Asociacionismo

Coordinación:
Blanca San José y Carmen Morales
Vocalía de Publicaciones de SEDIC

Los cambios experimentados por la profesión en los últimos años así como por el mercado de trabajo y por el perfil de bibliotecarios y documentalistas ocupan el debate de este número. Los socios de SEDIC opinan acerca de todos estos cambios y de la importancia de que las asociaciones profesionales sepan adaptarse a ellos.

1. En los últimos años, la profesión ha experimentado importantes cambios. Los bibliotecarios y documentalistas se han convertido en gestores de la información con perfiles muy relacionados con las tecnologías y la información digital. ¿Crees que los planes de estudios de las universidades españolas han sabido adaptarse a estos nuevos perfiles? Y ¿los cursos y actividades formativas de SEDIC (talleres, comunidades de prácticas) y ¿las instituciones donde trabajan los profesionales?

clip69-debate-foto-miriamMyriam Martínez San Emeterio
Directora de Documentación, Grupo TecniPublicaciones

En general no podemos negar los esfuerzos que se están llevando a cabo por todas las universidades para mejorar y adecuar los programas de estudios, así como las diferentes opciones de especialización que se están lanzando. Pero, esos esfuerzos siguen dirigiéndose a una realidad bien diferente.

Nuestro perfil profesional está en continua transformación. La vinculación al mundo de la información y la tecnología le da un factor de innovación constante. Esta circunstancia no favorece nada los programas universitarios que no tienen medios suficientes para introducir modificaciones, o complementos formativos que aporten valor añadido a cada uno de los pre-profesionales que están formando. Así mismo, nos encontramos con la escasez de formadores universitarios con experiencia en el mundo de la empresa. La desvinculación es tal, que no pueden acompañar solo el aprendizaje a base de modelos teóricos, sino que no llegan a desarrollar modelos prácticos que ayuden al universitario-pre-profesional a entender la realidad con la que se va a encontrar.

Por tanto, seguimos necesitando organizaciones y profesionales que vivan esa realidad para introducirla en el día a día tanto del alumno universitario, como del profesional iniciado que busque el conocimiento-práctico, aplicable inmediatamente en la realidad de la empresa en la que se encuentre.

SEDIC, es una de las organizaciones que ha sabido en diferentes momentos enlazar con la necesidad del profesional de la gestión de la información pero ligándose excesivamente a las necesidades de una empresa más pública que privada, factor que a su vez ha podido y puede dificultar el crecimiento hacia otras tendencias en las que se encuentra el profesional de la información.

Así mismo, nos encontramos con las empresas que en momentos como este, han recortado todo proceso formativo y de innovación en sus entornos. La formación está siendo muy escasa, y sólo el propio profesional ante la necesidad de aportar y mejorar es el que se está implicando en su autoformación.

Por tanto, seguimos bastante parecidos solo que el ritmo de transformación está siendo mucho más rápido que antes, y necesitamos de esa rapidez para cambiar y ofrecer a su vez otra visión bien diferenciada del profesional de la gestión de la información.

clip69-debate-foto-elenaElena López de la Fuente
Senior Information Management Specialist. Biblioteca del Banco Central Europeo, en Frankfurt am Main

Desde mi punto de vista, la Universidad no debe limitarse a formar profesionales que se adapten exclusivamente a un momento concreto del mercado laboral; los planes de estudio deben tener una cierta estabilidad pero el contenido y el desarrollo de las asignaturas concretas pueden y deben actualizarse más fácilmente. Los estudios de grado deben crear profesionales con una sólida base técnica y teórica que les permita adaptarse al entorno cambiante en el que van a desarrollar su profesión. Lo que se aprende en las aulas no se utiliza en su totalidad de forma inmediata aunque el conjunto de ese bagaje es lo que nos va a permitir desarrollar nuestra vida profesional a largo plazo; tampoco hay que olvidar que el aprendizaje debe plantearse como una actividad continua a lo largo de toda la vida. A veces se retorna a la Universidad para cursar un Máster que nos permita la actualización en profundidad o el reciclaje profesional; en otras ocasiones necesitaremos realizar cursos concretos o actividades sobre aspectos muy específicos o muy novedosos de la profesión como los que desarrolla SEDIC.

