La participación española en la construcción de la Biblioteca Digital Europea

El Comité de redacción del Clip ha decidido recuperar la sección de debate en el CLIP, para profundizar en el tema de portada (Con firma). Nos hemos dirigido a 3 colaboradores de distintos ámbitos bibliotecarios (Biblioteca Nacional, biblioteca universitaria y biblioteca pública) para preguntarles acerca de cómo se está llevando a cabo el proceso de digitalización de los fondos de las bibliotecas españolas.

BÁRBARA MUÑOZ DE SOLANO Y PALACIOS
Jefa del Servicio Biblioteca Digital de la Biblioteca Nacional

1. ¿Crees que está habiendo una buena coordinación en el proceso de digitalización de fondos en las bibliotecas españolas?

Sin duda alguna, la mayoría de los profesionales de la información somos conscientes de la escasa coordinación que existe a día de hoy en materia de políticas de digitalización. El desarrollo constante de nuevos soportes y elementos de descripción de objetos digitales (audio, vídeo y texto) y la arbitrariedad en los procesos de selección de las obras son dos aspectos que influyen directamente en la necesidad de contar con el apoyo de políticas renovadas capaces de coordinar este tipo de proyectos.

Consciente de que el respaldo de la Administración es imprescindible para garantizar que las generaciones futuras sigan teniendo acceso al sinfín de recursos digitales y evitar la duplicidad de actividades, el Ministerio de Cultura y las Comunidades Autónomas, han puesto en marcha el Directorio y el Recolector de recursos digitales (http://roai.mcu.es/es/inicio/inicio.cmd) que recogen por un lado, información básica sobre los proyectos e iniciativas de digitalización existentes en España y por otro, los documentos digitalizados, reunidos a partir de esas bases de datos.

No obstante la digitalización de fondos es una tarea de tal de envergadura que salpica, no sólo a la práctica totalidad de bibliotecas españolas, sino también a nuestros archivos, museos y filmotecas. La necesidad de una cooperación civilizada es imperiosa, de manera que, se trabaje en generar colecciones completas en línea, a partir de documentos físicos almacenados en cualquier país.

Aunque el directorio ha supuesto una primera parte de la normalización y gestión de contenidos digitales, debemos ser conscientes de que en la actualidad nuestro pensamiento y práctica de coordinación documental requiere de referentes distintos a los existentes que revaloricen la dimensión sociocultural de las tecnologías en la profesión. Para ello, se ha convocado Grupo de Trabajo de Patrimonio Digital. Un representante de cada comunidad autónoma y dos coordinadores trabajarán de manera unida para dar solución a los problemas que han ido surgiendo en materia de coordinación digital y contribuir así al desarrollo común de técnicas que permitan asegurar el acceso de nuestro patrimonio digital a generaciones futuras.

2. ¿Es necesario hacer una mayor divulgación de directrices sobre preservación? ¿Se están usando los últimos estándares, o vamos con retraso en su aplicación?

La ciencia ha demostrado que la preservación no es una realidad nueva. La importancia que ha tenido para cada cultura desde la antigüedad se refleja en actividades específicas donde el ingenio humano, el trabajo continuo y el deseo por el perdurar del conocimiento han sido factores esenciales para combatir el problema del deterioro documental. Hasta hace poco tiempo, los temas relativos a la conservación documental eran considerados objeto de preocupación interno de las instituciones, y por lo general, no se les ha prestado mucha atención por parte de las políticas de las administraciones centrales o de las políticas formuladas por organismos internacionales.

