La digitalización y acceso al patrimonio documental. El papel de las bibliotecas digitales interinstitucionales

Coordinación:
Jesús Robledano Arillo

clip63-europeanaEstamos inmersos en un proceso generalizado de digitalización de patrimonio documental de todo tipo, especialmente de patrimonio bibliográfico. Muchas bibliotecas, archivos e instituciones culturales de diverso tipo están digitalizando parte de sus fondos más valiosos con la finalidad de mejorar su conservación, uso y difusión más allá del marco institucional donde se albergan. Las instituciones crean sus propios repositorios con sus propios sistemas de consulta y acceso a los documentos. El patrimonio ya digitalizado es inmenso, pero a la hora de acceder podemos hablar de dispersión: tenemos miles de sistemas de repositorio que conforman un inmenso conglomerado de «islas de información» con no mucha conexión entre sí. La dispersión supone una seria barrera para el acceso al patrimonio ya digitalizado para muchos ciudadanos y para su control de cara a establecer políticas de digitalización. Una de las vías de trabajo es unificar el acceso y control mediante la creación de bibliotecas virtuales interinstitucionales y transnacionales. Este tipo de iniciativas nos acerca al ideal para muchas personas: el acceso al patrimonio digitalizado y difundido en Internet mediante un único portal y con interfaces intuitivos y accesibles. Algunas iniciativas llevan varios años luchando por acercarnos a este objetivo, una de las más relevantes es EUROPEANA, la biblioteca digital europea. Hemos reunido a un grupo de expertos en difusión y digitalización de patrimonio documental que de un modo u otro han tenido relación con este gran proyecto, con la intención de debatir algunos puntos importantes que nos permitan conocer dónde nos encontramos en este largo camino. En orden de intervención son: Jill Cousins, Director of Europeana Foundation and The European Library; Eva Méndez Rodríguez, Directora del Máster Universitario en Bibliotecas y Servicios de Información Digital de la Universidad Carlos III de Madrid; e Isabel Bordes Cabrera y José Luis Bueren Gómez-Acebo, del Área de Biblioteca Digital de la Biblioteca Nacional de España. 

1.- ¿Por qué es especialmente relevante en estos momentos digitalizar el patrimonio documental europeo?

Jill Cousins (Europeana):

Hay dos razones principales para digitalizar el contenido que tenemos en nuestras instituciones de la memoria: el acceso y la relevancia. Mediante la digitalización hacemos accesible a todo el mundo los contenidos de los museos, archivos y bibliotecas de Europa. Esto significa que la diáspora europea también llegar a tener acceso a su patrimonio y que la Historia puede contarse desde todos los puntos de vista. La digitalización ayuda a conectar a la sociedad a través de su cultura compartida. Para seguir siendo relevantes en el siglo XXI, necesitamos asegurarnos de que nuestro patrimonio cultural se puede encontrar en la web, el lugar por donde la mayoría de las personas comienzan su búsqueda. Pensemos que estamos visitando una ciudad y buscamos en nuestro teléfono móvil lo que es interesante para ver, necesitamos que los objetos de los museos se puedan visualizar desde este dispositivo. Los niños hacen sus tareas escolares utilizando Internet, si no pueden encontrar lo que buscan allí, es como si no existiera para ellos y utilizarán en su lugar un recurso secundario o inferior.

Eva Méndez (Universidad Carlos III de Madrid):

No es que ahora sea especialmente relevante, sino que es más evidente o más visible que las instituciones europeas de la memoria (archivos, bibliotecas y museos) están digitalizando su patrimonio, sobre todo gracias a la proyección que tiene Europeana. Sin embargo, llevamos más de quince años gestando esta idea y la Comisión Europea lleva potenciando, y financiando, la digitalización y difusión del patrimonio europeo desde 1995. La iniciativa de Bibliotecas Digitales en Europa i2010, no fue más que la continuidad, o mejor dicho, el impulso definitivo, para la creación de la Biblioteca Digital Europea. Pero la idea o el sueño de una biblioteca o un punto de acceso global para el vasto y rico patrimonio del viejo continente, no es nueva. Desde mediados de los 90, sobre todo a raíz de la conferencia ministerial del G7/8 sobre la Sociedad de la Información, que acogió la Comisión Europea en Bruselas en 1995, los gobiernos de todo el mundo, a distintos niveles, se han ido comprometiendo progresivamente con el desarrollo de la Sociedad de la Información Global, incluyendo entre sus objetivos estratégicos el desarrollo de políticas de acceso, divulgación y explotación del patrimonio cultural digital y/o digitalizado.

