Categoría: Personajes

Entrevista a Maite Fernández Bajón

Realizada por:
Blanca San José y Carmen Morales
Vocalía de Publicaciones de SEDIC

2015-12-22 20.21.00[1]

Maite Fernández Bajón, doctora por la Universidad Complutense de Madrid (UCM), es Directora del Departamento de Biblioteconomía y Documentación de la UCM. Maite es una profesional de la Documentación que inicia su andadura en la práctica de nuestra profesión trabajando como documentalista en la Administración Pública, para pasar a dirigir el Departamento de Archivo y Documentación de una revista del Grupo Zeta, e iniciar más tarde su trabajo como profesora en la Universidad Complutense de Madrid. Es profesora visitante de diversas Universidades españolas y extranjeras e incansable investigadora de un buen número de proyectos y contratos de investigación. Por ello, cuenta con un importante volumen de publicaciones: libros, revistas científicas, ponencias en Congresos y Jornadas nacionales e internacionales. Además, ha dirigido 15 tesis doctorales presentadas en el Departamento de Biblioteconomía y Documentación.

Con todo ese bagaje profesional y personal, coincidimos con ella  en  el año 2014 en Sedic, en la organización de la Jornada universitaria profesional Actualizat-e. Esta Jornada que nace como una idea innovadora, con el reto de unir empresa y universidad, es decir, actividad profesional, docente e investigadora.  Y con un premio asociado,  Premio al proyecto más innovador en el ámbito de la gestión de la información y la documentación dirigido a buscar y destacar públicamente los proyectos de investigación más innovadores que puedan tener una mayor aplicación práctica en el ámbito empresarial entre los  Trabajo Fin de Master (TFM) y Trabajos Fin de Grado (TFG) de los estudiantes universitarios del área de conocimiento de la Biblioteconomía y Documentación.


1.- Como decíamos, la Jornada Actualizat-e une los tres aspectos fundamentales de nuestro desarrollo profesional: alumnos, profesores, y profesionales en activo. ¿Cómo ves el contexto actual en cada uno de estos tres colectivos en el campo de la gestión de la información y la documentación?

Quiero empezar señalando que no considero que debamos establecer distinciones ab initio sobre el contexto actual de los tres colectivos que conforman nuestro área de conocimiento -y en la misma medida cualquier otra- como si fueran contextos diferenciados. Los alumnos serán potenciales profesionales, ya sea en la vertiente de la docencia o en entornos institucionales o empresariales de muy diversa dimensión y ámbitos de actuación, los actuales docentes y profesionales han sido alumnos y en buena medida lo seguimos siendo para afrontar los retos de un sistema complejo y con gran capacidad de transformación, que además tiene lugar con gran velocidad en los dos ejes espacio temporales, las innovaciones se suceden muy deprisa y enseguida se conocen en el conjunto del área de conocimiento que simultanea,  sin solución de continuidad, la recopilación, tratamiento  y generación de información.

Entrando en el detalle que me solicita, puedo apreciar que los alumnos adquieren muy pronto conciencia de lo que acaece en el área y como se lleva a cabo. Están desarrollando un rol interactivo en el proceso de aprendizaje y en el trabajo en equipo.

Por lo que se refiere a  los profesores, con la implantación del Espacio Europeo de Educación Superior  se ha dado un cambio en el paradigma de enseñar que trasciende  tanto en lo docente e investigador,  como en las líneas de  investigación y los  contenidos  de las disciplinas. Somos conscientes del  nivel de interdisciplinariedad que se produce en este sector profesional y como digo, repercute a todos los niveles.

En cuanto  a los profesionales  participamos activamente en el proceso de  cambios constantes en un entorno complejo y por lo tanto de oportunidades  porque las empresas necesitan soluciones y respuestas que implican precisión y rapidez  en la gestión de la información y el conocimiento y esto obliga a los profesionales a un continuo  aprendizaje y actualización en  los perfiles más tecnológicos. Los  profesionales hemos de trabajar con gran capacidad de adaptación a esta evolución constante. A su vez, me alegra comprobar que están contribuyendo, ya no puede ser de otro modo, a impulsar y liderar  este proceso.