En cuanto a las instituciones o empresas en que trabajamos la situación puede ser muy variada: a veces nuestras funciones no se corresponden con su núcleo de la actividad (un centro de documentación en una institución económica, por ejemplo) por lo que tenemos que recurrir a formación especializada externa (pública o privada): sin embargo, la formación en algunos aspectos tecnológicos puede cubrirse con la formación de carácter transversal que se ofrece a todos los empleados.

Tampoco se pueden dejar de lado una serie de habilidades transversales que están poco desarrolladas en nuestro sistema educativo en general como la capacidad de comunicación, de argumentación y defensa razonada de nuestras propuestas e ideas: se aprenden nociones de gestión pero no se practica cómo exponer un proyecto ante un tribunal, un panel de entrevistadores o un posible cliente. El problema del manejo real del inglés como lengua efectiva de trabajo y estudio sigue sin resolverse aunque haya sido incorporada a los planes de estudio de las universidades; lamentablemente, todavía no es infrecuente que profesionales españoles bien formados y con experiencia pierdan oportunidades laborales en instituciones o empresas europeas que exigen el dominio operativo del inglés.

clip69-debate-foto-paulaPaula Campos
Área de gestión de contenidos. Fundación Dialnet

Sin lugar a dudas, el ámbito de la Biblioteconomía es uno de los que más ha evolucionado en los últimos años. Ciertamente, en algunas Universidades estos estudios han quedado anclados en el pasado; sin embargo muchas otras, han sabido adaptarse a los nuevos tiempos, teniendo en cuenta principalmente la nueva situación social y el sin fin de herramientas digitales al alcance de la Biblioteca 2.0.

Muchas de las personas formadas en el pasado hemos apostado por la formación continuada, cursos como los que propone SEDIC nos permiten mantenernos al día y reciclarnos para continuar avanzando en nuestra carrera profesional. Para mí el mayor descubrimiento ha sido la formación a distancia u online que me permite ampliar mi abanico de oportunidades sin moverme de casa.

En cuanto a las instituciones donde trabajan los gestores de la información, tenemos de todo, pero por mi experiencia no depende tanto de la institución en sí, sino de la persona que tenga detrás al cargo de la misma.

clip69-debate-foto-honorioHonorio Penades
Coordinador de Comunicación y Marketing, Biblioteca de la Universidad Carlos III de Madrid

La profesión ha experimentado cambios a lo largo de toda su historia, me parece a mí, y afortunadamente. La intermediación en la información viene, como mínimo, desde la aparición de las primeras sociedades científicas en el XVII y las academias en el XVIII: desde la consideración del bibliotecario como un profesional hay una parte importante de esa profesión que consiste en buscar, reunir y conservar, y otra parte que consiste en relacionar. Las tecnologías de la información han avanzado y muchas profesiones las han impulsado, han aprovechado estos avances, se han adaptado, y otras han perecido, pero no necesariamente por no aprovechar los avances sino porque la sociedad ha dejado de necesitarlas o de creer -acertadamente o no- que las necesitaba. Con ello quiero decir que veo más importante no perder la perspectiva de la utilidad de la profesión y de las instituciones en las que trabajamos a la sociedad a la que servimos; perder el tren de la tecnología es malo, pero peor es no saber a dónde estamos viajando.

Dicho esto, revisemos los planes de estudios de las universidades -de Biblioteconomía, de Información y Documentación, como de tantas otras carreras- y busquemos cómo encajan en la sociedad, qué servicios pueden prestar a la sociedad esos titulados. Después vendrán las herramientas, pero hay que saber para qué las quieres.

Creo que es necesaria la combinación de las adecuadas competencias digitales -ojo que no hablo sólo de conocimiento de herramientas- más el ánimo de aprender y la capacidad de adaptación, todo ello sobre una extensa base de conocimientos teóricos.

2. Como miembros de nuestro colectivo profesional, ¿consideras que estamos adaptándonos al nuevo mercado de trabajo que requiere más Community Manager, especialistas en Marketing Digital y en Seo, Content Curator que perfiles tradicionales (bibliotecarios, archiveros y documentalistas)? ¿Crees que estamos reinventándonos y sabiendo afrontar los cambios?

