DEBATE: II Premio al proyecto universitario más innovador en la ámbito de la gestión de la información y la documentación

¿Consideras que la formación universitaria actual ha sabido adaptarse a las nuevas demandas del sector que reclaman profesionales especializados en la gestión de la información con perfiles muy relacionados con las tecnologías y la información digital?

Javier Merchán SánchezJavier Merchán Sánchez, Primer premio: No cabe duda de que en los últimos años se han dado pasos decididos que han estado encaminados a la adaptación de las competencias incluidas en los programas formativos, a los nuevos requerimientos que la sociedad del conocimiento, y la implantación masiva de las nuevas tecnologías digitales exigen. En la actualizad el nivel de formación en estas materias es sensiblemente mayor al de generaciones anteriores, pero creo que aún permanece por debajo del nivel que se demanda desde el ámbito laboral. En cualquier caso, nos encontramos ante una cuestión compleja que supone, en definitiva, la asignación de mayor carga lectiva a una serie de competencias en detrimento de otras, que igualmente son muy relevantes para otro tipo de desempeños, y para una formación integral a nivel general. En el fondo de la cuestión subyace el eterno debate en torno a si la formación académica debe estar orientada a dar respuesta a las necesidades coyunturales del mercado laboral, o por el contrario debe perseguir la conciliación de estas cuestiones, con una formación más amplia que contemple una base teórica y competencial más diversificada.

Otra cuestión relevante, es que el problema de la adaptación del perfil profesional a las necesidades del mercado laboral en el ámbito de la información y la documentación, es si cabe, más complejo que en otras disciplinas, debido al carácter multidisciplinar y transversal de la titulación. En este sentido, una remodelación de los planes de estudio que incluya distintos itinerarios más especializados, puede se una vía para configurar perfiles más adaptados a los distintos ámbitos de aplicación.

En ambos casos tengo mis dudas de que de esta manera se resuelva el problema de la adaptación del perfil del egresado a las necesidades del mercado; en cierta forma porque los ámbitos de aplicación son tan heterogéneos, y la evolución de los mismos (y de las tecnologías que incorporan) tan rápida, que dificulta la adaptación de un sistema educativo como el universitario que está sujeto a inercias de todo tipo.

Miguel AlfaroMiguel Alfaro, Segundo premio: La tecnología y la información digital han revolucionado completamente todos los ámbitos de nuestra vida, y la formación universitaria no es una excepción. Sabiendo que los cambios no son fáciles, sí creo que la universidad ha sabido adaptarse a los nuevos retos que supone la era digital. Las facultades han de formar en todas las disciplinas de las ciencias de la documentación, ya sea en historia del libro o digitalización y preservación digital, y sobre todo en formar personas capaces de gestionar la información.

Los planes de estudio han ido adaptándose gradualmente, asignaturas como Tecnología de Marcado de Textos Digitales, Vocabularios y Esquemas Semánticos para la Web, Servicios de Referencia Digital, Digitalización y Preservación Digital han ido naciendo a lo largo de estos últimos años.

Alba Palacios VallejoAlba Palacios Vallejo, Tercer premio: Desde las universidades se está realizando un gran esfuerzo para adaptarse a esta nueva demanda de perfil profesional. Cada vez se ofrecen contenidos más relacionados con la gestión masiva de información, su visualización y presentación. Sin embargo, a pesar del esfuerzo, los estudiantes vemos limitada nuestra inserción laboral a perfiles más tradicionales de la administración pública y no se da tanta visibilidad a las posibilidades que ofrecen las empresas privadas. Aunque desde hace algunos años las empresas privadas están empezando a demandar perfiles profesionales especializados en la gestión de información, es una práctica poco extendida en el entramado empresarial actual. Los sectores que más demandan este perfil profesional suelen ser aquellos en los que se debe tener un control exhaustivo sobre los documentos, como por ejemplo, las ingenierías. Una barrera a la que nos enfrentamos a la hora de poder encontrar un puesto de trabajo es el uso de herramientas informáticas. Esto se debe, en gran medida, a que el software para la gestión de información y documentación utilizado en el ámbito empresarial está desarrollado a medida para cada empresa. Este es uno de los motivos que impide que los graduados no tengamos contacto con este tipo de software hasta que finalizamos los estudios.


En este sentido, ¿cuáles consideras que son las materias en las que resulta conveniente que se centre la formación universitaria?