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Entrevista a Marta Martínez Valencia y Sol Ugarte

Realizada por:
Blanca San José y Carmen Morales
Vocalía de Publicaciones de SEDIC

Marta Martínez Valencia y Sol Ugarte «Kobli en un Clic» es un proyecto para poner en marcha máquinas virtuales de Koha-Kobli en bibliotecas. Es el resultado de la colaboración de la empresa SIBADOC (especializada en gestión documental) y el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte durante el año 2014.

En SIBADOC (http://www.sibadoc.es/) el proyecto lo han liderado Sol Ugarte y Marta Martínez Valencia como responsable de la dirección del proyecto.

Con las dos protagonistas, vamos a tener una entrevista para que nos expliquen el proyecto.

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Entrevista a Paz Fernández-Cuesta

Realizada por:
Blanca San José y Carmen Morales
Vocalía de Publicaciones de SEDIC

clip70-paz-fdez-2014Paz Fernández y Fernández-Cuesta es directora del Servicio de Bibliotecas de la Fundación Juan March desde junio de 2008. A lo largo de su amplia trayectoria profesional destacan su labor docente en la Universidad Carlos III de Madrid, sus trabajos documentales sobre mundo islámico y relaciones internacionales, y su actividad relacionada con deontología profesional. En la actualidad su interés se centra en las humanidades digitales y en datos científicos.

La presente entrevista pretende realizar un repaso por las principales colecciones que atesora la Biblioteca de la Fundación, prestando especial atención a Sim Sala Bim, un repositorio digital dedicado al ilusionismo, de reciente creación, pasando por la gestión y conservación de los fondos y el tipo de público al que éstos se dirigen.

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Entrevista a Lluis María Anglada i de Ferrer

Realizada por:
Blanca San José y Carmen Morales
Vocalía de Publicaciones de SEDIC

Lluísclip-69-LluisM-Anglada María Anglada i de Ferrer

Director del Consorci de Biblioteques Universitàries de Catalunya (CBUC)

Lluís M. Anglada es desde hace 16 años Director del CBUC, lugar desde el cual, ha fundado e impulsado la cooperación y colaboración bibliotecaria de estas últimas décadas. A lo largo de su vida profesional, inspirado en el contexto de la sociedad y las nuevas tecnologías, y con el firme convencimiento de la cooperación como herramienta de crecimiento y fuerza, nos ha ido narrando a través de sus trabajos, la evolución de nuestras bibliotecas.

Con el objetivo de hacer un repaso reflexivo de la historia más cercana de las bibliotecas universitarias, de mano de uno de sus máximos cronistas, nos atrevimos a plantearle una entrevista basada en el repaso de sus propios trabajos de los últimos 10 años. El resultado que podéis leer a continuación es un texto lleno de sabiduría y sobre todo, de mucha ilusión en nuestra profesión.

1. En 2002, en el artículo ¿Qué es justo?: modelos de precios en la era electrónica decías que «las compras consorciadas se realizaban para ahorrar dinero… y hacer más efectivo el gasto… aunque los modelos de negocio no eran favorables para los consorcios». ¿Crees que actualmente con los nuevos modelos de negocio, licencias, precios… esta situación ha cambiado y mejorado la situación de los consorcios bibliotecarios al realizar las compras de su material electrónico?

El artículo es de hace mucho tiempo. En los momentos iniciales de los acuerdos consorciados algunos modelos de precios estaban hechos en base las características de las bibliotecas universitarias de los Estados Unidos de America (EUA). Esto hacía que, aplicados a Europa, fueran injustos. Para dar un ejemplo, a veces los modelos tarifaban costes a partir de número de usuarios. Esto en los EUA suponía hacerlo en base a los usuarios a tiempo completo (Full Time Equivalent), pero este dato ni aún hoy está disponible en las bibliotecas españolas. Con el tiempo los modelos de precio se han ido adaptando a las características de las instituciones de educación superior en diferentes países.