Ante el potencial peligro de perder el patrimonio digital en que tanto se ha invertido para su conformación, la UNESCO, entre otros organismos internacionales, ya ha empezado a destacar la necesidad de proyectos de conservación digital, hecho que ha incoado a los expertos a analizar la situación y a proponer estrategias que bien podrían ser las bases de sólidas políticas de conservación digital. No obstante, antes de plantear la necesidad de divulgar directrices de preservación como recoge la pregunta, hay que delimitar y conocer con exactitud el campo de acción de la preservación digital. Jacques Grimard escribió que la razón de existencia de la preservación digital se construye sobre cuatro elementos: «Continuidad, accesibilidad, autenticidad, y fiabilidad». Lo que significa que su objetivo es: «mantener la capacidad de visualizar, recuperar y utilizar colecciones digitales frente a las infraestructuras y elementos tecnológicos y de organización que cambian con mucha rapidez».

Los bibliotecarios españoles ponemos de manifiesto que no existe todavía un conocimiento generalizado respecto al papel que el profesional de la información debe desempeñar en cuanto a la preservación de este tipo de documentos. Debemos empezar por instruir a los bibliotecarios en la necesidad de que hagan propia la responsabilidad de la preservación digital. A partir de entonces, podrán comprender que la dificultad mayor de la preservación digital estriba en que a día de hoy no se conoce una solución única que asegure la disponibilidad futura de los contenidos digitales, que no se puede esperar a que aparezca una norma de preservación digital única para tomar las adecuadas medidas de preservación y que las normas o directrices no deben considerarse una panacea, pues, incluso cuando existen, están expuestas a modificaciones, a cambios de versión y a su aplicación incorrecta.

3. ¿Qué opinas del patrocinio o los medios de financiación para acometer grandes proyectos de digitalización? ¿Quién consideras que debe de llevar la iniciativa, el sector público o el sector privado?

Antes de responder directamente a tal cuestión, considero importante recordar las palabras de Desantes Guanter: «El precio de los aparatos electrónicos, que no siempre ha coincidido con su coste, se va reduciendo a buen ritmo, lo mismo que su tamaño. No así el pago de los servicios donde existen situaciones monopolísticas u oligopolísticas». Los profesionales de la información somos conscientes de que en el mundo de las nuevas tecnologías los precios de hardware, software y soportes digitales evolucionan hacia la baja rápidamente a la vez que crecen las posibilidades de los nuevos equipos, en este sentido los expertos aseguran que cada año y medio los precios se reducen a la mitad. Los responsables de los proyectos digitales somos conscientes de dicha realidad, pero no nos pensemos que es el único coste asociado a un proyecto de digitalización sino que habrá que destinar un porcentaje importante del presupuesto para cubrir los gastos derivados del trabajo de investigación, diseño y desarrollo del sistema, la preparación previa de la documentación que va a ser escaneada, las tareas de entrada de datos (bases de datos textuales, análisis documental de la información, etc.).

Si bien estas son las tareas que las empresas privadas están dispuestas a financiar, contar con los fondos privados es un arma de doble filo. Las instituciones públicas deben conocer que la Digitalización genera un nuevo derecho referente a la imagen digital (Metadato RightHolder). El poseedor de dicho derecho, que por lo general recae sobre el socio patrocinador, podrá hacer libre uso de la imagen digital según términos del contrato. Dependiendo de la institución, los profesionales de la información valoran las desventajas de que una copia del contenido de los fondos esté disponible para fines de merchandising. Considero que debemos trabajar en que la financiación del sector privado, más que en nuevos proyectos de digitalización que puedan incurrir en problemas legales de derechos sobre la imagen digital, recaiga en proyectos de preservación. Aún carecemos de datos fiables que nos permitan valorar el coste de la conservación de recursos en formato digital de manera fiable. No obstante, la financiación de estos proyectos de preservación, en países como España, donde las bibliotecas y centros de documentación pertenecen en su mayoría al sector público, debe proceder del sector privado, tanto de instituciones culturales sin afán de lucro, como de empresas privadas».

MANUELA MORENO MANCEBO y MANUELA PALAFOX PAREJO
Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid

 

1. ¿Crees que está habiendo una buena coordinación en el proceso de digitalización de fondos en las bibliotecas españolas?

