del tipo de institución, organismo o empresa en el que desarrollen su actividad. Es lógico que las Universidades ofrezcan enseñanzas generales y que la especialización se desarrolle posteriormente.

En mi opinión, las Universidades españolas ofrecen un nivel de educación aceptable y procuran al alumno las herramientas y preparación técnica que es la base de un trabajo de documentalista. Ahora bien, la documentación sonora es un trabajo muy especializado y requiere que se complemente la formación general con otros estudios específicos en Música (si se va a trabajar en una fonoteca musical) o de Periodismo o Ciencias de la Información, si se trabaja en una fonoteca de radio.

Consecuentemente, para trabajar en un archivo sonoro es muy conveniente ampliar la formación que ofrecen las Facultades de Documentación con otros estudios complementarios.

Enric Giné:

Desde mi perspectiva de ingeniero me resulta difícil juzgar los planes de estudio de una disciplina profesional que, aunque afín a mi actividad, no conozco tan a fondo.

Sin embargo esta observación me permite una primera respuesta: creo harto difícil hoy en día, para cualquier disciplina de grado (sea Biblioteconomía y Documentación) abarcar todos los aspectos que la tarea de gestión de archivos sonoros -audiovisuales por extensión- conlleva. La interdisciplinariedad puede resultar tediosa, pero es inevitable y bien llevada, enriquece. Un rápido vistazo al plan de estudios de grado que la Universidad de Barcelona ofrece (1) revela a mi parecer asignaturas interesantes, troncales todas: Fundamentos de tecnología, Información y formatos digitales, Estadística aplicada y otras. No creo factible dotar a los alumnos de las facultades de grado en Documentación -quizás sí en algún postgrado puntual- de conocimientos específicos en acústica y música, física y química, electrónica aplicada y procesado digital o álgebra, en todo o en parte, siendo seguramente la excepción la informática en lo referente a bases de datos, pero no en programación. Todos estos conocimientos son sin embargo imprescindibles, y de ahí constato la necesidad de fundamentar todo proyecto de archivo audiovisual sobre tres pilares clave: los del biblioteconomista o conservador, el ingeniero de sonido -mejor si aúna conocimientos musicales- y el especialista en IT (2) . Acompañados del correspondiente presupuesto y el rédito para con la comunidad potencial a la que el archivo sirve, claro está.

Existe a mi entender un campo común de buenas prácticas, más vago, que debe ser inculcado transversalmente en cualquier disciplina académica (y en la práctica profesional) sea en documentación, telecomunicaciones (especializada en audiovisuales, que la hay), informática o cualquier otra: hablo de metodología científica, escucha (y visión) crítica, hermenéutica en sentido amplio, ética profesional.

2.- ¿Qué lugar cree que ocupan en los planes de estudio los materiales especiales? ¿Considera que los alumnos salen plenamente formados en materias como la catalogación, conservación o preservación de dichos materiales?

Rosa Ariza:

Me parece que los materiales especiales ocupan un lugar muy secundario en los planes de estudio vigentes. Como ocurría antes de implantarse los actuales estudios de grado, los materiales especiales solo se ofertan como materias optativas en los cursos avanzados, tercer y cuarto curso en la Universidad Carlos III, Universidad Complutense de Madrid (UCM) y Universidad de Salamanca, como optativa abierta para cualquier curso en la Universidad Oberta de Catalunya y como optativa de segundo y tercer curso en la Universidad de León. Ni siquiera se ofrece en otras universidades.

Lógicamente puede haber alumnos que finalicen los estudios superiores de Documentación sin haber cursado ninguna asignatura relacionada con los materiales especiales (audiovisuales, sonoros, fotografías, partituras, mapas, etc.) Pienso que deberían tener más relevancia y tener categoría de asignatura obligatoria en alguno de los últimos cursos.