Hoy hay acuerdos de compra consorciada en casi todo el mundo, lo que indica que son acuerdos que han sido considerados beneficiosos por diferentes instituciones y diferentes personas. La no participación en acuerdos consorciados, o una participación baja, no es indicativo de la maldad de los acuerdos, sino más bien de la poca capacidad organizativa de llegar a acuerdos con instituciones similares y formar consorcios de compras.

Esta extensión de los acuerdos consorciados es la mejor muestra de su bondad ya que, de no considerarse beneficiosos, no se harían. A mi entender y para España han supuesto un cambio radical con respecto al acceso a la información. En el caso que conozco mejor (las universidades de Cataluña) con estos acuerdos los investigadores han tenido acceso a revistas científicas de calidad a unos precios muy razonables, cosa que no fue posible en el entorno impreso. Otra cosa son las desventajas de los acuerdos consorciados que las hay. La venta de información en paquetes por parte de las editoriales fortalece económicamente a las revistas que están dentro de los paquetes y debilita a las que no lo están.

Los modelos de precio criticados en el artículo de 2002 evolucionaron y se estabilizaron permitiendo la gran extensión de acuerdos que hubo entre los años 2000 y 2005. Pero estos modelos se basaban en el gasto que un conjunto de instituciones hacía en revistas impresas. Esta base ha dejado de tener sentido en el momento en que la mayoría de accesos son digitales, pero aún es la que se usa como cálculo básico. Los modelos actuales tienen, por tanto, que cambiar. Algunas editoriales han elaborado modelos de precio basados únicamente en las revistas digitales. En sí mismos, son modelos ‘mejores’. El problema está en que cuando se aplican generan desequilibrios (algunos consorcios deben pagar más que antes) que no se sabe como compensar.

2.- En 2003, en tu artículo Impacto e influencia de los consorcios en la gestión de colecciones decías que habían existido dos oleadas de cooperación «la primera en los años 70 con la automatización con consecuencias en el préstamos interbibliotecario… la segunda, a finales de los años 90… con los consorcios de información electrónica y con consecuencia en las colecciones (catálogo, préstamo y compras conjuntas)…»¿Crees que nos encontramos ante un tercera oleada de cooperación?, si es así ¿cuál consideras que son sus consecuencias?

Sí, incluso creo que deberíamos citar una oleada anterior generada por las facilidades de crear catálogos colectivos a partir de la reproducción fotográfica de fichas, el ejemplo más conocido de los cuales es el National Union Catalog (NUC). Sí también al hecho que la tecnología ha actuado como facilitadora de la cooperación bibliotecaria. El uso de los ordenadores en los 70 y la compra de revistas digitales en los 90. Pero el hecho a resaltar es que la tecnología es capacitadora, pero incapaz de crear necesidades a no ser que esta preexistan. Quiero decir con esto que las bibliotecas llevan en su código genético la necesidad de cooperar.

La cooperación no es un bien en sí mismo, es un instrumento. Cooperar o hacer cosas colectivamente puede ser un inconveniente en muchos casos, pero si tu misión es proporcionar información (esté esta dónde esté), solo hay dos maneras de hacerlo: o tienes toda la información existente, o te asocias con instituciones semejantes (es decir, otras bibliotecas) para que, conjuntamente, al oferta de información se incremente en cantidad y en nivel de satisfacción de peticiones. Las bibliotecas han elegido el segundo camino ya que el primero no solo es caro sino que es imposible. En los años 60 y 70 las bibliotecas de las universidades más ricas comprobaron que por dinero que tuvieran y por mucho que cientifizaran el proceso de compra nunca conseguiría tener toda la información que sus usuarios les pedían.