Javier Merchán Sánchez: Más que una cuestión de materias o contenido, creo que nos encontramos en un momento en el que debemos de hablar de un adaptación a las exigencias, y a las nuevas prácticas derivadas de la colonización de las tecnologías digitales. Es evidente, por poner un ejemplo, que están surgiendo nuevas prácticas (que requieren nuevas competencias) en el papel que juegan las bibliotecas y los bibliotecarios en el desarrollo de las humanidades digitales; adaptar y desarrollar nuevas capacidades técnicas relacionadas con la curación, la preservación o la diseminación de los contenidos desarrollados dentro de esta disciplina deberá ser una exigencia básica dentro del ámbito bibliotecario.

En cualquiera de los casos, insisto, toda esta serie de nuevas destrezas debe contemplarse como una evolución o adaptación de conocimientos desarrollados a partir de una solida base a nivel teórico, que no debe de perder de vista el desarrollo histórico de la disciplina.

Miguel Alfaro: Es cierto que las asignaturas relacionadas con las nuevas tecnologías, tienen que tener un papel relevante en los planes de estudio, pero tampoco hay que descuidar la formación más tradicional. Siempre se necesitarán expertos en Paleografía o en Archivística, y ahora también se necesitan expertos en Preservación Digital o en Gestión de Software Documental.

Alba Palacios Vallejo: Más que centrarse en unas materias u otras, creo que la formación universitaria debería proveer a los alumnos una clara visualización de las distintas proyecciones laborales a las que pueden optar y cómo se relacionan con las diferentes materias que se imparten en los planes formativos universitarios. Esto es lo que permitirá a cada alumno definir su propio perfil dentro de todos los asociados al ámbito de la gestión y la información. Desde mi punto de vista, creo que no es cuestión de priorizar unas materias u otras, sino de proveer una oferta real de los distintos perfiles profesionales y cómo se relacionan con las materias impartidas. Otra cuestión que debería contemplarse es el fomento de la colaboración con otras disciplinas puesto que en el ejercicio de la profesión siempre se trata con profesionales de otros sectores.


¿Cuál es tu visión de la profesión en un futuro próximo?

Javier Merchán Sánchez: Pienso que la profesión ha estado en los últimos años, y está en la actualidad, inmersa en un proceso de permanente renovación; quizás, influida por su estrecha relación con el ámbito de las tecnologías digitales, que tiene, o tendrá como consecuencia varias cuestiones ciertamente relevantes; creo , por un lado que hay una deriva decidida a colonizar nuevos espacios y ámbitos de actuación dentro del ecosistema digital; Y creo, de igual manera, que los roles más marcados y prototípicos del profesional de la información, están dejando paso a perfiles mas heterogéneos y especializados que se relacionan en la mayoría de los casos con la producción, el tratamiento, la gestión o el análisis de contenidos digitales.

Opino además que, en este sentido, estamos en un momento muy relevante para renunciar a ciertos estereotipos muy presentes en el imaginario colectivo en torno al perfil profesional del documentalista. Considero muy necesario conquistar nuevos espacios y cuotas de visibilización mediante una nueva imagen de la profesión que permita representar adecuadamente el valor que aporta en el ámbito social o empresarial.

Miguel Alfaro: No soy adivino, pero nuestro mundo cada vez es más digital y nuestra profesión cada vez está más enfocada en gestionar la ingente cantidad de información digital que se está creando. Disciplinas como el Big Data, digitalización, tecnologías de marcado, software documental, SEO, SEM están ahora en auge. Las bibliotecas, archivos, centros de documentación tradicionales siempre tendrán su lugar, pero lo más demandado serán perfiles de carácter tecnológico y digital.

Alba Palacios Vallejo: Creo que se está abriendo el abanico de posibilidades profesionales. Somos una profesión cada vez más necesaria a causa del desbordamiento que están sufriendo las empresas y administraciones públicas en la gestión de información masiva y la transformación digital. Creo que el futuro de la profesión pasa por explotar la rica variedad de perfiles profesionales basados en las necesidades sociales y empresariales en lo que a gestión y tratamiento de información se refiere. El mundo digital nos ofrece un sinfín de posibilidades y nuevos caminos. Creo que también debería ponerse sobre la mesa la opción del emprendimiento, puesto que existe una demanda real y potencial de servicios relacionados con la gestión de la información y la documentación en el sector digital a la par que se están fomentando las ayudas al desarrollo de nuevos modelos de negocio. En mi opinión somos un colectivo que tiene conocimientos y herramientas suficientes para plantear nuevas formas de ofrecer nuestros servicios profesionales.


Como profesional del sector de la gestión de la documentación e información, ¿cuáles han sido las principales dificultades que has encontrado en tu incorporación al mundo laboral?