A la gente le gusta decir que Europeana es la reacción europea al proyecto de digitalización de GoogleBooks, y en cierto sentido es así. Cuando Google lanzó su Google Library Project (2004), seis países europeos liderados por Jean-Noël Jeanneney, presidente de la Biblioteca Nacional de Francia en aquel momento, instaron a la Comisión Europea destacando los peligros de monopolio cultural, lingüístico, etc. que presentaba el proyecto de Google para Europa. Y así, la Comisión adoptó el 30 de septiembre de 2005 la Comunicación i2010: bibliotecas digitales, en la que se describe la estructura de una sólida iniciativa de bibliotecas digitales, donde se hace referencia expresa a la digitalización, la accesibilidad en línea y la conservación digital de los contenidos culturales y científicos. Sin embargo, diez años antes de esta comunicación, se había lanzado Bibliotheca Universalis, uno de los once proyectos piloto establecidos a raíz de la conferencia ministerial del G7/8 de 1995 para el desarrollo de la Sociedad de la Información Global, que tenía como objetivo dar acceso a los principales obras del patrimonio cultural y científico mundial a través de las tecnologías multimedia, con el fin de favorecer el diálogo cultural más allá de las fronteras y de mejorar los servicios prestados a los usuarios finales. Bibliotheca Universalis pretendía, ya a mediados de los 90, dar acceso a la amplia cantidad de conocimientos derivados de los programas de digitalización, esto es, básicamente lo que pretendía GoogleBooks cuando se lanzó, o lo que pretende hoy Europeana, destacando, en su caso, el valor de la cultura Europea. La creación de la Biblioteca Europea es una resolución del Parlamento Europeo del año 1984 (OJ C 117, 30.4.1984), pero en la práctica esta Biblioteca Europea, en su dimensión digital, tardaría mucho en consolidarse. El proyecto piloto de Bibliotheca Universalis de los 90, se convertiría, contando con el apoyo de las bibliotecas nacionales, en TEL (The European Library) que es la definitiva gateway a las Bibliotecas nacionales europeas. TEL asumiría no sólo su espíritu de integración cultural a través de las tecnologías, sino también sus fondos digitales y sus objetivos renovados para cooperar en la digitalización y difusión de los materiales culturales de los países de la UE. En la actualidad TEL es una de las principales proveedoras de contenidos de Europeana.

Resumiendo, podemos hablar de un largo recorrido para crear la Biblioteca Digital Europea, denominada formalmente desde 2008, Europeana. La digitalización del patrimonio, no sólo documental, sino también artístico, multimedia, etc. es especialmente relevante ahora, porque la realidad de Europeana hace estas acciones más visibles, necesarias y urgentes, no sólo en bibliotecas, sino también en archivos, museos, y otras instituciones potencialmente proveedoras de contenido cultural en Europa. Además, iniciativas semejantes en otras partes del mundo como HathiTrust o Digital Public Library of America, en EE.UU, Trove en Australia, o iniciativas de dimensión internacional como la Biblioteca Digital Mundial, legitiman y potencian aún más todas los proyectos de digitalización que se están llevando a cabo en los países europeos.

Isabel Bordes Cabrera y José Luis Bueren Gómez-Acebo (Biblioteca Nacional de España):

La digitalización del patrimonio es clave por dos motivos básicos, porque permite una difusión mucho mayor (se puede acceder en cualquier momento y desde cualquier lugar) y porque favorece la conservación de los documentos analógicos. Además se puede añadir en lo que se refiere a la difusión que no sólo se puede acceder en mejores condiciones, sino que además facilita que el contenido llegue a nuevos usuarios para los que las instituciones culturales podrían resultar relativamente desconocidas. En cuanto al momento, hay que tener en cuenta que en realidad no es un fenómeno nuevo, en muchas grandes bibliotecas las primeras experiencias con la digitalización ya comenzaron en los años 90. Desde hace poco, sin embargo, se ha generalizado a casi todas las instituciones culturales y en algunos casos hay verdaderos proyectos de digitalización sistemática. Esto es posible porque su precio se ha hecho más asequible y se ha generalizado el uso de la tecnología.

Por último, aunque no menos importante, es fundamental que el acceso al patrimonio documental carezca de sesgos, intentando dejar constancia no sólo de del patrimonio documental europeo sino ir más allá de fronteras económicas y/o políticas. Además en épocas de crisis más que nunca, el acceso al conocimiento debe ser lo más universal posible, sólo la cultura y la ciencia pueden darnos la llave para avanzar y no caer en errores ya conocidos.

2.- ¿Cuáles son las barreras a superar para conseguir este objetivo?

Jill Cousins (Europeana):

Derechos de autor y financiación.

El régimen de derechos de autor no es ideal para la digitalización masiva y realmente no se adapta al acceso transfronterizo, uno de los fundamentos de Europa. La actual Directiva para Obras Huérfanas está siendo fuertemente alterada a favor de las organizaciones de derechos de propiedad intelectual, por lo que es casi imposible de utilizar como una herramienta para la digitalización masiva en bibliotecas, archivos y museos.

La financiación de la digitalización, su conservación posterior y almacenamiento requiere dinero. Los Estados miembros son considerados responsables por la Unión Europea para esta parte de la ecuación. Es importante que estos países vean la digitalización como una inversión en su futuro, que entiendan que los objetos digitales pueden ser reutilizados en la educación, en el turismo y para crear nuevas economías, así como un importante medio para la promoción de la cultura del país.

