El libro digital: un reto más para los bibliotecarios del siglo XXI

CLIP ha preguntado a tres usuarios de libro digital, su opinión sobre este y el futuro de las bibliotecas. Modesto Escobar es Catedrático de Sociología en la Universidad de Salamanca. Nathaniel Beck es Profesor de Ciencia Política en la Universidad de Nueva York y Patricia Rial Weinberg, Editora Jefe de Grupo TecniPublicaciones.

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1.- ¿Qué opina del libro digital?

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Modesto Escobar:

Es un buen invento tecnológico que llevará a la desaparición del libro tradicional de papel. Sin embargo, se encuentra en una fase inicial de desarrollo. Ciertamente, su evolución tiene aún mucho recorrido, especialmente en la definición del color y de la imagen, así como en los formatos que son capaces de leer los dispositivos de lectura. Entre las incertidumbres más cercanas sobre su evolución se encuentran las de si el teléfono móvil puede convertirse en un lector de contenidos bibliográficos, o si va a desaparecer la llamada tinta electrónica, a favor de pantallas LED, TFT, LCD u otra nueva tecnología en ciernes, que impida el cansancio del lector o el consumo de batería excesivos.

Nathaniel Beck: 

La mayoría de mis investigaciones se realizan con revistas académicas. Como casi todas están en formato electrónico, casi nunca acudo presencialmente a la Biblioteca. Sólo utilizo libros electrónicos sobre mi Kindle para lecturas de prensa y libros que no son académicos o profesionales.

Patricia Rial:

Opino que se trata de un nuevo soporte muy útil para estudiantes, personas mayores y lectores que viajan por motivos profesionales o personales; es muy práctico para deportistas de montaña, de mar y los que utilizan la bicicleta.

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2.- ¿Cuáles son sus principales ventajas y sus principales inconvenientes, si los tiene?

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Modesto Escobar:

Su principal ventaja es el ahorro en papel y espacio, así como la posible disposición de muchos libros en un espacio reducido con un peso adecuado para trasportarlo.

Aún presenta importantes inconvenientes. El primero es que el dispositivo para la lectura es aún caro y provisional en su tecnología y diseño. Por otro lado, existen aún muchos libros no disponibles. Algunos de ellos, especialmente los técnicos con ilustraciones o fórmulas, siguen siendo casi tan caros como el papel y bastante menos agradables y útiles

Nathaniel Beck: 

Por el momento no he encontrado que el Kindle sea bueno para libros técnicos, ya que no representa bien fórmulas matemáticas y gráficos en tablas.

Patricia Rial:

La principal ventaja es que puedes llevar más de 8.000 páginas en un soporte que, además, pesa muy poco.

Es un producto interesante para la lectura de libros en posición horizontal. Mantener la posición de lectura cuando estamos sentados, como se ha venido haciendo desde hace siglos, es otro de los aspectos positivos del libro electrónico, pues leer en pantalla de ordenador cansa, debido al menor ángulo de visión.

Poder elegir el tamaño de la letra aporta también ventajas a aquellas personas que ya no se encuentran cómodas leyendo fuentes de pequeño tamaño. Hay quien afirma que los libros físicos facilitan la concentración si los comparamos con los electrónicos; sin embargo, y me baso en mi propia experiencia, para aquellas personas que padecen presbicia u otros problemas que repercuten en dicha concentración, el libro electrónico sí la facilita.

Otra de las ventajas es que los libros se pueden ordenar en el propio ordenador o guardar en soportes varios que ocupan poco espacio, sin olvidar que la descarga se realiza través de la red, lo que, por otra parte, se convierte en un inconveniente para aquellos lectores que todavía no saben hacerlo o no se encuentran seguros pagando a través de la red.

Existe ya una amplia oferta de libros en la red, pero todavía es escasa en lo que se refiere a nuevos títulos en español, cuyo precio se acerca al de los libros de bolsillo, aunque en ciertos casos no hay mucha diferencia con respecto al soporte papel.