Myriam Martínez San Emeterio. Directora de Documentación, Grupo TecniPublicaciones

Precisamente, creo que somos uno de los colectivos más inquietos y creyentes absolutamente en la transformación. Hemos evolucionado, dejando de lado modelos clásicos (por supuesto, desde mi punto de vista del mundo de la empresa; de los medios); es pura supervivencia, y a su vez, es pura curiosidad. Nuestro principio de servicio, aprovecha todas las herramientas disponibles para seguir realizándolo, pero sin olvidar nuestra esencia.

Al final, todos son nombres a tareas o necesidades, pero de una manera u otra las hemos venido desarrollando desde siempre solo que ahora se aplican a procesos tecnológicos o de inteligencia, pero son nuestros procesos, nuestros protocolos…todos los que hemos ido implementando con más o menos herramientas, solo observando las necesidades de la dirección de la empresa, o de los usuarios de la biblioteca.

Sin duda alguna, creo que no tendremos problemas. Dejaremos de llamarnos «gestores de información» o «documentalistas», y nos pondrán otro nombre que provocará debates entre los profesionales, pero encontraremos la manera de reinventarnos y seguir enfrentándonos a todos lo cambios.

Elena López de la Fuente. Senior Information Management Specialist, Biblioteca del Banco Central Europeo, en Frankfurt am Main

Actualmente se plantean dos factores simultáneos: por un lado, surgen nuevas oportunidades en el mundo digital para los profesionales de la información, si bien en dura competencia con otros profesionales de sectores afines (informáticos, periodistas, etc.); por otro lado, el empleo en archivos y bibliotecas, habitualmente en el sector público, es cada vez más reducido, debido a los recortes y a las innovaciones tecnológicas y de gestión.

Sin embargo, no sólo nos estamos reinventando tratando de ocupar los nuevos nichos de empleo: los archivos en las administraciones y empresas están convergiendo con los sistemas de gestión documental de la información electrónica y acabarán unificándose a medio plazo. En las bibliotecas, especialmente en las universitarias y de investigación, aunque no se deja de lado la gestión de las colecciones, se hace cada vez más énfasis en el desarrollo de nuevos servicios a los usuarios: repositorios, gestión de datos de investigación, desarrollo de los llamados bibliotecarios «incrustados», etc.

Paula Campos. Área de gestión de contenidos, Fundación Dialnet

El perfil de Community Manager está en auge. Cada vez son más las empresas que cuentan en su plantilla con una persona encargada de las redes sociales, los contenidos que se publican, el posicionamiento… En muchos casos es el documentalista-bibliotecario el que asume esta nueva función como parte de sus quehaceres diarios; por lo que nos vemos obligados a controlar esta nueva faceta que en muchos casos nos viene impuesta.

Honorio Penades. Coordinador de Comunicación y Marketing, Biblioteca de la Universidad Carlos III de Madrid

Mi experiencia es que resulta muy distinto ser bibliotecario con funciones de community manager, content curator, etc. que ser un profesional del SEO o del marketing. Somos muchos los que hemos metido las manos en este panal «social media management» y no todos aprovechamos lo mismo. El profesional del SMM tiene otro perfil, mucho más ágil, al que quizá se puedan adaptar tanto bibliotecarios/archiveros/documentalistas como periodistas, titulados en economía, empresa, marketing, relaciones públicas, y quizá otras carreras. Yo trabajo en este sector, en el del SMM desde una biblioteca, y os puedo asegurar que hay mucha diferencia entre lo que hacemos nosotros y lo que hacen los profesionales del SMM en sectores altamente competitivos.

3. Como socio de SEDIC, nos gustaría saber cuál es tu opinión acerca del asociacionismo. ¿Qué opinión te merecen las asociaciones profesionales en la actualidad? ¿Consideras que definen y defienden las competencias propias de la profesión? ¿Cuáles crees que deben ser las líneas que deben seguir las asociaciones profesionales? ¿Cómo valoras en concreto la actuación de SEDIC?

Myriam Martínez San Emeterio. Directora de Documentación, Grupo TecniPublicaciones

Soy socia de SEDIC desde el año 1989, siempre he considerado que la necesidad de agrupación y de apoyo de tus iguales, te permite por un lado avanzar y por otro comparar. Principalmente porque tus referencias las pierdes si no te relacionas con otros colegas de tu profesión.