Hasta ahora no, aunque afortunadamente esto va a cambiar, especialmente a raíz de la creación de la Comisión Española sobre la Digitalización y la Accesibilidad en Línea del Material Cultural y la Conservación Digital (CEDALMAC) que va a desempeñar un papel esencial en la formulación de políticas sobre digitalización y preservación digital, así como en la coordinación entre los distintos proyectos.

Durante estos últimos años diversas bibliotecas han emprendido proyectos de digitalización centrados en tres ámbitos: digitalización de obras de patrimonio bibliográfico (manuscritos, incunables, estampas, mapas…), de obras de valor local (por ejemplo, la prensa histórica local) y de la producción científica, como sucede en la bibliotecas universitarias con las tesis doctorales o las revistas académicas, pero todos estos proyectos, salvo raras excepciones, han sido individuales, planteados y realizados sin coordinación con otros proyectos similares. La digitalización es un proceso lento y muy caro y por ello es imprescindible aunar esfuerzos y coordinar proyectos para aprovechar sinergias y evitar duplicar procesos y gastos.

Además de la falta de coordinación interna, echamos de menos la participación en proyectos internacionales de digitalización como PORTICO, LOCKSS y otros. Quizás la puesta en marcha de la Biblioteca Digital Europea permita avanzar en este terreno.

Si importante es digitalizar, difundir y preservar las obras impresas, no lo es menos preservar la información científica o de otro tipo que ya nace en formato digital y es aquí donde creemos que llevamos más retraso con respecto a otros países que ya cuentan con leyes de depósito legal que incluyen la producción digital o, al menos, con proyectos concretos de preservación digital como es el caso de la Biblioteca Nacional Holandesa, entre otras. En este terreno, las bibliotecas universitarias pueden desempeñar un importante papel en la preservación de la producción científica de sus respectivas instituciones a través de los repositorios institucionales de eprints y la adopción de políticas de acceso abierto pero es imprescindible contar con una política nacional de depósito legal que garantice la preservación de todas las obras editadas en línea y aquí la Biblioteca Nacional tiene que desempeñar un papel esencial.

Según el pronóstico realizado por Rachel Heery y Andy Powell en un artículo reciente sobre los repositorios institucionales en el escenario de 2010 «la comunicación académica estará gestionada por servicios de repositorios a niveles departamentales, institucionales, regionales, nacionales e internacionales. Estos servicios cubrirán materiales de apoyo a la docencia y al aprendizaje, publicaciones académicas, datos de investigación y materiales producidos por los estudiantes. Los repositorios se irán desarrollando guiados por la demanda de las necesidades de los investigadores, docentes, estudiantes, organizaciones e instituciones».

2. ¿Es necesario hacer una mayor divulgación de directrices sobre preservación? ¿Se están usando los últimos estándares, o vamos con retraso en su aplicación?

No cabe duda de que en España vamos con retraso en la elaboración de programas o planes de preservación respecto a otros países como Reino Unido, Holanda, USA o Australia. Las instituciones que más han avanzado en el ámbito de la preservación digital y acceso a largo plazo han implantado programas de preservación utilizando como marco de trabajo el modelo OAIS (Open Archival Information System). OAIS/ISO 14721 y su concreción a través del Diccionario de datos PREMIS (PReservation Metadata: Implementation Strategies). Este es el modelo elegido por la Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria para la creación y preservación de colecciones y recursos digitales, pero sería necesaria una mayor difusión en la forma de implementar estos programas.