Eva Méndez (Universidad Carlos III de Madrid):

Hoy en día, es fácil argumentar que la principal barrera para conseguir cualquier objetivo es la crisis económica. Es cierto, la propia Comisión Europea ha reducido, desde 2009, la financiación de la digitalización per se a lo que se conoce como masterpieces (obras únicas, especiales…), y son los Estados miembros, a nivel nacional (con sus crisis internas particulares y restricciones presupuestarias), los que tienen que promover la digitalización propiamente dicha de su patrimonio. Se estima que la digitalización del 16% de los libros de todas las bibliotecas de la UE y la digitalización de los contenidos de audio de todas instituciones culturales de los Estados miembros de la UE, se podrían digitalizar con los fondos que se necesitan para construir 100 km de carretera. Sin embargo, es importante averiguar hasta qué punto los Estados miembros en crisis están dispuestos a prescindir de 100, 200 o n-cientos kms de carretera… No obstante, además de las restricciones presupuestarias de los Estados, existen otras barreras que pueden menoscabar el impacto de Europeana en la digitalización del patrimonio europeo. Yo destacaría fundamentalmente dos: los IPR (Intelectual Property Rights) y la sostenibilidad de los proyectos individuales que proporcionan contenidos.

Los derechos de propiedad intelectual (IPR) y las obras huérfanas limitan la digitalización masiva de objetos culturales (tanto impresos, como de otra naturaleza). Aunque la Comisión Europea ha fomentado que las obras digitalizadas pertenezcan al dominio público, así como que los productos resultantes de la digitalización liberen los derechos de explotación, el complejo mundo de la propiedad intelectual es una de las barreras que se deben superar para garantizar el libre acceso al patrimonio digital o digitalizado en Europa. En el informe del Comité de Sabios de la Unión Europea, publicado en enero de 2011, y titulado The New Renaissance (2011) (el nuevo renacimiento para conseguir el objetivo de digitalizar le patrimonio europeo) es claro en este sentido, así como en el caso de las obras huérfanas. Este informe del nuevo renacimiento establece que las obras sujetas a derechos de autor, que hayan dejado de distribuirse comercialmente, deben estar disponibles en línea. La función primera de los derechohabientes es digitalizar esas obras y explotarlas. Pero si ellos no lo hacen, las instituciones culturales deben tener la oportunidad de digitalizar el material y hacerlo público, por lo cual se debe remunerar a los derechohabientes. Es necesario adoptar normas sobre dichas obras huérfanas, tal como consignan los proyectos ARROW y ARROW+ (Accessible Registries of Rights Information and Orphan Works towards Europeana), pero… en la práctica, con la complejidad y diversidad legal de los estados miembros, no es fácil garantizar la digitalización de las obras huérfanas de los 27 países de la Unión.

En España, por ejemplo, la Ley 56/2007 de Medidas de impulso de la Sociedad de la Información, en su disposición adicional decimosexta, reconoce la puesta a disposición de la sociedad de los contenidos digitales o digitalizados, cuyos derechos de propiedad intelectual sean de dominio público o pertenezcan a las administraciones públicas sin restricciones. Sin embargo, a pesar de esta aquiescencia colectiva de la digitalización de contenidos de dominio público, el tema no es tan sencillo. Y así lo demuestra por ejemplo la Calculadora del dominio público, uno de los resultados de EuropenaConnect, donde se ha creado una aplicación para concluir la dimensión de dominio público o no, de las obras susceptibles de digitalización, entre toda la legislación del derecho de propiedad intelectual en los diferentes Estados miembros. Distintas legislaciones, distintos intereses económicos, dificultan la digitalización y hacen de este tema una rémora real para la disposición sin límites, del patrimonio europeo. Máxime, cuando en la aproximación global a Europeana, se tratan de incluir tanto activos digitalizados, como contenidos científicos originales en formato digital, donde se colisiona también con el mundo editorial de la publicación científica actual.

El otro gran obstáculo que veo a la disponibilidad y accesibilidad en línea de todo el patrimonio digital europeo, es la sostenibilidad de los proyectos que surgen en torno a Europeana. Europeana es un gran agregador de metadatos, el punto «definitivo» de acceso a los contenidos digitalizados en Europa, pero no tiene contenidos propios… ¿qué ocurre con el contenido de los proyectos que agregan sus metadatos a Europeana después de que finaliza un proyecto? Este es el mayor caballo de batalla de todas las iniciativas. En el último año, gracias a los resultados de Europeana v.1 y de EuropeanaConnect, dos proyectos «hermanos» como les hemos llamado en muchas ocasiones, cofinanciados por la Comisión Europea bajo el programa eContentPlus y ambos finalizados en 2011, se han dado algunos pasoso concluyentes en este sentido: El Plan estratégico de Europeana (2010-2015), el Europeana Business Plan, o sobre todo el Europeana Licensing Framework, que incluye el Acuerdo para el Intercambio de Datos (DEA) que garantiza el dominio público (CC0) de los metadatos agregados por Europeana. Así, Europeana como un todo, como el punto de referencia de la cultura online europea, gracias al acuerdo para el intercambio de datos, garantiza la reutilización de los metadatos y los thumbnails que proporcionan los proveedores de contenido. Asimismo, en cuanto al mantenimiento y mejora de la infraestructura puede garantizar su sostenibilidad a través de Europeana Foundation y, de momento, de los proyectos subsiguientes ya aprobados (ej. Europeana v.2, etc.) y de los que surjan de la convocatoria abierta del programa CIP-ICT-PSP 2012. El Information and Communication Technologies-Policy Support Program, en su objetivo temático 2, invertirá nuevamente 47 millones de euros para cofinanciar proyectos relacionados, en esta ocasión, con la creatividad, los datos abiertos y el eLearning, que permitan diseñar productos y servicios de valor añadido para Europeana, siguiendo las recomendaciones de la Agenda Digital Europea.