Javier Merchán Sánchez: En la actualidad me encuentro cursado el nuevo máster en patrimonio textual y humanidades digitales que ofrece la Universidad de Salamanca, y en un futuro cercano mi objetivo principal es la realización de una tesis doctoral relacionada con la edición critica de textos musicales en el en torno web destinados al consumo digital, por lo que mi horizonte más próximo se circunscribe al ámbito de la investigación. Por todo ello no podemos hablar en mi caso de incorporación al mercado laboral, como un hecho presente. En cualquier caso, hace un par de años realicé un trabajo de prospección del mercado laboral en el ámbito de la información y la documentación, así que estoy en contacto la problemática, y conozco de cerca esta realidad.

Una de las dificultades más relevantes, a nivel general, es la de romper con una imagen muy estereotipada y relacionada con esferas de actuación muy concretas como son el campo de las bibliotecas o los archivos, que en el fondo impide desarrollar una imagen profesional del documentalista adaptada a las competencias reales que atesora, y en relación al valor añadido que su presencia en cualquier tipo de organización o empresa supone. Otras cuestiones recurrentes que se constatan como barreras en el acceso al mercado de trabajo, son la exigencia de un mayor nivel de especialización en ciertos ámbitos, y al formación complementaria en idiomas u otras disciplinas de carácter trasversal, como el derecho, la informática, etc.

En cualquier caso, y a pesar del ciclo económico actual, soy optimista en relación a las posibilidades de inserción laboral. Creo sinceramente que esta profesión ofrece muchas y variadas posibilidades tanto desde el punto de vista de la investigación, como del desempeño profesional.

Miguel Alfaro: En este aspecto he tenido mucha suerte y me incorporé al mercado laboral recién licenciado. Es cierto que la situación actual hace que sea difícil incorporarse al mercado laboral, y en el caso de encontrar empleo por lo general es temporal y mal remunerado.

Alba Palacios Vallejo: Principalmente la falta de oferta. Creo que se nos está formando para muchos perfiles profesionales que ahora mismo están poco demandados. Eso significa que la posibilidad de aplicar muchos de los conocimientos adquiridos durante la formación universitaria queda muy limitada. La expectativa profesional personal creo que juega también un papel importante. A pesar de todos los esfuerzos y la buena formación que recibimos los alumnos, la sociedad actual, al menos en España, aún no es consciente de los diferentes roles que podemos aplicar como profesionales en la transformación digital y se nos suele reclamar para perfiles más tradicionales. Una de las vías que nos permite a los recién titulados tener contacto con nuestros estudios en el ámbito laboral son las prácticas y becas. Este tipo de alternativas nos ofrece la posibilidad de tomar contacto con un entorno de trabajo antes incluso de finalizar los estudios. De hecho, se publican más ofertas de empleo en prácticas o becas que contratos laborales. Muchos de estos contratos son para períodos muy cortos de tiempo o exigen varios años de experiencia, algo de lo que carecemos los recién titulados. Esto dificulta la evolución y autonomía, tanto personal como profesional, de aquellos que acabamos de graduarnos. Creo que ahora, a causa de las circunstancias políticas, económicas y sociales, resulta complicado encontrar un puesto de trabajo en el que poder desarrollarse profesionalmente a largo plazo al mismo tiempo que se intenta evolucionar en el ámbito personal. En mi caso particular, he podido disfrutar de prácticas extracurriculares a partir del segundo año del plan de estudios de grado lo que me ha permitido adquirir otro tipo de conocimientos derivados del día a día laboral en diferentes entornos, como medios de comunicación, bibliotecas, entornos de gestión documental corporativa, administrativa o servicios de información; pero para muchos procesos selectivos este tipo de experiencia no se contabiliza como tal.


¿Crees que bibliotecarios y documentalistas han sabido adaptarse al nuevo mercado de trabajo que requiere perfiles más tecnológicos frente a otros más tradicionales?

Javier Merchán Sánchez: Sin duda alguna. En mi opinión el desarrollo de las tecnologías digitales, obliga, en cierta forma, a una adecuación permanente a las nuevas prácticas que el propio desarrollo de las mimas dispone. En este sentido, hablamos de un reciclaje forzoso a nivel tecnológico si se quiere ser medianamente competitivo y competente. En cualquier caso creo que sí existen ciertos ámbitos de competenciales concretos, donde la exigencia a nivel alfabetización tecnológica es más elevada, y donde las carencias o falta de adecuación puede ser más determinante.

En todos los casos, y como comentábamos anteriormente, queda camino por recorrer, y la adaptación esta siendo progresiva, pero creo igualmente. que lo realmente importante, quizás, es que existe una concienciación cada vez más generalizada en torno al hecho de que un alto grado de compresión y familiarización con el medio digital, y de las tecnologías que en él se desarrollan, se muestra como una exigencia insoslayable a día de hoy.