La creación de la Comisión Española sobre la Digitalización y la Accesibilidad en Línea del Material Cultural y la Conservación Digital (CEDALMAC) constituye un gran avance, especialmente en la coordinación de los diferentes organismos, pero quedan por delimitar las distintas responsabilidades en esta materia y que las instituciones elaboren una política de preservación bien definida que establezca las reglas y procedimientos a seguir. Los objetivos de estas políticas incluyen:

  • La identificación, por medio de una selección sistemática, de los materiales digitales que deben ser preservados a largo plazo.
  • El establecimiento de prioridades de preservación a los distintos objetos digitales (los materiales ya digitales en origen y los materiales digitales procedentes de copias analógicas).
  • La definición de un plan sostenible para la preservación y acceso a largo plazo de los contenidos digitales, lo que requiere una financiación continua que asegure su gestión en el futuro.
  • La creación y gestión de metadatos descriptivos, estructurales y metadatos de preservación (especificaciones técnicas y administrativas).
  • La utilización de una gestión apropiada de almacenamiento del contenido digital (almacenamiento on-line y off-line).
  • La gestión del hardware y software de acuerdo con el control de calidad, la seguridad y otros requerimientos.
  • El establecimiento de procedimientos para garantizar la custodia, la autenticidad e integridad de los contenidos digitales.

Para afrontar los distintos desafíos a los que nos enfrentamos en las bibliotecas, como por ejemplo la rápida evolución de la tecnología, la variedad de formatos o el cambio en los mecanismos de difusión, es fundamental establecer compromisos de colaboración y cooperación con otras instituciones para avanzar en el desarrollo de los programas de preservación digital.

3. ¿Qué opinas del patrocinio o los medios de financiación para acometer grandes proyectos de digitalización? ¿Quién consideras que debe de llevar la iniciativa, el sector público o el sector privado?

Gran parte de los proyectos de digitalización emprendidos hasta ahora en las bibliotecas universitarias españolas han contado con financiación externa, tanto pública, a través de ayudas de las comunidades autónomas, ministerios u otras instituciones, como privada, especialmente de fundaciones relacionadas con el sector financiero. Como decíamos más arriba, la digitalización es muy costosa y raras veces las bibliotecas pueden acometerla exclusivamente con sus propios medios, al menos para proyectos de cierta entidad. Si se ve natural que una entidad pública o privada patrocine la adquisición de un cuadro para un museo o la construcción de una biblioteca, igualmente debe suceder si lo que se patrocina es la digitalización de libros.

En el caso de la Universidad Complutense hemos emprendido, hasta la fecha, cuatro grandes proyectos de digitalización: el Proyecto Dioscórides (fondo antiguo de biomedicina), tesis doctorales, revistas académicas de la UCM, y el Proyecto UCM/Google (digitalización de todo el fondo complutense libre de derechos de autor) y para todos ellos hemos contado con patrocinio privado. Además el Proyecto UCM/Google nos ha permitido participar con un gran número de bibliotecas de todo el mundo en uno de los proyectos más ambiciosos que se están realizando en la actualidad.

En cuanto a quién debe llevar la iniciativa, sería deseable que fuera el sector público, dado que por su naturaleza (falta de afán lucrativo y continuidad en el tiempo) podría garantizar una mayor estabilidad en la colaboración, aunque muchas veces la financiación privada es mayor y, sobre todo, más ágil. Lo deseable sería lograr una verdadera interacción entre el sector público y el sector privado y la realización de proyectos conjuntos en los que cada uno aporte su experiencia y los medios de que dispone. En el caso de financiación del sector privado lo importante es establecer claramente los términos de la colaboración, el alcance del acuerdo, la dirección técnica del proyecto y el destino y uso de las imágenes digitalizadas.

ROSER LOZANO DIAZ
Directora de la Biblioteca Pública del Estado en Tarragona

1. ¿Crees que está habiendo una buena coordinación en el proceso de digitalización de fondos en las bibliotecas españolas?

En general, las actuaciones en digitalización no se están haciendo siguiendo una planificación o unos objetivos consensuados y coordinados entre las diferentes instituciones a nivel estatal, sino que al lado de ambiciosos proyectos coexisten otros pequeños proyectos fragmentarios , que en el caso de bibliotecas públicas pueden llegar a ser minúsculos sin saber realmente si su resultado merece la inversión de tiempo y de coste que implica.