Sin embargo, los pequeños proveedores de contenidos tienen que buscar sus propios modelos de negocio, a menor escala. Se necesitan además, a mi juicio, nuevos modelos técnicos, alternativas a los DRM (Digital Rights Management), políticas públicas de mantenimiento y mejora del acceso a los contenidos nacionales, más allá, o mejor dicho, «más acá», de lo que supone la biblioteca digital europea, que garanticen los modelos nacionales de acceso al patrimonio cultural, amén de su interoperabilidad técnica, o de su adscripción real o «moral», como parte de la gran Europeana.

Además de todo esto, Europeana, como gran emprendimiento europeo y como buque insignia, representativo de la cultura europea, tiene sus propios retos y limitaciones, como por ejemplo, proporcionar un servicio a «todos» los ciudadanos europeos. Conformar al «usuario europeo» no es una cuestión baladí, dada la múltiple y multilingüe diversidad. Uno de los retos es atender a las necesidades de los diferentes usuarios, con diferentes marcos culturales, que quieren información pertinente de distintos archivos, bibliotecas y museos, que tienen distintos estándares, percepciones, apuestas y aplicaciones prácticas, al fin común del acceso a la información. Agregar, facilitar, distribuir y atraer, son los verbos clave de la estrategia de Europeana a medio plazo. Falta concretar, si estas acciones y motivaciones serán suficientes a largo plazo.

Isabel Bordes Cabrera y José Luis Bueren Gómez-Acebo (Biblioteca Nacional de España):

La digitalización se enfrenta a varios obstáculos que se están tratando de afrontar de diferentes maneras. Quizá el más obvio sea el de la financiación. En el contexto de crisis económica en el que estamos es difícil encontrar el presupuesto necesario para acometer todos los proyectos que serían deseables. En el caso de los grandes proyectos están resultando de extraordinaria utilidad los acuerdos de patrocinio privado que, en general, están contribuyendo a digitalizar las grandes colecciones. Quizá falte, en este sentido, extender el modelo hacia instituciones más pequeñas. En cualquier caso, en este tipo de acuerdos siempre se debe tener especial cuidado en las condiciones del mismo, asegurando la propiedad sobre lo digitalizando y garantizando que, por ejemplo, el carácter de dominio público no se desvirtúe a la hora de acceder a su versión digitalizada.

Otro problema típico cuando hablamos de digitalización es el relativo a los derechos de autor. Esto tiene varias facetas. Por una parte, se está dejando de digitalizar casi todo el siglo XX para evitar la digitalización de un material que luego no se podrá difundir libremente en Internet. Como resultado hay una especie de «agujero negro» en este periodo. Por otra, encontramos el problema de la obras huérfanas, que son aquellas de los que se desconocen los titulares de los derechos y que plantean el problema de si se pueden o no distribuir libremente. Para el primer caso sería deseable encontrar modelos de acuerdo con las entidades gestoras de derechos que permitan difundir de algún modo estos contenidos; para el segundo hace tiempo que se está hablando de una directiva europea que armonice su tratamiento en los diferentes países de la Unión.

Por último, cabe citar como gran reto la preservación a largo plazo de todo el material digitalizado (y por supuesto de lo nacido digital). Como ya nos está empezando a ocurrir con soportes físicos como CDs o DVDs, la información digital, esté en el soporte que esté debe ser sometida a rigurosos procesos para asegurar su futura accesibilidad. Si no garantizamos esto, la digitalización pierde gran parte de su sentido.

3.- ¿El sesgo que puede provocar la diferente disponibilidad de recursos para la digitalización por parte de los países de la Unión Europea puede llegar a ser importante como para que EUROPEANA sea representativa del patrimonio europeo?

Jill Cousins (Europeana):

Sí, esto es una pequeña trampa. Europeana hasta la fecha ha recogido lo que todas las instituciones culturales en cada país han elegido como importante para digitalizar. Como ustedes saben Europeana no tiene influencia sobre esto, pero sí que puede mostrar dónde están las brechas y facilitar su eliminación. En particular cuando estas diferencias se deben a cuestiones de derechos de propiedad intelectual, como es el caso del material audiovisual. También podemos promover las fortalezas de la colección en toda Europa y fomentar activamente la digitalización en determinadas zonas geográficas o períodos de tiempo.

Eva Méndez (Universidad Carlos III de Madrid):

Europeana ya es representativa del patrimonio cultural europeo. Cuando se lanzó en 2008 tenía 2 millones de objetos de información digital provenientes, en distinta proporción, claro, de los 27 Estados miembros y de más de 1500 instituciones. La Biblioteca Digital Europea tiene el ambicioso objetivo de dar acceso a 30 millones de objetos culturales digitalizados en 2015, y a «todo» el patrimonio cultural digitalizado de Europa en el 2025, lo que no quiere decir, que todos los países pertenecientes a la Unión, hayan podido digitalizar «todo» su patrimonio para el 2025.