Miguel Alfaro: Hay un dicho que dice: “reciclarse o morir”. La formación continuada es fundamental para el desarrollo profesional, y prácticamente ninguna profesión está exenta de cambios. El constante aprendizaje es clave para hacer frente a los nuevos retos. La tecnología hoy día nos permite también formarnos y tener acceso a nuevos conocimientos más fácilmente, ya que en la actualidad existen cursos, máster, seminarios que se pueden realizar a distancia a través de plataformas virtuales.

Alba Palacios Vallejo: Creo que, en general, tendemos a rechazar el cambio. En mi opinión, este caso particular tiene algo que ver con el salto generacional. El proceso de adaptación al cambio de una persona de 50 años no es el mismo que el de una persona de 20. Los recién titulados tienen una mayor capacidad de adaptación a una tecnología con la que ya están familiarizados en su entorno personal mientras que los profesionales que cuentan con una larga experiencia dentro del sector, confían en aquello que conocen porque es lo que han hecho siempre y ha funcionado. Creo que igualmente la adaptación depende de cada persona, sus conocimientos y ambiciones. Desde mi punto de vista, siempre habrá personas dispuestas a aceptar y promover los cambios y mejoras posibilitados por la tecnología y, en contrapartida, siempre habrá personas que sean reacias al cambio y prefieran tiempos pasados.


Centrándonos en el desarrollo de proyectos como el que has elaborado y te ha llevado a la ganar el II Premio al Proyecto Universitario más Innovador en el ámbito de la Gestión de la Información y la Documentación, ¿cuáles son las principales dificultades que has encontrado en su elaboración y en su posible comercialización?

Javier Merchán Sánchez: Pienso que existe una dificultad inherente al objeto del estudio, en este caso, y es la poca consideración de la que históricamente ha sido objeto que la documentación musical; tanto en los planes educativos, como en la producción de conocimiento científico. En este sentido son menores los recursos informativos, así como el volumen y la calidad del corpus bibliográfico en el que puedes apoyarte para sustentar la investigación. Este problema se agudiza sensiblemente cuando además hacemos referencia a un objeto de estudio novedoso y cuyo desarrollo cronológico es de apenas una década. En este sentido son muchas las incertidumbres que surgen, y muy considerable la falta de referencias con las que cuentas. Esta cuestión permite, no obstante, contar con un campo de acción menos transitado y con múltiples vías de acercamiento, por lo que el reto se torna muy estimulante.

Miguel Alfaro: La principal dificultad fue la de encontrar la idea y que además fuese algo que realmente me gustase hacer. Adquirir los conocimientos informáticos para el desarrollo del proyecto tampoco fue tarea fácil. Alguna vez sí que he pensado en su comercialización, pero todavía hay que seguir madurando el proyecto.

Alba Palacios Vallejo: Desde el primer momento tuve claro que el proyecto que fuera a desarrollar para mi TFG tenía que ser algo que me definiera como profesional. Debía vincular mis aspiraciones personales con las profesionales y ese fue el motivo por el que elegí plantear una empresa de servicios documentales audiovisuales. Las dificultades han sido muchas, desde la poca preparación en materia de modelos de negocio hasta el desconocimiento del mercado. Para poder plasmar mi propuesta opté, con el apoyo de mi tutor Fco Javier Calzada, por inscribirme en la modalidad TFG Emprende que ofrecía mi centro de estudios, la Universidad Carlos III de Madrid. Esta modalidad me dio la oportunidad de conocer unas breves nociones de lo que necesitaba para llevar a la práctica el proyecto, darle un enfoque más comercial. Otro aspecto al que tuve que enfrentarme fue escribir la idea que tenía en la cabeza. Tenía que ser capaz de que el texto fuera comprensible, que tuviera sentido y, en definitiva, que otros recrearan esa misma idea en sus cabezas. En este aspecto recibí un gran apoyo por parte de mi tutor que me ofreció un feedback profesional para poder finalizar el reto que suponían tanto la propuesta del TFG como del TFG Emprende.


¿Cuáles consideras que son las claves para elaborar un proyecto de éxito en este sector. Asesoramiento, incentivos económicos, etcétera?