Respondiendo a la primera pregunta, considero que el modelo de asociacionismo actual, desde mi punto de vista, está cada vez más obsoleto. La falta de respuesta a la situación por la que están pasando los profesionales es, sin duda, un signo de acomodamiento que puede provocar la desaparición de muchas de ellas.

Nos encontramos con una situación similar a lo que le ocurre a la formación universitaria: la falta de respuesta, y la necesidad de la innovación rápida, que no se lleva a cabo.

Desde mi punto de vista, pueden definir los perfiles profesionales y buscar una manera de responder puntualmente a necesidades formativas de cada uno de ellos, pero fallan en la falta de conocimiento cualitativo del colectivo al que se dirigen, incluso del papel que pueden jugar como intermediario en el mundo de la formación secundaria, como en la relación con las empresas. Falta ese papel de divulgación, tan necesario siempre en nuestro país.

Quizás siempre he echado en falta la integración en la realidad empresarial, como ocurre con otras asociaciones, que confiere al colectivo un peso significativo en el sistema económico.

Las líneas de trabajo, desde mi punto de vista podrían ser el desarrollo de una «marca profesional» a través de las colaboraciones activas con todo tipo de organización o entidad que se encuentre vinculada a nuestra profesión.

Definir una estrategia de comunicación a mayor escala: artículos en prensa especializada, notas de prensa sobre la evolución de la profesión, presencia en actividades profesionales de capital humano, etc.

Y sobre todo, buscar la cooperación con las universidades como punto de partida para fomentar el asociacionismo y la defensa del colectivo. Desde los inicios, llevar a cabo una labor de integración en la profesión y de pertenencia a ella.

En cuanto a SEDIC, considero que tiene todavía mucho recorrido y que podría ser el punto de partida para el reconocimiento de la profesión. Solo necesita creer en ella misma, y arriesgar más.

Elena López de la Fuente. Senior Information Management Specialist, Biblioteca del Banco Central Europeo, en Frankfurt am Main

Las asociaciones profesionales cumplen distintas funciones. La primera de ellas sería la defensa y visibilización de la profesión que puede desarrollarse definiendo las líneas básicas de su actuación, actuando como portavoz de los profesionales ante situaciones concretas que requieren la expresión de las necesidades y puntos de vista del sector, etc. Otra función muy importante es la de poner en contacto a los profesionales del sector para intercambiar experiencias y fomentar el diálogo; esto es especialmente necesario en el caso de aquellos que trabajan aislados en un entorno que no permite la consulta o el contraste de opiniones con otros profesionales.

Por último, es fundamental la labor de formación. El trabajo de una asociación como SEDIC sirve para detectar y responder a las necesidades de actualización continua de conocimientos y habilidades de todo tipo: manejo de herramientas tecnológicas, profundización en recursos de información, toma de contacto con los nuevos perfiles profesionales, etc.

Creo que SEDIC ha desarrollado su actividad en cada una de estas áreas interviniendo en conflictos concretos, redactando documentos acerca de aspectos como los derechos de autor o el código ético profesional y ofreciendo cursos de temas muy diversos. Valoro mucho también las visitas a bibliotecas y centros de documentación o actividades como las comunidades de prácticas. Me gustaría agradecer desde aquí los socios y el personal de Sedic que están o han estado directamente implicados en la organización de estas actividades ya que supone un gran esfuerzo no siempre valorado como se merecen.

Paula Campos. Área de gestión de contenidos, Fundación Dialnet

Si nos comparamos con otros colectivos, los bibliotecarios-profesionales de la información somos minoritarios. ¿Quién no se ha sentido como un bicho raro cuando intenta explicar a qué se dedica? El asociacionismo hace que nos sintamos de alguna forma más comprendidos, formando parte de un colectivo de personas con nuestros mismos intereses e inquietudes. Gracias al asociacionismo estamos mejor informados, nos permite estar en contacto con personas del mismo ámbito profesional y, además, defienden nuestros intereses.

A mi parecer para que una asociación funcione, además de contar con un equipo de profesionales que se encarguen de su organización y funcionamiento, debe haber un mínimo de compromiso por parte de sus miembros. Cada persona puede hacer una pequeña aportación y colaborar de distintas formas: proponiendo temas de debate, enseñando herramientas que faciliten nuestro trabajo, pagando una pequeña cuota….