Enric Giné:

El Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) (3), también conocido como Plan de Bolonia, parece decantar el peso de la especialización aún más hacia el postgrado (2on ciclo, estudios de especialización) a la par que generaliza el contenido del grado o 1er ciclo. Ésta es cuanto menos la impresión que me llevo revisando el nuevo plan de enseñanzas artísticas de la ESMUC (Escola Superior de Música de Catalunya) en cuyo departamento de Sonología (4) imparto docencia (los estudios de Sonología han sido recientemente reconocidos por el Estado como titulación oficial) (5) . Parece pues que los estudios universitarios acabarán extendiéndose a efectos prácticos un año más de lo que era habitual, dado que al grado, reducido a cuatro años, se le añadirá sin solución de continuidad un postgrado o máster de uno o dos años más. Y ello, si no se persigue el doctorado. Así pues, las materias especiales justifican el postgrado como manifestación evidente de la creciente especialización del conocimiento.

En relación a la segunda pregunta de este apartado, sinceramente no creo que nadie salga plenamente formado en nada una vez terminados los estudios de grado. Esto no debe malinterpretarse: es de desear que los estudios de postgrado efectivamente especialicen, sea tanto en el ámbito profesionalizador como en el investigador (dicotomía ésta en desuso, dicho sea de paso).

3.- ¿Cómo puede el profesional y el alumno completar la formación en archivos sonoros? ¿Qué otros estudios complementarios pueden ser necesarios para una buena gestión de los archivos sonoros?

Rosa Ariza:

Considero que lo más importante para desarrollar satisfactoriamente la labor de documentalista es tener una cultura general amplia. Esto, que es fundamental en cualquier ámbito, es vital si el centro está integrado por documentos relacionados con la información en todos sus aspectos y también por grabaciones históricas que requieren unos conocimientos previos para poder valorar su importancia de cara a su conservación y tratamiento documental. Este aspecto es el más difícil de cubrir por una enseñanza universitaria, ya que se adquiere más con una actitud personal de aprendizaje y curiosidad que por la vía docente. A pesar de ello, las distintas facultades son conscientes de la importancia de una formación en aspectos culturales generales y ofrecen, especialmente durante el primer curso, materias de tipo general como “Expresión oral y escrita” (Universidad Oberta, Universidad Carlos III), “Lengua española” (UCM), “Historia de España” (UCM), “Sociología” (Universidad de Salamanca, UCM, Carlos III), diversos aspectos del Derecho, etc.

Como estudios complementarios deseables para el profesional de los archivos sonoros destacaría el tener una cultura musical amplia, especialmente si va a desempeñar su labor en una fonoteca musical y un conocimiento profundo de la actualidad y la información. Esto último es preciso para cualquier tipo de fonoteca.

Los conocimientos técnicos de Música pueden ser deseables, pero desde luego no imprescindibles.

Debido a los nuevos medios y soportes en que se encuentra contenido el sonido actualmente, es muy importante que el documentalista posea conocimientos de los nuevos formatos, soportes y medios electrónicos en los que se almacena y se gestiona el audio. Al menos debe tener unos estudios básicos de edición y creación de ficheros de sonido; también del manejo de las aplicaciones informáticas que existen al respecto.

Otro aspecto que me parece muy importante en la formación del documentalista especializado en archivos de sonido es educar su capacidad de síntesis. Esto es algo fundamental y podría fomentarse mediante estudios relacionados con la Historia y los comentarios de textos.

En la actualidad existen diversos cursos de posgrado en algunas de las Universidades españolas, como la Universidad Carlos III o la Universidad Complutense de Madrid, con sus “Máster en Documentación Audiovisual” y “Máster en gestión de la Documentación, Bibliotecas y Archivos” especialidad en Medios de Comunicación respectivamente. No existe ningún posgrado dedicado concretamente a archivos de sonido, aunque en los mencionados se tocan aspectos del mismo.

Enric Giné:

Primero… ¡con curiosidad!. Es el motor del conocimiento y la argamasa que puede llenar los vacíos que sin duda se producen en cualquier plan de estudios. La autoformación (más aún hoy que el conocimiento es tan accesible) explica muchas de las trayectorias de los buenos profesionales. Alcanzar una razonable perspectiva de lo que se es, se puede y se quiere hacer también ayuda. Digo razonable, porque no creo que sea nunca completa y menos aún para el alumno que a sus 22 años termina el grado. El profesional, de la edad y experiencia que sea, debe considerar la formación continua como un proceso natural en su trayectoria. A ello ayuda la extensa oferta de postgrados, cursos de formación continuada y escuelas universitarias de verano, como también los workshops altamente especializados en aspectos de la gestión audiovisual que ciertas empresas e instituciones (6) ofrecen. Aunque es cierto que el acceso a estos últimos es cuanto menos difícil.

