Panorama actual y futuro del libro digital

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Juan Miguel Márquez Responsable de relaciones externas Observatorio Nacional de Telecomunicaciones y Sociedad de la Información

Durante el último año estamos asistiendo a un incremento del interés por todo lo relacionado con el «libro digital» o eBook. En el pasado mes de octubre, la Feria del Libro de Francfort lo convirtió en la estrella del momento y los últimos anuncios de nuevos dispositivos de lectura así como su aceptación por parte de los consumidores han actuado como amplificador de la importancia y del impacto que el libro electrónico tendrá en la industria del libro. En pocos meses el escenario ha cambiado radicalmente y hemos pasado de los debates iniciales sobre ventajas e inconvenientes del libro digital frente al libro impreso a otros relacionados con los modelos de negocio en la nueva industria del libro; sobre los nuevos agentes que aparecen en esta industria; sobre el futuro del libro impreso y sobre las nuevas posibilidades que la digitalización de los contenidos ofrece.

Sin ánimo de ser exhaustivo, en este artículo se revisa la situación actual y algunas de las tendencias que empiezan a perfilar el complejo ecosistema del libro digital.

Una breve historia del libro digital

Aunque parezca que el libro digital es algo reciente, en realidad su historia comenzó en 1971, hace casi cuarenta años, cuando Michel S. Hart lanzó el proyecto Gutemberg para impulsar la creación y distribución de libros digitales. Tendrían que pasar 25 años, hasta 1996, para que el proyecto Gutemberg dispusiera de 1.000 títulos digitalizados. Un año antes, en 1995, Amazon había comenzado a vender libros en papel por Internet.

El año 1998 marca un punto de inflexión en la historia del libro digital. Es el año en que un libro electrónico consigue el primer ISBN y es el año en que se presentan los primeros dispositivos de lectura de eBooks. Hasta ese año, los libros digitales que existían eran ficheros electrónicos, sin identificación ISBN, cuyo contenido tenía que visualizarse en la pantalla de un ordenador.

A partir de esta fecha se sucede la presentación de nuevos lectores, aparecen los primeros libros de autores contemporáneos en formato digital, se crean las primeras webs dedicadas a la distribución o venta de libros digitales y empiezan a aparecer los primeros formatos de ficheros diseñados específicamente para este tipo de libros. Son años de crecimiento y maduración.

A partir de 2006 se consolida el mercado, con la introducción en el mercado de los primeros dispositivos de lectura que usan «tinta electrónica», muy semejantes a los que disponemos hoy día.

En 2009 aparece la segunda generación de este tipo de dispositivos, que ahora incorporan una característica completamente novedosa: la posibilidad de acceder directamente a las librerías on-line para realizar la compra y descarga instantánea de los libros digitales. Ya no es necesaria la intermediación de un ordenador para descargar el libro al ordenador y desde éste al lector. Éstos ya disponen de posibilidad de conexión inalámbrica con el proveedor de los libros. Se añaden nuevas funcionalidades al libro electrónico, como la posibilidad de introducir comentarios y marcas, la posibilidad de leerlo y sincronizarlo con dispositivos adicionales, como el ordenador o el teléfono móvil.

Las grandes librerias on-line desarrollan sus propios lectores. Es el caso de Amazon con el Kindle o de Barnes & Noble con el Nook. También los fabricantes de lectores crean sus propias librerías: es el caso de SONY o el anuncio que acaba de realizar Apple con el iPad y su iBookStore.

La transformación se inicia con intensidad en el mercado norteamericano, pero su reflejo llega a todas partes y ya existen iniciativas parecidas, aunque todavía a menor escala, en el resto de países.

Los dispositivos de lectura de libros digitales

Hasta los años 90, la lectura de cualquier libro digital requería de la pantalla de un ordenador. La experiencia de lectura era completamente diferente a la que se tenía cuando se leía un libro impreso y todo el mundo era consciente de las desventajas que ello suponía. La experiencia de lectura que se consigue al leer un libro impreso es, probablemente, una de las proezas más importantes que ha conseguido el ser humano. A veces no somos conscientes de lo evolucionado tecnológicamente que es un libro, pero sólo hay que pensar en cómo eran los libros en la edad media, el renacimiento o el siglo XIX para darse cuenta de ello. El libro actual es el resultado de una larga evolución que lo ha convertido en un instrumento casi perfecto en lo que se refiere a usabilidad, portabilidad y simplicidad.

Por esta razón, los defensores del libro digital siempre han tratado de conseguir dispositivos que permitan acercar la experiencia de lectura a la que se puede conseguir con un libro impreso. El invento de Nick Sheridon en los años 70 del «papel electrónico», cuya experiencia de lectura es más parecida a la que se consigue cuando se lee una hoja impresa que a la que se consigue cuando se lee en una pantalla de ordenador, fue usado en la primera década del año 2000 para fabricar lectores de libros electrónicos.

También se ha avanzado mucho en otras tecnologías de visualización que han mejorado sustancialmente la experiencia de lectura y que, aunque no sea semejante a la conseguida con el papel electrónico, aporta otras ventajas como son el color o la capacidad de mostrar imágenes en movimiento.

Los actuales dispositivos de lectura incorporan nuevas funcionalidades que lo separan claramente de lo que habitualmente se entiende por «lector de libros». Entre éstas se encuentran la capacidad de conexión inalámbrica con librerías on-line, para la compra y descarga de libros digitales, la posibilidad de introducir comentarios y notas en los libros que se están leyendo y de compartirlas con otras plataformas y la capacidad de almacenar más de 1.000 libros simultáneamente en estos lectores, lo que significa convertir el dispositivo en una auténtica biblioteca que podemos desplazar con nosotros con un peso y espacio inferior al de cualquier libro impreso.