El precio es sin duda alguna el principal inconveniente de los soportes para libros digitales: no son asequibles, y cuántas más funciones ofrecen, más caros son.

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3.- ¿Cuáles pueden ser las utilidades y ventajas del libro digital para la investigación?

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Modesto Escobar:

Con el tiempo permitirá leer casi todo en un tiempo instantáneo, sin tener que ir a la librería y encargarlo. Además, la capacidad de indexar el conocimiento (y las citas) para los investigadores se convertirá en una herramienta muy idónea para la incorporación de argumentos.

Nathaniel Beck: 

Personalmente me encanta no tener que almacenar libros en un lugar concreto y poder encontrarlos en cualquier parte en donde me encuentre.

Patricia Rial:

La misma utilidad que tiene para el que lee libros a título personal. Un investigador se puede desplazar llevando consigo miles de páginas para estudiar o como documentación para escribir fuera de su lugar de trabajo, para enseñar determinadas cosas a otros, etc., sin tener que cargar con un ordenador.

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4.- ¿Cree que es un producto completo o que debe perfeccionarse?

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Modesto Escobar:

Aún debe perfeccionarse bastante, especialmente, en el color, la exposición de ilustraciones, la capacidad de escritura o la confección de notas y el empleo de los índices. Otro reto importante que tiene el libro electrónico es el de los derechos de autor y cómo van a ser protegidos a fin de recompensar monetariamente el trabajo de los autores (y sus distribuidores).

Nathaniel Beck: 

Creo que se necesitaría una manera más eficaz de aumentar los e-books técnicos y académicos. Como investigador, sería estupendo tener acceso a todos los libros en formato electrónico, y asi poder leerlos en mi despacho. Actualmente, cuando necesito un libro, tengo que ir a la Biblioteca, esperar que esté en la estantería, etc.

Patricia Rial:

No podemos considerarlo como un producto completo porque acaba de empezar y ya se está quedando obsoleto; ganará cuando se pueda enrollar o plegar, se consiga pasar de la tinta electrónica monocroma al todo color y se abarate el coste de los que ofrecen una pantalla de tamaño medio; los aficionados al cómic o libros de arte lo agradecerán.

Antes que el propio soporte, son los formatos de descarga los que tienen que perfeccionarse o unificarse, pues se producen muchos errores gramaticales que despistan a las personas formadas y pueden atrasar el aprendizaje de los menos formados.

Las descargas y el cambio de tamaño de las fuentes desordenan las líneas y esto produce también cierto despiste en los lectores de libros «tradicionales», habituados a unas columnas muy bien ajustadas.

Otro apartado a mejorar es poder ordenar los títulos desde el propio soporte electrónico, sin tener que recurrir al ordenador.

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5.- ¿Considera que el libro digital puede afectar al uso de las bibliotecas tradicionales?

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Modesto Escobar:

Posiblemente, las bibliotecas se transformen y no necesiten tanto espacio para almacenar sus libros. De igual modo que desaparecieron los catálogos de madera con fichas de cartón, es probable que a medio plazo desaparezcan de los estantes los libros con hojas de papel y tapas más o menos duras. Ahora bien, las bibliotecas y los bibliotecarios seguirán subsistiendo para orientar a los lectores de las distintas ofertas existentes. Creo que tienen mayor riesgo de desaparición las librerías, en tanto tiendas físicas, que las bibliotecas, especialmente, aquellas que dan servicio a los investigadores.

Nathaniel Beck: 

En unos cuantos años las bibliotecas no tendrán libros, sino sólo bibliotecarios referencistas que sabrán cómo ayudar a encontrar los datos, las fuentes, los recursos, etc.

Patricia Rial:

No, porque ahora se podrán descargar los libros desde la propia página web de cada biblioteca; en suma, será un uso virtual, en lugar de un uso in situ. Pienso que acudirá menos gente a las bibliotecas, y esto afectará a los empleos. No obstante, las bibliotecas seguirán acogiendo a estudiantes e investigadores que requieren tranquilidad, asesoramiento o encontrar ediciones no digitalizadas.

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