Necesidad de una política de preservación del patrimonio documental fotográfico

La sección de debate del CLIP profundiza en el tema de portada (Con firma). Nos hemos dirigido a cuatro colaboradores de distintos ámbitos profesionales para preguntarles acerca de la necesidad de una política de preservación del patrimonio documental fotográfico.

ISABEL ORTEGA GARCÍA
Jefa del Servicio de Dibujos y Grabados de la Biblioteca Nacional

1. La existencia de fondos fotográficos dispersos en numerosas instituciones y en manos privadas, supone un dificultad para instaurar una política de preservación. ¿Qué medidas podrían aplicarse para reducir el riesgo de pérdida patrimonial?

En mi opinión la primera medida es tener al frente de las colecciones a personal formado y responsable, en segunda tener inventariadas las colecciones sabiendo qué tipo de materiales contienen para así conocer que necesidades de conservación tienen los distintos fondos en particular y por último conocer cual es el grado de consulta y utilización de los distintos fondos fotográficos.

2. La gestión de los derechos de autor es imprescindible, pero en ocasiones los precios son excesivos para su utilización como apoyo documental en proyectos editoriales y servicios web; ¿cómo puede evitarse que se transformen en un freno?

Quizás sea de perogrullo pero sería bueno establecer una diferenciación de tarifas por tipos de publicación, no puede ser el mismo canon para un artículo en una revista científica o para la ilustración de un texto de investigación que para una publicación comercial que va a sacar un beneficio cuando salga al mercado. También sería bueno establecer una serie de convenios con las gestoras de derechos para consensuar las tarifas entre autores, gestoras y propietarios de las imágenes.

3. ¿Crees que la creación de un Centro Nacional de Fotografía favorecería e incrementaría nuestra aportación con documentos fotográficos a los proyectos digitales europeos?

No necesariamente, dependería de qué competencias tuviera este centro y de que fondos gestionara.

 

JESÚS ROBLEDANO ARILLO
Profesor del Departamento de Biblioteconomía y Documentación de la Universidad Carlos III de Madrid

1. La existencia de fondos fotográficos dispersos en numerosas instituciones y en manos privadas, supone un dificultad para instaurar una política de preservación. ¿Qué medidas podrían aplicarse para reducir el riesgo de pérdida patrimonial?

Estamos ante uno de los problemas principales para la preservación y uso social del rico patrimonio fotográfico de nuestro país. No creo que la solución sea sencilla, ni creo tampoco que haya ningún país que haya encontrado una solución completa. Pienso que es realmente complejo imponer criterios de trabajo que sean seguidos en marcos tan dispares como los que presenta el patrimonio fotográfico: colecciones particulares, archivos administrativos e históricos, bibliotecas, archivos de prensa, galerías de arte, bancos de imágenes, agencias de fotografía, archivos de fotógrafos, archivos de centros de investigación, anticuarios… Las diferencias pueden ser muy grandes en cuanto a la disponibilidad de recursos económicos y humanos para la custodia, uso y mejora de los fondos; la posibilidad de contar con personal profesional suficientemente cualificado; la preparación y conciencia respecto al valor y necesidades de los fondos fotográficos de los propietarios o responsables de estos fondos; la tipología de usuarios y sus demandas y exigencias; la finalidad de los fondos; o las posibilidades de uso comercial y cultural.

Parece que cualquier medida debería partir del conocimiento de esos fondos: qué fondos existen, qué valor y necesidades tienen, y cuáles son sus prioridades para su preservación y uso. Este ideal sólo podría conseguirse mediante la realización de un censo de fondos fotográficos. El proyecto es de tal envergadura que debería contar con el patrocinio y colaboración de las principales instituciones con competencias en patrimonio cultural. Partiendo de este conocimiento se podría diseñar un plan de actuación que, evidentemente, tendría que estar sustentado en unas directrices de trabajo cuyo desarrollo debe implicar el concurso de los mejores especialistas en cada área dentro del patrimonio fotográfico. La custodia, difusión y preservación a largo plazo de los fondos fotográficos de acuerdo a criterios profesionales requiere muchos recursos; en consecuencia ninguna política de preservación tendrá éxito si no va acompañada de la dotación de recursos de diverso tipo: ayudas económicas, asesoramiento, apoyo a tareas de gestión y organización, formación de personal, etc. No muchas instituciones, particulares y empresas podrán afrontar un plan de mejora en la conservación y uso de sus fondos sin este tipo de soporte.