Uno de los temas más controvertidos siempre en el ámbito de Europeana son las estrategias de desarrollo de contenidos, la política de desarrollo de la colección que, en realidad, técnicamente, es una colección virtual ya que da acceso al contenido, pero no tiene ese contenido, ya que Europeana se extrae/agrega los metadatos de las colecciones resultantes, en el mejor de los casos, de las políticas nacionales de digitalización. Aspectos como qué contenido falta, cantidad versus calidad, equilibrio de contenido por temas, por países, por tipo de contenido (textual, imágenes, audios, multimedia…), por necesidades de los usuarios, etc., son claves a la hora de definir qué hacer accesible a través e Europeana. En definitiva, cuáles son los objetos, subrogados digitales del vasto patrimonio cultural europeo, que deben estar ahí, en Europeana. Obviamente el equilibrio entre idiomas y países que aportan contenido es un tema de debate, sin embargo, las políticas de digitalización nacionales son difíciles de influir. La Comisión puede poner sus criterios (apoyar la digitalización de masterpieces como ocurre, p. ej. en el proyecto Europeana 1914-1918), pero al final son los Estados miembros los que deben establecer objetivos claros para la digitalización de materiales culturales, comprometiendo para ello parte de sus hoy débiles presupuestos, o bien, motivando al sector público para que colabore en la digitalización.

En agosto de 2006 la Comisión hizo públicas las Recomendaciones sobre la Digitalización y la Accesibilidad en línea del material cultural y la conservación digital (C(2006) 3808 final), donde se instaba a los Estados miembros a establecer políticas de cofinanciación entre el sector público y privado para la digitalización masiva de objetos culturales, así como para la disponibilidad de obras del dominio público y las estrategias necesarias para hacer accesibles materiales sujetos a copyright, y establecer acciones concretas para su preservación. Gracias al programa eContent, luego eContentPlus, y desde 2009, al CIP-ICT-PSP, la Comisión Europea ha cofinanciado diversos proyectos para agregar contenidos a la Biblioteca Digital Europea, pero la digitalización, per se, sigue siendo responsabilidad de los Estados, y salvo algunas excepciones, los contenidos deben de estar ya en formato digital y libres de derechos. A pesar de los esfuerzos de la Comisión, y de la propia estrategia de desarrollo de contenidos en Europeana, hay grandes diferencias en la distribución por países: el 72% de los contenidos proviene de Francia, Alemania, Suecia, Holanda, Italia y mientras que países como Bélgica, Grecia, o Finlandia, aportan 1%, de los contenidos agregados en Europeana, siendo los porcentajes menores al 1% en el caso de muchos países de los 27 (Europeana Content by Country).

El sesgo en la representatividad de contenidos será, por un lado, naturalmente proporcional al tamaño del país a la disponibilidad y cantidad de patrimonio cultural susceptible de digitalizarse, pero por otro, sigue dependiendo de las políticas nacionales de fomento a la digitalización del mismo. En España, por ejemplo, se creó en marzo de 2007 la Comisión Española sobre la Digitalización y la Accesibilidad en Línea del Material Cultural y la Conservación Digital (ORDEN CUL/1014/2007) que, si bien prometía un marco de trabajo y regulación en España en este sentido, se ha oído hablar muy poco de ella en este sector o no al menos, tanto como yo pensaba que iba a influir en nuestro país. La CEDALMAC, como la bautizamos en su día, creó el Plan Nacional de Digitalización y Acceso a Contenidos digitales 2008-2011, destinando más de 37,5 millones de euros para la digitalización en nuestro país. A fecha de hoy, no me consta que haya una continuidad clara de este plan nacional, que sería sin duda clave para que mantengamos nuestra representatividad nacional de contenidos en Europeana.

Por otra parte, hablando de la representatividad de contenidos, está también el sesgo del tipo de material. En el informe de la estrategia de desarrollo de contenidos de Noviembre de 2010, Europeana contaba con 66% de imágenes, seguidos de un 32% de contenidos textuales, seguidos sendos 1% de sonido y vídeo. Un año más tarde, al finalizar el proyecto de EuropeanaConnect y gracias a la plataforma de agregación de audio proporcionada por DISMARC (DIScovering Music ARChives) se hicieron accesibles a través de Europeana más de 335.000 objetos sonoros.

Si bien se está trabajando por cubrir las distintas brechas de contenido que ponen en peligro el equilibrio y la representatividad, cada vez es más difícil seleccionar contenidos para agregar, tanto desde un punto temático, como del tipo de contenido, como de la procedencia geográfica o de la pura calidad, teniendo en cuenta que el peso de la digitalización descansa en los Estados, sus políticas de digitalización y lo que ellos eligen para digitalizar.