En los 90 la información se hizo digital y esto propició la cooperación alrededor de las compras consorciadas. En estos momentos el cambio tecnológico que más afecta a las bibliotecas es que la información va a pasar a instalarse en la red. No, no lo está aún, es accesible desde la red. La información en la red estará físicamente en algún lado, pero estará preparada para ser interoperable. Esto se está haciendo hoy a partir de portales que recolectan la información digitalizada y almacenada a nivel local, pero ‘puesta’ en la red a nivel colectivo.

En segundo lugar, lo que estamos construyendo es una biblioteca digital mundial. Para ello hemos de pasar a formato digital los muchos documentos manuscritos o impresos que las bibliotecas han atesorado y que hasta ahora solo eran consultables desde dentro de sus paredes (de las de las bibliotecas). Muchos de estos impresos están en diferentes bibliotecas, no tienen sentido que cada una de ellas produzca una copia. La biblioteca digital mundial será un mosaico compuesto de muchísimas piezas, para que todas formen una figura reconocible, las bibliotecas deberán trabajar conjuntamente.

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Entrevista Dña. Emilia Currás

Realizada por:
Carmen Morales y Blanca San José
Vocalía de Publicaciones de SEDIC

Doctora en Ciencias Quclip68-foto-emilia-curras2ímicas, Profesora Titular de la Universidad Autónoma de Madrid, Documentalista Científico, fundadora de SEDIC … la trayectoria de Emilia Currás es tan amplia que se constituye como un referente en campo de la información y la documentación española. Impulsora del asociacionismo en la profesión, introductora de los Estudios de Documentación Científica en España, escritora … su prolífica actividad nos describe a una trabajadora incansable.

 

1. ¿Cómo fue su llegada a la profesión y en qué situación se encontraba en aquel momento tanto el perfil profesional como su cometido?

Cuando salí de Berlín con el Doctorado en el bolsillo, mi padre me dijo que tenía que buscar trabajo. Como sabía varios idiomas, fue fácil encontrar un empleo relacionado con la bibliografía y la literatura extranjera, Así, encontré trabajo en Hanomag Barreiros, que fabricaba tractores, traducía los documentos de Alemania. De este modo, empecé a trabajar con documentos y ese fue mi primer contacto con la Documentación.

Después de pocos meses, pasé a Piritas Españolas, una empresa del INI, a ocupar, precisamente, el puesto de «documentalista» con todo su bagaje de la propia «documentación» revisando revistas y documentos relacionados con el aprovechamiento de la minas de pirita de Huelva. Allí se hacía de todo: traducciones, archivo, resúmenes, redacciones breves de artículos. En fin, todo lo que se entiende por «Documentación e Información».

2. Usted ha sido una firme defensora del asociacionismo profesional, impulsando entre otras, la creación de SEDIC. ¿Qué opinión le merecen las asociaciones profesionales en la actualidad? ¿Considera que definen y defienden las competencias propias de su profesión? ¿Cuáles cree que deben ser las líneas que deben seguir?

Al regresar de Alemania, donde la profesión de documentalista estaba bien definida, con un contenido diferente al de bibliotecario, me pareció oportuno estructurar la profesión de documentalista en serio. Hasta entonces era como una rama especializada de «bibliotecario» o, quizás, «archivero». Creí necesario sentar las bases de una nueva profesión, que requería una organización profesional seria. Ya éramos muchos los que hacíamos la función de «documentalista» y no figuraba como tal profesión en ninguna entidad estatal.

Al ser establecida la profesión de «documentalista» como profesión independiente y sólida, necesitaba de una organización profesional, por eso se me ocurrió la idea de crear una asociación donde colegiarse. Así surgió SEDIC: «Sociedad Española de Documentación e Información Científica». Lo de «científica» viene porque la labor que se hace necesita una organización metódica y seriamente pensada, con métodos propios del caso.

SEDIC ha sido todo un éxito, reconocida universalmente, que goza de prestigio nacional e internacional. Después de los años sigue su cometido, en manos de distintos profesionales que llevan las riendas adecuadamente, siguiendo los avatares que la profesión ha sufrido a lo largo de los años, que ya son muchos.