Algunos de los lectores también permiten la descarga de manera automática de revistas y periódicos, así como la lectura automática en voz alta de los documentos descargados en el lector.

Los formatos del libro digital

Al igual que ocurre con los formatos de música o vídeo, también en el mundo del libro digital existen múltiples formatos y también en este caso el debate sobre las ventajes e inconvenientes de cada uno de ellos es intenso.En la actualidad los más utilizados son el PDF, que lidera el mercado y que es posible leerlo en la mayoría de los lectores existentes; el ePUB, legible en prácticamente todos los lectores a excepción del Kindle, el Mobipocket, legible en muchos lectores, pero no en los de Sony, el Nook de Barners & Noble o el futuro iPad y el formato propio del Kindle de Amazon que al ser un formato de propietario sólo es leído de manera nativa por el Kindle. En todos los casos, existen aplicaciones – gratuitas y de pago – que permiten que estos formatos sean leídos en ordenadores personales y en teléfonos móviles.

En cuanto al número de libros publicados en cada uno de estos formatos, atendiendo a la información proporcionada por dos de los mayores distribuidores de libros digitales del mercado estadounidense (Barnes & Noble y Amazon) se puede afirmar que existe más de 1 millón de títulos en formato ePUB y más de 400.000 en el formato Kindle, todo ello sin contar con la oferta de libros digitales gratuitos publicados por otros editores. No existen cifras fiables para el formato PDF, pero todo apunta a que su número es más elevado.

El mercado del libro digital y los modelos de negocio

El avance en el desarrollo tecnológico experimentado por los dispositivos de lectura de libros digitales no hubiese tenido el impacto que ha tenido si no hubiese ido acompañado por un cambio en el modelo de negocio del libro digital. Este cambio se inició en el mercado de Estados Unidos con la entrada de Amazon y de Barnes & Noble en la fabricación y distribución tanto de lectores como de libros digitales. Ambas empresas han seguido una política de incremento rápido en la oferta de títulos disponibles (en Amazon son más de 400.000 y en BN más de 1.000.000) y han diseñado políticas de precios muy agresivas, especialmente en el caso de Amazon, fijando el precio de la mayoría de su fondo por debajo de los 10 dólares. Ambas compañías disponen, además, de una amplia oferta de títulos gratuitos y de la posibilidad de descargarse también de manera gratuita un capítulo de todos sus libros.

Movimientos semejantes han realizado o han anunciado otras empresas, como es el caso de SONY o de Apple o distribuidores más pequeños tanto dentro como fuera de Estados Unidos.

El impacto de todo ello se ha reflejado en el lado de la demanda. En su último informe económico, Amazon declara «haber vendido millones de dispositivos de lectura» y 6 ejemplares de la edición digital por cada 10 de la edición impresa cuando el libro existía en ambas versiones.

Esta tendencia en la venta de libros digitales también es resaltada en el último informe de la consultora PriceWaterhouseCoopers, que señala que en los próximos años los ingresos por venta de libros impresos permanecerán estancados, e incluso descenderán ligeramente, mientras que las ventas de libros digitales experimentarán crecimientos sostenidos superiores al 35 por ciento.

Aunque todavía a mucha distancia de lo que está ocurriendo en el mercado americano, todos los países han empezado a reaccionar y, en el caso de España, en los últimos meses han aparecido noticias sobre la entrada en el mercado de la distribución de libros digitales de Telefónica, o sobre la firma de acuerdos entre grandes y pequeñas empresas del sector editorial para realizar lanzamientos conjuntos de libros digitales que pongan al alcance de todos el valiosísimo fondo editorial de la empresas españolas y latinoamericanas. El pasado 10 de febrero, la ministra de Cultura informó en el Congreso de los Diputados que en 2009 la edición en formato digital en España se incrementó en un 35% con respecto al año anterior.

El debate sobre el futuro del libro digital

Los cambios experimentados en el último año en el mercado del libro digital apuntan algunas tendencias que merecen ser destacadas. Se debe resaltar la consolidación del mercado. Aunque todavía estemos en los albores de lo que será el libro digital, con lo que hemos visto en el último año ya se puede afirmar que se ha iniciado un nuevo ciclo en su evolución. Si alguna vez existieron dudas sobre su viabilidad, creo que deben desaparecer. Los nuevos dispositivos de lectura y una oferta atractiva de libros digitales a precios muy asequibles junto con una extensa oferta de libros gratuitos ha disparado el consumo de estos libros.

Todo indica que el mercado del libro digital y el del libro impreso, aunque comparten una parte del mercado, están separados. En ocasiones el libro digital pueda actuar como sustituto del libro impreso pero ambos convivirán durante largo tiempo y, en muchas ocasiones, seguirán siendo mercados completamente diferentes.

La alta competencia existente entre grandes compañías en este mercado seguirá provocando mejoras continuadas de los dispositivos de lectura, lo que impulsará la evolución del libro digital por vías que lo alejarán cada vez más del libro impreso.

Los actores que intervienen en el mercado del libro digital son diferentes a los que intervenían en el mercado del libro impreso. Junto a los actores tradicionales, han aparecido nuevos participantes procedentes del mundo de las Tecnologías de la Información y de las Comunicaciones y del mercado de la comercialización de libros. Es pronto para hacer previsiones pero se puede afirmar que este mercado experimentará cambios importantes en los próximos años.

Especial relevancia merecen las consideraciones relativas a las políticas de precios. La capacidad de los distintos actores para influir en la fijación de los precios del libro digital y su aceptación por parte de los consumidores marcará, sin duda, una de las principales líneas de evolución de este mercado en el futuro próximo.

Juan Miguel Márquez
Responsable de relaciones externas.
Observatorio Nacional de Telecomunicaciones y Sociedad de la Información

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