Isabel Bordes Cabrera y José Luis Bueren Gómez-Acebo (Biblioteca Nacional de España):

Es cierto que en Europeana están más representados unos países que otros y por tanto no hay una representatividad total. Sin embargo cabe pensar que con el tiempo esto pueda corregirse. La Unión Europea además cuenta con mecanismos de financiación que pueden ser sensibles a esta desigualdad para incentivar la aportación de aquellos países que tengan una presencia menor. Este problema también se relaciona con lo que se conoce como «brecha digital» y que hace referencia a la diferencia en la facilidad de acceso al mundo de Internet. Ambos asuntos deberán ser tenidos en cuentas en el desarrollo de las políticas de digitalización europeas.

4.- ¿Cuáles son los retos a la hora de coordinar los trabajos de digitalización y catalogación de miles de instituciones que pueden aportar patrimonio a bibliotecas interinstitucionales? ¿realmente está habiendo coordinación?

Jill Cousins (Europeana):

Creo que se podría decir que Europeana es sólo la punta del iceberg. La mayor parte del trabajo es realizado por los socios, ya sea de los museos, bibliotecas, archivos y colecciones de audio visuales, por ellos mismos o mediante los portales nacionales (como, por ejemplo, Hispana), o los agregadores de dominio (como la Biblioteca Europea, o EUScreen). Nosotros procuramos las normas y los modelos de datos para toda la red. Hay grupos de trabajo para esto. Posteriormente, las instituciones y el agregador ponen esas normas y la coordinación necesaria en su lugar. Europeana es efectivamente un agregador de agregadores y este es el modelo que permite que se pueda mantener un núcleo central de pequeñas dimensiones y que distribuye el conocimiento y la actividad necesaria en toda Europa.

Eva Méndez (Universidad Carlos III de Madrid):

Europeana, como Biblioteca Digital Europea, se ha marcado claros objetivos para incrementar no sólo el volumen de los recursos digitalizados, sino la calidad de su acceso. Para conseguir estos objetivos de cantidad y calidad es necesaria sin duda, la cooperación, no sólo entre los Estados miembros, sino también entre las principales instituciones de la memoria (principalmente bibliotecas, archivos y museos) para crear recursos digitalizados, así como el apoyo del sector privado en el patrocinio de estas iniciativas.

El panorama en el que se asienta Europeana, con actores clave de distinta naturaleza como: las instituciones culturales proveedoras de contenidos, los socios tecnológicos en el esfuerzo de aportar soluciones que les posicionen en el mercado, la propia Comisión Europea y la Europeana Foundation, fundamentalmente, requieren un grandísimo esfuerzo de coordinación. Esta coordinación se ha llevado a cabo, en gran medida, a través del Consejo de Proveedores de Contenido y Agregadores (CCPA). La coordinación es necesaria no sólo en relación a los aspectos técnicos como la digitalización o la catalogación que se recoge en esta pregunta, sino en, al menos, otros cuatro aspectos en los que se ha centrado el CCPA:

  • La implicación de los usuarios. En este sentido se trata de estimular que los usuarios, más allá de los naturales proveedores, puedan enriquecer el contenido de Europeana, así como la implicación activa de los usuarios potenciales de Europeana (educadores, estudiantes, investigadores y sociedad en general) para mejorar los contenidos y servicios de la Biblioteca Digital Europea.
  • Por otro lado es clave también la coordinación en cuestiones financieras y la sostenibilidad de los proyectos. Analizar cuánto le cuesta a una institución pertenecer a Europeana, que sus contenidos digitales, se agreguen, y cuál es el retorno de la inversión para motivar la participación nacional.
  • Otro de los focos de trabajo en la coordinación es el establecimiento de principios éticos en la selección de contenidos. Arbitrar guías y políticas coordinadas que eviten que, por algún motivo de índole ética, algún usuario requiera que se retiren contenidos de Europeana.
  • Coordinación en el ámbito legal, sobre todo en las cuestiones relacionadas con las obras protegidas de derechos de propiedad intelectual y en relación al fomento del Acceso Abierto de los contenidos, y el dominio público de los metadatos. Parte de la coordinación en este sentido entre el CCPA, EuropeanaConnect y Europeana v.1, dieron lugar al Europeana Licensing Agreement y al DEA, de los que ya hemos hablado.
  • Y por supuesto, también, en cuestiones puramente técnicas. Es necesaria la coordinación en la definición de buenas prácticas para el mapeo de metadatos (de momento o hasta ahora, a Europeana Semantic Elements), el mantenimiento de identificadores persistentes, etc., que gracias a esta coordinación del CCPA, se han definido con éxito.

Este CCPA o Europeana Network, está previsto que contenga más de 300 personas, incluyendo no sólo proveedores de contenido, sino también investigadores y desarrolladores. Por ello se recomendó, en la revisión de Europeana v.1.0, definir una política particular para que este grupo enorme y diverso de individuos e instituciones relacionadas con Europeana, siga siendo una unidad de coordinación operativa que incluya subgrupos específicos, grupos de trabajo específicos y comunidades en general. De esta forma, Europeana Network, denominada así formalmente desde la reunión en Rotterdam de diciembre 2011, tiene la misión de establecer acciones de trabajo conjunto para mejorar el acceso al patrimonio cultural europeo de una forma equilibrada y sostenible, definiendo para ello un nuevo modo de acción más operativo y eficaz.