Otro problema difícil de resolver es cómo conciliar los intereses económicos de las empresas o particulares que comercializan con imágenes fotográficas con los intereses sociales hacia la explotación cultural de esos fondos.

2. La gestión de los derechos de autor es imprescindible, pero en ocasiones los precios son excesivos para su utilización como apoyo documental en proyectos editoriales y servicios web; ¿cómo puede evitarse que se transformen en un freno?

Sí, efectivamente, los precios son altos, y esto representa un freno importante para su uso. Hemos de pensar que la fotografía es, en muchos casos, una obra intelectual de una persona que tiene perfecto derecho a lucrarse de su producción. Pero no todo el dinero por pago de derechos va hacia el autor en todos los casos; la presencia de intermediarios en el mercado de la imagen fotográfica encarece los precios. Autores y custodios de fondos acuden a empresas intermediarias que facilitan la comercialización de los derechos de imágenes y su gestión, pero a cambio de un porcentaje muy significativo de las ganancias. También hemos de considerar que si los precios son excesivos es porque el mercado de la imagen mueve mucho dinero y la demanda de imágenes es muy alta en nuestros días. Estamos en una sociedad «sobrestimulada» visualmente; la imagen parece ser un ingrediente imprescindible en cualquier acto comunicativo. La demanda de imágenes fotográficas tiene que ser forzosamente alta. Las instituciones también quieren lucrarse o recabar dinero para el mantenimiento de sus fondos. Los precios son altos, cómo no iban a serlo. Un problema añadido es que no siempre el precio se calcula de acuerdo a los beneficios económicos del producto donde se va a insertar la imagen por cuyo uso se está pagando, ni incluso considerando si la finalidad del uso público es el lucro económico o no.

La solución no es fácil. No obstante pienso que no hemos de perder de vista iniciativas que han ido desarrollándose en la Web para afrontar este problema, quizás el modelo de gestión de derechos Creative Commons o el modelo de servicio de la llamada Web social pueda aportar algunas pistas. Creative Commons ha introducido un modelo muy flexible para la gestión de derechos de autor que pude en algunos casos permitir conciliar necesidades sociales con los intereses económicos de los autores. Pensemos también en el caso Flickr.com, como máximo representante de la Web social en el mundo de la fotografía. La «oferta» de imágenes es tremenda en Flickr.com, hablamos de cientos de millones de imágenes. En Flickr estamos observando cada vez más la confluencia del mundo profesional con el amateur; y un tipo de fotógrafo amateur con una oferta bastante interesante que puede llegar a competir con la oferta profesional. Flickr.com introduce un aspecto muy positivo: la centralización de una amplia oferta en un único servicio disponible en la Web. Incorpora también un modelo de comunicación entre ofertantes y demandantes de imágenes muy flexible y ágil, e incorpora Creative Commons. Si la oferta de imágenes aumenta de esta forma tan monstruosa, también la competencia entre los ofertantes de fotografía… y eso tendrá que reflejarse en los precios de los derechos de uso de las imágenes. Pero, claro, este tipo de servicios no da el valor añadido que los grandes intermediarios en cuanto a facilidades para la gestión y la comercialización de los derechos o en cuanto a seguridad y seguimiento; servicios necesarios para muchos fotógrafos, empresas e instituciones que comercializan derechos de uso de imágenes fotográficas y por los que tendrán que seguir pagando, lo que se tiene que reflejar en el precio de la imagen.

3. ¿Crees que la creación de un Centro Nacional de Fotografía favorecería e incrementaría nuestra aportación con documentos fotográficos a los proyectos digitales europeos?

Sí. Sin lugar a dudas, potenciaría la digitalización de fondos, la creación de servicios en Internet para la difusión del patrimonio fotográfico, y la integración de estos servicios en redes nacionales e internacionales. Permitiría también la coordinación de esas aportaciones a nivel español, así como el establecimiento de criterios para su selección y establecimiento de prioridades.