Concretando algo más, siempre es aconsejable ampliar los conocimientos musicales en sentido amplio, así como en producción y gestión artística (la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, por ejemplo, ofrece amplia formación (7) al respecto) y evidentemente en los tecnológicos referidos a la imagen y el sonido. En este último aspecto puedo recomendar tanto el máster SMC (8)como el postgrado en Sonología DSON (9), ofrecidos ambos por la UPF junto con la ESMUC.

Quisiera puntualizar que para una buena gestión de los archivos sonoros (o audiovisuales en su conjunto) hay que desgranar primero los aspectos que esconde la palabra “gestión”, a menudo un equívoco comodín. Echando mano del modelo OAIS (10), al tratar de archivos deberemos considerar al menos -o también, como se prefiera- los procesos de ingestión de datos, administración, preservación y accesibilidad. Cada proceso implica una tarea, y cada tarea implica un importante grado de especialización. Como en todo hay transversalidad, y aplicando el dicho, ninguna de las tareas -así como ningún archivo- es una isla.

4.- ¿Considera que podríamos hablar de especialización, y de perfiles profesionales más complejos para realizar este trabajo?

Rosa Ariza:

En mi opinión, aunque el trabajo que debe desempeñar un profesional de archivos sonoros es muy particular, no creo que deba considerarse una profesión independiente o un trabajador especializado dentro de la profesión. El hecho de trabajar con unos soportes especiales implica conocer bien las características de los mismos para manejarlos, tratarlos e incluso para acceder a su contenido, pero realmente el tratamiento, el fondo, el sentido y los fines de la documentación sonora son los mismos que los de otros tipos de documentación que utiliza soportes más convencionales como el papel o medios de expresión de más larga tradición, como la documentación escrita.

Enric Giné:

Sin duda, en función de nuevo de la tarea que consideremos. La ingestión de datos requiere a nivel técnico de un ingeniero audiovisual conocedor de formatos y estándares, desde los más arcaicos (grabación magnética sobre hilo, por ejemplo) hasta los más recientes ya digitales (contenedor MXF, por ejemplo). Todo esto difícilmente lo cubrirá un técnico de sonido al uso. El almacenaje y la accesibilidad, en especial si ésta es on-line, requieren también de una sólida estructura en IT. La preservación del contenido, entendida como continua migración de formatos, es también un aspecto mayormente técnico. Por otro lado, en lo que OAIS entiende como gestión, la generación de metadatos descriptivos (valoración del interés histórico-artístico del documento) así como la administración de derechos de reproducción, autoría, etc. requiere, como en otros tantos aspectos, del concurso del conservador. El trabajo en equipo es clave.

Exclusivamente en lo que me es más cercano, la tarea del ingeniero audiovisual, la formación específica en aspectos de preservación escasea. Diría aún más: escasea y peligra la transmisión de conocimientos en formatos analógicos que los técnicos de sonido mayores de 45 años atesoran. La brecha digital es muy notoria en este aspecto, y raro es el estudio de grabación o laboratorio que haya conservado en buen estado reproductores de formatos obsoletos (medios físicos, magnéticos, magneto-ópticos, ópticos). La universidad politécnica (ingeniería) no parece tampoco el mejor de los campos para la transmisión de este tipo de conocimientos -oficios artesanos a su vez- preocupada como está por transmitir el “estado del arte”, como suele llamarse hoy en día al saber más reciente y a la tecnología punta.

Y sin embargo, es necesario preservar y transmitir todo este conocimiento. Es un eslabón más en el proceso de valorar el patrimonio cultural. En este sentido, coincidiendo con la implementación del anteriormente citado EEES, el departamento de Sonología de la ESMUC espera poder ofrecer en un plazo razonable, en sus estudios de grado o de postgrado, materias dedicadas a la digitalización, preservación y accesibilidad del patrimonio sonoro con especial énfasis en el proceso de ingestión.

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