Isabel Bordes Cabrera y José Luis Bueren Gómez-Acebo (Biblioteca Nacional de España):

Los retos son los que se señalan en la pregunta: la coordinación y la normalización. En cuanto a la normalización, Europeana, a través de los Europeana Semantic Elements ha establecido un conjunto de datos mínimos para contribuir al portal. Hay que señalar, por otra parte, que este es un conjunto de datos relativamente sencillo y que, al igual que sucede con el Dublin Core simple, se pierde parte de las capacidades de búsqueda y recuperación que muchas veces se ofrecen a través de los catálogos de bibliotecas basados en MARC.

En cuanto a la coordinación, desde la Unión Europea se han fijado unos compromisos de contribución que cada país debe asumir, sin embargo, en este sentido quizá falten planes de digitalización nacionales que articulen cómo se puede hacer esto de la mejor manera. Estos planes deberían recoger estándares de digitalización, de metadatos, de preservación digital, criterios de selección de obras, métodos para evitar duplicidades, etc. Sin embargo estos trabajos son complejos y sin duda se irán incorporando con el paso del tiempo.

La coordinación puede no ser perfecta pero desde luego los esfuerzos que se dedican en esta línea son cada vez mayores, léase en este sentido, por ejemplo, la aparición de servicios agregadores a nivel nacional como Hispana. Eso sí, aunque de momento se debe aceptar como realidad incómoda que impedir por completo el solapamiento de digitalizaciones es una tarea prácticamente imposible, el avance es evidente.

5.- ¿Considera que están ya asentados los estándares necesarios a nivel de metadatos, criterios de captura y almacenamiento digital, interfaces de consulta, accesibilidad, usabilidad y preservación digital como para poder crear bibliotecas digitales con el calado de EUROPEANA?

Jill Cousins (Europeana):

Tenemos muchos de ellos -y muchos de sus detalles se pueden encontrar en www.pro.europeana.eu- pero serán necesarios muchos más, y los aspectos no cubiertos en pasar de la teoría a la práctica nos mantendrán trabajando en este área unos cuantos años más. El multilingüismo y la atribución en Linked Open Data son dos áreas que necesitan más desarrollo, pero hay muchas más. No menos importante es la habilidad para aumentar la visibilidad del material que recogemos, de manera que destaque en las búsquedas el de mayor relevancia. No tenemos aquí las ventajas de un motor de búsqueda, donde los datos personales y la publicidad ayudan a posicionar los resultados, por lo que tendremos que ser más creativos.

Eva Méndez (Universidad Carlos III de Madrid):

Sí, en general sí, aunque queda aún mucho trabajo por realizar en algunos ámbitos. Se ha trabajado mucho en la estandarización desde el principio y se ha avanzado de forma gradual y continuada en conseguir una uniformidad operativa en los requisitos técnicos necesarios que hacen posible Europeana. Los resultados de los múltiples proyectos en torno a Europeana, están llenos de buenas prácticas, de guías y recomendaciones sobre metadatos, vocabularios, usabilidad, identificadores persistentes o interoperabilidad, entre otros, fruto de los esfuerzos de coordinación técnica a los que hacía referencia en el apartado anterior.

A fecha de hoy (Marzo 2012) podemos decir que la definición de Europeana Data Model y sus previsiones de mapeo desde otros modelos de metadatos previos (ESE, Europeana Semantic Elements, o LIDO, Lightweight Information Describing Objects, etc.), está completada y el modelo listo para implementarse como modelo de datos definitivo y así consta como parte de los requisitos técnicos incluidos en el sitio EuropeanaPro (profesional), lanzado en Octubre de 2011. Actualmente los metadatos de la ingesta de Europeana deben ser compatibles con la versión 2.3 de ESE. Sin embargo, el paso a EDM será, además de «definitivo» (entre comillas), a mi juicio, no dramático, en tanto que ESE es un subconjunto de EDM. El trabajo de establecimiento y normalización de metadatos se asienta sobre un trabajo sólido y continuado que comenzó con el informe de interoperabilidad de metadatos, en resultados de EDLproject en 2007, que continuó en EDLNetwork, que culmina en Europeana v.1, y que se implementará, previsiblemente en Europeana v.2.

Me parece mucho más controvertidas sin embargo las cuestiones relativas a la accesibilidad desde el punto de vista del WAI (Web Accessibility Initiative), que me parece la cuestión técnica pendiente de abordar desde 2006, y de no fácil solución salvo que converjan intereses del ámbito de e-Inclusion que se apliquen de forma transversal a todos los proyectos de e-Content. Otra cuestión clave en el ámbito de la estandarización son las pautas de preservación, o mejor y más complejo, de la digital curation que, en el ámbito de los contenidos, pasa por la sostenibilidad de los activos digitales, y en ámbito de los metadatos, por una mayor concreción técnica más allá de la reutilización. Algunas iniciativas como DPE, recogen el espíritu de la necesidad de preservación. Sin embargo, creo que el problema es que las iniciativas o proyectos de preservación de bibliotecas digitales, han surgido más en el ámbito de la investigación (7FP), más que en el ámbito de los contenidos o de Europeana. Y así por ejemplo, Europeana Foundation sólo ha participado directamente en PrestoPRIME, un proyecto de investigación del ICT-7FP, para preservar el contenido audiovisual.