En este sentido, como directora de la Biblioteca Pública de Tarragona, hace años cuando se inició la «moda» de la digitalización, me negué a iniciar en solitario una carrera para digitalizar sin saber realmente cómo hacerlo y en qué proyecto integrar todo aquello que deseábamos digitalizar. Por sentido común, pensaba que eran las grandes instituciones del país, del Estado Español y de Catalunya, en mi caso, las que tenían que proponer un buen proyecto de digitalización que marcara las pautas, los estándares a utilizar y en el cual podernos integrar sabiendo que aquello que digitalizábamos se llevaba a cabo de forma correcta y además era útil.

Hasta el momento en que apareció el proyecto de Biblioteca Virtual de la Prensa Histórica y la Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliográfico que coordina la Subdirección de Coordinación Bibliotecaria del Ministerio de Cultura nadie había pensado en preservar digitalmente ni difundir el valioso patrimonio que conserva la Biblioteca Pública de Tarragona. Ésta es una de las bibliotecas patrimoniales más valiosas del Estado, puesto que se creó en 1846 para conservar los fondos procedentes de la desamortización de los monasterios cistercienses de la provincia. Así pues conservamos aquello que nos legaron los scriptorium de los monasterios de Santes Creus y Poblet, entre otros.

El problema, es que tenemos otro problema: Y es que después de 27 años de haberse realizado la transferencia de la gestión de estas bibliotecas a la comunidad autónoma de Catalunya (no de la titularidad de los fondos, que continua siendo del Ministerio), tampoco ha habido nunca interés en su descripción y catalogación. Con 315 manuscritos medievales, 230 incunables, 425 volúmenes pertenecientes a la Biblioteca del Virrey Pedro Antonio de Aragón (siglo XVII) y más de 35.000 volúmenes de los siglos XVI al XIX y una valiosa colección de hemeroteca histórica local nunca hubo acuerdo sobre que administración (Generalitat de Catalunya o Ministerio de Cultura) tenía la responsabilidad sobre la preservación, catalogación y digitalización de estos fondos.

Así que cuando nos llega por fin la oportunidad de digitalizar en los proyectos citados, hemos de facilitar los metadatos de cada ejemplar. ¿ Metadatos? Si todo está por catalogar y automatizar, si los ejemplares más descritos cuentan con un simple y sucinto inventario impreso de 1954 y el resto están esperando en los depósitos a que alguien se acuerde de ellos… Así pues la descoordinación y la falta de planificación en digitalización, únicamente ha sido una etapa más de la descoordinación general existente en el país sobre temas bibliotecarios realmente importantes.

2. ¿Es necesario hacer una mayor divulgación de directrices sobre preservación? ¿Se están usando los últimos estándares, o vamos con retraso en su aplicación?

Bueno, cuando se habla de digitalización, yo prefiero hacerlo desde dos puntos de vista: la preservación digital y el facilitar el acceso a la información. Para mí son dos elementos íntimamente vinculados. Cuando se acomete un proceso de digitalización hemos de tener en cuenta los estándares sobre preservación digital futura, pero también aquellos que faciliten el acceso público a la información. Se necesita una visión integral del proceso de digitalización.

No soy especialista en temas de digitalización y desconozco «las interioridades» de todos los proyectos que se están llevando a cabo actualmente en el país. Únicamente conozco los dos proyectos con los que he colaborado (Biblioteca Virtual de la Prensa Histórica y Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliográfico ) que coordina la Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria del Ministerio de Cultura. En concreto, estos dos proyectos cumplen los estándares internacionales. Por ejemplo, el de la prensa histórica, los estándares se corresponden exactamente con los del proyecto Chronicling America que ha publicado hace poco la Library of Congress y por la información de que dispongo, en breve se iniciará el OCR exactamente con los mismos estándares.