A la pregunta «qué le parecen las asociaciones profesionales en la actualidad» tengo que contestar que son adecuadas a las especialidades que van surgiendo en la tarea documentaria. No somos un «único» estamento profesional, sino que van distinguiéndonos en especialidades.

Sí definen y defienden las competencias de su profesión. Deben irse adecuando a las especialidades que van surgiendo con los tiempos modernos. No olvidemos la mecanización, la automatización y todas las técnicas modernas de última hora.

3. A partir de los años 80 del pasado siglo surge una nueva disciplina en el ámbito de la Documentación e Información: la Gestión de la Información, que demanda un nuevo profesional con importantes responsabilidades en el diseño e implantación de los Sistemas de Información de las organizaciones. ¿Cómo vivió la profesión este profundo cambio en las tareas que se venían asumiendo normalmente?

La contestación a su pregunta puede ser muy sencilla: «Con toda normalidad». Es decir, se han ido produciendo los cambios a lo largo del tiempo pasado, de una manera normal, según han ido produciéndose esos cambios. El Gestor de la Información es un término muy amplio que abarca todas las funciones de un documentalista, tanto general, como especializado. Podríamos decir que los documentalistas, archiveros y bibliotecarios somos «gestores de la información» cada uno en su especialidad y cometido. 

4. Los avances tecnológicos han tenido un gran impacto sobre la profesión en los últimos años, transformando las funciones tradicionales de sus profesionales que han experimentado notables transformaciones. En la actualidad, son bibliotecarios, documentalistas, consultores, diseñan sistemas informáticos, son expertos en búsquedas en la red, webmasters, gestionan documentación empresarial, intranets,.. ¿Qué habilidades, capacidades y aptitudes considera que requiere el documentalista para enfrentarse a esta nueva situación?

De la respuesta anterior se deduce que las habilidades, capacidades y aptitudes que debe poseer un documentalista, tienen que ser muy amplias. Debe ser generalista, a la vez que un especialista. Surgen así las especialidades, que hemos nombrado anteriormente. De todas formas se aconseja que sea muy versátil y que conozca idiomas. Hoy en día esto es muy importante.

5. El efecto ha ido más allá, incluso, de la labor que deben desarrollar, trasladándose a cuál sería la forma más correcta de denominar nuestra profesión: bibliotecario, documentalista, profesional de la información, gestor del conocimiento de la información… ¿Qué piensa acerca de este debate?

La pregunta es fácil de contestar. Todas esas denominaciones son válidas según la misión concreta que realice un «documentalista», cada uno con su misión, tarea y habilidad que requiere su puesto concreto de trabajo.

En preguntas anteriores, ya hemos tratado este tema. Hay documentalistas generalistas y especializados en diversas tareas.

6. Desde que a mediados del siglo XIX surgen las primeras iniciativas en torno a la formación de los profesionales de la bibliotecas y los archivos, esta profesión ha experimentado unos cambios tremendos tanto en lo que a la formación ya las funciones que estos desempeñan como a los retos a los que se enfrentan y la habilidades que se les demandan. ¿Cree que los currículos académicos se han adaptado el nuevo perfil del profesional que requiere la sociedad actual?

Los currículum académicos se han adaptado y se han acomodado a todas las especialidades surgidas. Quizás no debamos pensar en el pasado, sino adaptarnos a los tiempos presentes y venideros. Hay que pensar en las tareas informáticas con toda su complejidad.

7. ¿Qué representa para usted el homenaje que le ha ofrecido SEDIC a su extensa vida profesional, en el marco de la celebración de la XV Jornada de Gestión de la Información?

Un homenaje es siempre muy bien venido y muy agradecido.

En realidad, ni aún en mi categoría de «jubilada» he olvidado mi profesión, sigo en la brecha, como se suele decir.

Agradezco profundamente a SEDIC este Homenaje que me ofrece en el marco de la celebración de la XV Jornada de Gestión de la Información en noviembre de 2013.