JAVIER JIMÉNEZ
Reportero grafico del Grupo Tecnopublicaciones España

1. La existencia de fondos fotográficos dispersos en numerosas instituciones y en manos privadas, supone un dificultad para instaurar una política de preservación. ¿Qué medidas podrían aplicarse para reducir el riesgo de pérdida patrimonial?

Creación de redes públicas y privadas de colecciones fotográficas.

Establecimiento en dichas redes de mecanismos de catalogación y organización del material fotográfico comunes a toda la red.

Creación de algún tipo de centro desde donde se gestione todo ese trabajo, donde se centralice todo lo relacionado con los derechos (esto enlaza con la pregunta 2), y que sirva de centro físico del archivo para consulta del material (para saber que existe), aunque su utilización esté sujeta a acuerdos entre los propietarios y los usuarios.

2. La gestión de los derechos de autor es imprescindible, pero en ocasiones los precios son excesivos para su utilización como apoyo documental en proyectos editoriales y servicios web; ¿cómo puede evitarse que se transformen en un freno?

Tal vez se podrían establecer unas tarifas aproximativas dentro de la red que gestiona este Centro, quien se sujete a estas tarifas razonables tendría la ventaja de que su trabajo es conocido y no va a quedar en el olvido y sin hacer demasiado esfuerzo de promoción o difusión, aunque siempre habrá quien quiera cobrar muy caro la utilización de su material y no quiera someterse a ninguna tarifa.

3. ¿Crees que la creación de un Centro Nacional de Fotografía favorecería e incrementaría nuestra aportación con documentos fotográficos a los proyectos digitales europeos?

Pues sí, como indico arriba, aunque desconozco los proyectos digitales europeos.

MANUEL DURÁN BLÁZQUEZ
Jefe de Documentación y del Archivo Fotográfico de ESPASA

1. La existencia de fondos fotográficos dispersos en numerosas instituciones y en manos privadas, supone un dificultad para instaurar una política de preservación. ¿Qué medidas podrían aplicarse para reducir el riesgo de pérdida patrimonial?

Sin duda alguna un registro y censo de todos los centros públicos y privados que haya en el país. En el caso de los públicos se podría reglamentar. En cuanto a las instituciones privadas, a quienes no se puede obligar a la difusión de sus fondos, sí se podría ofrecer contraprestaciones adecuadas, para facilitar esa posibilidad. Entre ellas estaría el de subvencionar o facilitar la conservación y en su caso restauración de fondos, así como la digitalización de los mismos y suponiendo siempre una rigurosa política en cuanto a los derechos correspondientes.

2. La gestión de los derechos de autor es imprescindible, pero en ocasiones los precios son excesivos para su utilización como apoyo documental en proyectos editoriales y servicios web; ¿cómo puede evitarse que se transformen en un freno?

Las propias entidades de gestión de derechos de autor, por la cuenta que les tiene, ya intentan cerrar acuerdos especiales con grandes grupos editoriales por ejemplo, pero deberían hacerlo también con cualquier centro cultural, educativo, de exposiciones.., que necesite de la difusión de obras sujetas a derechos. Complacer al mismo tiempo a quienes difunden obras de artistas y a los propios artistas, para que no se vean perjudicados siempre necesita un adecuado equilibrio. Y es fundamental que estos últimos sepan ver que necesitan en la mayoría de los casos la difusión de su obra. Ya son muchos los grupos de comunicación (editoriales, prensa, tv., ) que intentan evitar reproducir en sus libros, periódicos, revistas, programas.. obras de artistas sujetos a derechos de reproducción. La Ley de Propiedad Intelectual establece y reglamenta el derecho de cita, pero siempre está latente la discusión sobre los términos y amplitud de esta opción. Sobre todo para definir lo que es obra para educación, de lo que es obra exclusivamente comercial. ¿Cómo se puede definir lo que necesita un investigador para realizar un trabajo completo sobre la obra de un artista?. Y no por ello deja de ser educativa esa necesidad de uso.

3. ¿Crees que la creación de un Centro Nacional de Fotografía favorecería e incrementaría nuestra aportación con documentos fotográficos a los proyectos digitales europeos?

Es obvio. Una centralización de fondos, o al menos una gestión unificada de diversos fondos, aunque no todos estén agrupados en un mismo centro es absolutamente necesaria para exponer y exportar los fondos fotográficos de un país.

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