Creo que en el ámbito de la estandarización técnica, más allá de la creación de estándares formales, hace falta una labor más integral y transversal entre los principales actores: el mundo de la investigación, el patrimonio cultural, y las políticas de acceso integral a los contenidos públicos europeos, que debería promoverse, como he manifestado en alguna ocasión, desde la Comisión.

Isabel Bordes Cabrera y José Luis Bueren Gómez-Acebo (Biblioteca Nacional de España):

Fundamentalmente sí, aunque quizá todavía estén menos asentados o abordados por instituciones no especializados los de los fondos audiovisuales. Existen muchas recomendaciones y además ya hay experiencia para saber cuáles son las prácticas más idóneas. En todo caso, con la evolución tecnológica tan rápida es evidente que todos estos criterios están en permanente revisión. Como ya se señalaba anteriormente, el campo donde quizá quede más por hacer sea el de la preservación digital. Aunque lo cierto es que Europeana en este momento no se plantea como un sitio de preservación dado que ni siquiera almacena objetos digitales sino sólo metadatos.

6.- ¿Considera que se están adaptando lo suficiente los productos de repositorio y de gestión documental en el mercado para cumplir con los requisitos y estándares requeridos para que las instituciones aporten contenidos a EUROPEANA?

Jill Cousins (Europeana):

Es difícil dar una respuesta, ya que nosotros no almacenamos contenidos sino que nos limitamos a darles acceso a través de los metadatos que nos son proporcionados por los proveedores.

Eva Méndez (Universidad Carlos III de Madrid):

El mercado del software se adapta mucho más de lo que pensamos. Normalmente a la industria del software le gustan los estándares ISO, para asegurarse que, cuando compatibilizan sus productos con un cierto estándar técnico, éste va a tener continuidad. Por ejemplo, yo siempre digo que es uno de los grandes logros del Dublin Core, ser un estándar ISO 15836 desde 2003, en su versión más simple de elementos, y mantener su continuidad y estabilidad en esos 15 elementos, independientemente de los desarrollos posteriores y de la creación de perfiles de aplicación, etc. y de la complejidad posterior que puede aparejar, como en el caso de ESE/EDM. Esto mismo ocurre por ejemplo con el estándar ISO 23081 de metadatos para la gestión de documentos, adoptado por todo el software de records management, o la ISO 19115 para los metadatos de información geospacial, que adoptan todas las herramientas que facilitan infraestructuras de datos espaciales en todo el mundo.

Sin embargo, aunque es un hecho la conveniencia de contar con estándares formales para que sean reconocidos por los productos de software, la rápida evolución de la Web, en la que se sustentan en cualquier caso las bibliotecas digitales, ha demostrado que no hay tiempo para esperar a la estandarización formal. Así por ejemplo, han surgido espontáneamente plug-ins para adaptar el sistema opensource de creación de repositorios DSpace a Europeana Semantic Elements (ESE) y recientemente también, a Europeana Data Model. La adopción de EDM es inminente desde la fase Danubio de Europeana, por ello, cualquier aplicación de software dirigida a la creación de colecciones, repositorios y/o bibliotecas digitales, se adaptará antes o después, independientemente de su normalización formal, a estos estándares.

Por otra parte, cada vez es más habitual encontrar como parners de los proyectos que conforman el ecosistema de Europeana, importantes actores del mercado del software documental como ExLibris. Asimismo, los avances previstos en la estandarización de Europeana Data Model, y la importancia innegable que ha cobrado Europeana en las políticas de digitalización a nivel Europeo, e incluso a nivel mundial (la Digital Public Library of America, se plantea la adopción en un futuro de EDM), mantiene a los productores de software alerta de la compatibilidad con sus requerimientos.

A las bibliotecas en general, no tanto archivos y museos, les gusta el software llave en mano que le permita compatibilizar sus servicios a una escala global, y el mercado sabe esto. No obstante queda aún una etapa que implica desarrollos in-house de los proyectos individuales para compatibilizar y garantizar la agregación de los contenidos en Europeana. Se ha avanzado mucho, pero aún nos queda mucho por ver. En este sentido es clave la formación de los profesionales que lideran las acciones de digitalización, para que se conviertan en interlocutores válidos para los proveedores de herramientas de software, y puedan facilitar y potenciar y facilitar la adscripción de sus contenidos a proyectos de escala global como Europeana.

Isabel Bordes Cabrera y José Luis Bueren Gómez-Acebo (Biblioteca Nacional de España):

Aún no conociendo todo el abanico de la oferta de software que existe a día de hoy, lo cierto es que los estándares que se requieren para participar en Europeana no son particularmente exigentes. Fundamentalmente basta con soportar el protocolo OAI-PMH y ofrecer los datos en el esquema XML de Europeana Semantic Elements, que permite aportar datos de forma bastante sencilla. Por este motivo, prácticamente todos aquellos que cuenten con una biblioteca digital y tengan voluntad de contribuir con su contenido a Europeana pueden hacerlo sin demasiada dificultad. Es más, cabe destacar que estos requisitos son estándares abiertos y compatibles con soluciones de código abierto.

 

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