Entiendo que cualquier proyecto de digitalización tendría que recoger todos los estándares relacionados con la preservación digital a largo plazo. Y por supuesto que se debería hacer más divulgación, más formación y ófrecer más información sobre los estándares, esquemas de metadatos , procedimientos de estructuración y normas de preservación a largo plazo. Como mínimo los grandes proyectos nacionales e internacionales auspiciados por las administraciones deberían ser muy cuidadosos en cuanto a los requerimientos para formar parte del proyecto. En este sentido, una buena forma de trabajar es el requerimiento del cumplimiento de estándares para cualquier proyecto subvencionado con fondos públicos.

Los pequeños proyectos fragmentarios, si no se pueden evitar, deberían como mínimo tener una referencia sobre como actuar para que los fondos que digitalicen se puedan integrar en un proyecto a nivel nacional o internacional. En estos pequeños proyectos, en numerosas ocasiones se deja que la orientación sobre estándares a aplicar provenga de las propias empresas de digitalización, puesto que en la mayor parte de los proyectos se ha recurrido a una externalización de la tarea.

Es cierto, que cada vez se es más consciente de la necesidad de coordinar la digitalización y proyectos como el Directorio y recolector de recursos digitales http://roai.mcu.es, suponen una cierta coordinación en el campo de la digitalización como lo supone también la reciente resolución del Ministerio de Cultura para fomentar la creación de repositorios OAI-PMH y promover la digitalización conforme a la normativa internacional.

3. ¿Qué opinas del patrocinio o los medios de financiación para acometer grandes proyectos de digitalización? ¿Quién consideras que debe de llevar la iniciativa, el sector público o el sector privado?

Si el sector público puede invertir en digitalización y cuenta con un Plan de digitalización que refleje una política y unas lineas de actuacions coordinadas a nivel estatal, pues evidentemente es el sector público que debería liderar un proceso de esta índole.

El problema es que ante la falta de una política clara de digitalización y de los recursos necesarios para acometer un gran proyecto, muchas grandes bibliotecas, especialmente universitarias y nacionales no quieren perder el ritmo de la innovación y recurren a proyectos vinculados y financiados por el sector privado. Un ejemplo claro lo tenemos en el acuerdo firmado en 2007 entre Google y 5 bibliotecas catalanas (Biblioteca de Catalunya, Monasterio de Montserrat, Seminario de Barcelona, Centro excursionista de Catalunya y Ateneo Barcelonés) para digitalizar más de 300.000 volúmenes y hacerlos accesibles en su ya creado portal Google Books.

Yo estoy a favor de este tipo de acuerdos. A mi entender son acuerdos por necesidad. Es más, gracias a este tipo de proyectos, la digitalización salta a las primeras páginas de noticias y empuja de alguna forma a las administraciones a posicionarse y actuar. Si tengo que escoger entre hacer algo con financiación privada o no hacer nada, siempre escogeré lo primero. De hecho, en 1998, se inauguró la web de la Biblioteca Pública de Tarragona, que incluia una gran variedad de servicios virtuales incluido el acceso gratuito a través de internet a la base de datos de prensa local y comarcal que elaboramos. Y ello se hizo posible gracias a la financiación privada de la empresa Dow Chemical y a la colaboración con la Red Ciudadana TINET. Hasta 2003, la web no se integró en el entorno de la Generalitat de Catalunya, así que gracias a la financiación privada conseguimos adelantarnos cinco años en la prestación de servicios virtuales a los ciudadanos de Tarragona.

Así que no puedo estar en contra, para nada, de recabar financiación privada para proyectos públicos, sean de digitalización o de lo que sean. Otra cosa es el «peaje» que se debe pagar por ello. Ésto si que se debe discutir y debatir, puesto que hay unos mínimos que se han de asegurar como es, por poner algún ejemplo, el acceso libre y gratuito a la información digitalizada, los estándares a utilizar, etc.

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