SEDIC podría ser el modelo a seguir de muchas otras asociaciones que no consiguen representar a sus miembros y están condenadas al fracaso.

Honorio Penades. Coordinador de Comunicación y Marketing, Biblioteca de la Universidad Carlos III de Madrid

Siempre he tenido la mejor opinión del asociacionismo frente a otras formas corporativas o gremiales; la asociación profesional permite el intercambio de experiencias y conocimientos entre distintos perfiles y abrirse más a la sociedad, en lugar de volverse sobre sí misma para dictaminar quién debe estar dentro y quién debe estar fuera. Dicho lo cual, me parece terrible que en España tengamos no sé cuántas asociaciones profesionales de carácter sectorial y de carácter territorial, que dispersan esfuerzos. Precisamente cuando pienso que estos esfuerzos deberían tener más visibilidad social: creo que son necesarias más aportaciones profesionales y más posicionamientos desde nuestras asociaciones -y desde SEDIC– a los debates sociales abiertos: transparencia de datos públicos, privacidad de la información, gestión de las administraciones, incidencia de las tecnologías en los hábitos diarios, las múltiples alfabetizaciones necesarias en la educación en España, aportación de las bibliotecas a la integración social… son algunos temas que me interesan, no puedo ser exhaustivo, sólo echo de menos más aportación al debate desde colectivos profesionales.

4. ¿Cuál es tu visión de nuestra profesión en un futuro próximo?

Myriam Martínez San Emeterio. Directora de Documentación, Grupo TecniPublicaciones

Nuestro futuro próximo es seguir innovando, creer en nuestro trabajo y luchar por nuestro reconocimiento como profesionales activos y completos. Las nuevas tendencias en nuestra profesión – si lo sabemos aprovechar – pueden servirnos de palanca de cambio, y ofrecernos la oportunidad de defender nuestra imagen renovada a este sistema que nos limita tantas veces.

Simplemente, creer en nosotros mismos y seguir cambiando la profesión como hemos hecho hasta ahora.

Elena López de la Fuente. Senior Information Management Specialist, Biblioteca del Banco Central Europeo, en Frankfurt am Main

El gran desarrollo tecnológico de los últimos años ha producido cambios en todos los sectores de la sociedad, no sólo en nuestra profesión. Creo que en los próximos años seguiremos adaptándonos e innovando como hemos hecho siempre, aunque quizá a un ritmo más rápido. La idea básica, la gestión de la información, sigue siendo similar, sin embargo, las herramientas y las formas de organización han cambiado profundamente.

Creo que deberíamos partir de la identificación de los puntos fuertes de los profesionales de la información, que tienen que ser puestos en valor ya que todavía hoy seguimos teniendo un problema de falta de reconocimiento social, de visibilidad. También es necesario detectar los puntos débiles o carencias que debemos solventar; es obvio que se requerirá un aprendizaje continuo de las herramientas tecnológicas que vayan surgiendo pero también tenemos que aprender a desarrollar las capacidades de comunicación, de márketing, de colaboración con otras áreas de trabajo de nuestras instituciones y empresas, de detección de oportunidades y nichos de mercado, etc. Es imposible predecir el futuro pero sí podemos intentar prepararnos lo mejor posible para afrontarlo.

Paula Campos. Área de gestión de contenidos, Fundación Dialnet

Nuestra profesión está siendo duramente golpeada por la crisis, al igual que muchas otras. En muchos centros, debido a problemas económicos, si se ven forzados a prescindir de alguien suele ser del bibliotecario, documentalista o profesional de la información. Es por ello que se puede decir que casi estamos obligados a hacernos valer, mantenernos al día de todo lo nuevo que se cuece a nuestro alrededor y ser los mejores en nuestro trabajo. Sólo así, no les resultará tan fácil prescindir de nosotros y continuaremos siendo un pilar importante.

Honorio Penades. Coordinador de Comunicación y Marketing, Biblioteca de la Universidad Carlos III de Madrid

He tenido la ocasión de participar en la elaboración del estudio «Prospectiva 2020: las diez áreas que más van a cambiar en nuestras bibliotecas en los próximos años» donde se desarrollan distintas visiones de futuro de la profesión con cierto detalle. Recomiendo desde aquí la consulta de este estudio y propongo abrir el debate.

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