Javier Merchán Sánchez: Creo que hay varias cuestiones importantes al respecto; cuando una persona se adentra y da sus primeros pasos en un mundo tan complejo como el de la investigación, es muy importante el generar confianza y un ambiente de certidumbre. Yo he tenido la suerte y el privilegio de empezar mi carrera investigadora en el grupo e-lectra, grupo de investigación GIR de la Universidad de Salamanca del que formo parte, que desde los primeros instantes han confiado en mi; me han motivado constantemente para participar en un gran número de proyectos y actividades, al tiempo que me han permitido proponer ideas y nuevas líneas de investigación con total libertad. Esta cuestión me parece de especial relevancia; el fomentar el desarrollo de una actitud proactiva basada en la creatividad, la libertad y la confianza. Todo ello amparado, por supuesto, por un tutelaje a nivel técnico y formal que resulta indispensable en estas etapas iniciales en las que la falta de experiencia previas es un hándicap muy importante en muchos contextos y situaciones. Sintetizando un poco la cuestión; motivación y confianza; libertad en el desarrollo de ideas y propuestas; y tutelaje, son en mi opinión aspectos fundamentales.

Las retribuciones económicas siempre son bienvenidas, como es lógico, pero no creo que sean en ningún caso, al menos a ciertos niveles, una de las motivaciones principales. Antes bien, éstas están más vinculadas a cuestiones relacionadas con la propia inquietud personal y profesional, o con el hecho de poder aportar un granito de arena que permita hacer avanzar la disciplina.

Miguel Alfaro: Creo que la clave fundamental para cualquier proyecto de éxito es la pasión. Sin duda el esfuerzo, la constancia, la dedicación, y también un poco de suerte son parte indispensable para alcanzar los objetivos que uno se proponga. El asesoramiento también es muy importante, yo en mi caso para este proyecto de TFM he tenido un tutor fantástico, el cual ha sabido orientarme en todo el proceso.

Alba Palacios Vallejo: Se debería comenzar por promocionar el emprendimiento y la innovación en el sector como otra alternativa de empleo. Otra clave para el éxito es la mentorización, tutorización o asesoramiento durante las primeras fases de consolidación del proyecto. Los emprendedores necesitan contar con alguien experimentado en el sector que pueda explicar las “reglas del juego” y del que poder recibir un feedback. También debería fomentarse la colaboración tanto con profesionales del propio sector como de otros. El intercambio de opiniones ayuda a definir los puntos fuertes y débiles de una idea para tranformarlos en una propuesta proyecto formal.


¿En tu opinión cuál debe ser el papel del mundo universitario así como de las asociaciones profesionales a la hora de facilitar el camino a personas que como tú deciden emprender un proyecto en sector?

Javier Merchán Sánchez: Un aspecto fundamental en el que se debería de incidir desde estos ámbitos es el de crear el andamiaje necesario para establecer la colaboración entre investigadores de distintas disciplinas. El nivel de desarrollo actual de la ciencia exige proyectos interdisciplinares conformados en torno a la conjunción de investigadores especializados en parcelas y disciplinas muy concretas. En las primeras etapas de la carrera investigadora es más complicado poder establecer los contactos y las sinergias necesarias para articular este tipo de proyectos; es ahí donde este tipo de instituciones debe de jugar un papel mediador que permite interconectar personas e intereses.

De igual manera se debe de posibilitar el encuentro con empresas e inversores con afán decidido en la participación de este tipo de desarrollos, que en un principio pueden despertar ciertas reticencias por su especial carácter y grado de especialización.

Finalmente, es muy destacable, de igual manera, la realización de concursos y proyectos proyectos, como el desarrollado por la SEDIC, que permitan la visibilización de personas y proyectos que en la mayoría de los casos no trascienden el propio ámbito académico, y que suponen, a la par, el reconocimiento público de trabajos que requieren una gran inversión de tiempo y esfuerzo.

Miguel Alfaro: Hoy día ya juegan un papel importante, muchas universidades ya cuentan con viveros de empresas surgidas de la universidad, por ejemplo la UC3M dónde yo cursé los estudios, tiene un vivero de empresas y ayudan a la creación de empresas. La iniciativa de SEDIC es un aliciente para el desarrollo de proyectos innovadores dentro de la universidad.

Alba Palacios Vallejo: Creo que las universidades deberían promocionar adecuadamente este tipo de iniciativas como una alternativa al empleo tradicional además de incluir formación optativa en este sentido. Por su parte, las asociaciones deberían ofrecer ese apoyo de profesionales del sector. Los jóvenes que decidimos emprender necesitamos una formación o asesoramiento básico. Una de las cosas que más nos preocupan son los aspectos legales, no somos más que “hormiguitas” y necesitamos saber cómo proteger nuestros proyectos de aquello que pueda perjudicarnos en el futuro. En mi opinión, promoción, asesoramiento y formación son los aspectos que se deben cuidar desde el mundo universitario y las asociaciones profesionales.

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