Los estudios en Información y Documentación en España – Situación actual y tendencias de futuro en un contexto cambiante

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Margarita Taladriz Mas Presidenta de FESABID

 

«No son las especies más fuertes, ni las más inteligentes las que sobreviven, sino aquellas que ofrecen una mejor respuesta a los cambios» (Charles Darwin)» 

 

· ¿Dónde estamos?

Según nos adentramos en el siglo XXI, no parece que la revolución digital presente signos de desaceleración, más bien al contrario, día a día vemos como van surgiendo nuevos retos que los usuarios, las instituciones y los profesionales del sector deben ir asumiendo e incorporando a su tarea cotidiana y esta revolución digital afecta a todas y cada una de las actividades que los ciudadanos en sus diferentes papeles en la vida cotidiana juegan.

Estos cambios van más allá de la mera incorporación de avances tecnológicos e incluyen una nueva visión de la comunidad: ciudadanos, profesionales del ámbito de la gestión de la información y áreas colaterales: editores, libreros, etc., en lo que respecta a los futuros servicios que se deben prestar: nuevas filosofías, nuevas tecnologías y nuevos espacios, que ayuden a cumplir los requisitos que demandan los usuarios de forma mucho más efectiva de lo que se ha venido haciendo hasta este momento.

· ¿Cómo avanzamos?

¿Están los profesionales que gestionan información, preparados para asumir este papel de intermediación entre los usuarios y el nuevo entorno en el que nos empezamos a mover?

El Estudio FESABID «Prospectiva de una profesión en constante evolución«, que se presentó en las Jornadas FESABID de Málaga en Mayo de 2011, analiza el estado de la profesión: inquietudes, expectativas, imbricación en la sociedad, reconocimiento por parte de los usuarios, etc., a partir de una metodología basada por una parte en el análisis cuantitativo de actividad de los diferentes sectores: archivos, bibliotecas y centros documentales en general; y por otra en el análisis cualitativo a partir de encuestas a expertos y encuestas a profesionales en activo de esos diferentes sectores.

Tanto en las opiniones recabadas de los expertos como de los profesionales en activo queda clara la preocupación que muestran todos ellos por el equilibrio entre los contenidos docentes de formación universitaria y la práctica profesional; por la mejora a medio/largo plazo para elevar el nivel de enseñanza y así conseguir graduados más competentes, más preparados; por la formación y actualización permanente, por la adecuada formación competencial y la capacitación profesional reglada y no reglada y por la transversalidad con otras profesiones y actividades.

La SET (Education and Training Section) de IFLA acaba de publicar en este 2012 sus Guidelines for Professional Library/information educational Programs-2012 , en las que se establece el marco para definir los objetivos necesarios para los programas de formación en el ámbito de la información y las bibliotecas de cara al Siglo XXI: analizando en detalle el entorno, los elementos nucleares que deben cubrir los programas en información y documentación, el currículo, los profesores, los estudiantes, el soporte a los programas y los recursos bibliográficos, tecnológicos, de Internet y espaciales necesarios para la implementación de esos programas.

En el caso español, sí se hace un repaso general a la oferta actual de formación universitaria en sus diferentes niveles en el ámbito de la información y documentación, se puede observar que en casi todas las universidades que tienen estudios de este área existen diferentes ofertas bajo la denominación común de Másteres Universitarios o Propios, con títulos predominantemente dirigidos a la gestión de recursos digitales, muestra de la preocupación por ese nuevo entorno digital en el que nos movemos. En varias universidades estos másteres impartidos por departamentos de Información y Documentación comparten prácticamente título con otros ofertados por áreas más tecnológicas de la misma universidad. ¿No procedería hacer un esfuerzo por una mayor racionalización y transversalidad, para una mejor gestión de los recursos disponibles?

Se ofertan también una amplia variedad de cursos de corta duración bajo el epígrafe de Experto o Diplomado, se supone viene a cubrir necesidades puntuales de reciclaje o formación continua. Son menos las universidades que ofrecen estudios de Grado en Información y Documentación. Se da la circunstancia de que hay Universidades que ofertan todos los niveles y modalidades, incluidos títulos propios de experto y diplomado y no ofertan el Grado. ¿Será esto consecuencia de que el nivel de Grado para esta profesión tiene menor demanda entre la población que los niveles más especializados (master o doctorado), para los que se exige una titulación previa?

Es posible que los programas que ofrecen las universidades en sus diferentes opciones tengan un importante componente teórico, como por otra parte suele ocurrir en todas las áreas de conocimiento, y un cierto «abandono» de experiencias prácticas y reales. No siempre la figura del profesor asociado se ha correspondido con los objetivos para los que fue creada: llevar a la Universidad el diario de la vida laboral, el feed-back de los usuarios/clientes, los problemas y soluciones del día a día… y eso quizá haya redundado en un empobrecimiento de las expectativas de los futuros profesionales, que cuando salen al mundo laboral se tienen que enfrentar a un panorama bien diferente del que le han presentado y del que esperaba.

Por otra parte existe una oferta variada e importante de cursos de diferente formato: presencial, semipresencial y on-line; variadas horas lectivas, diferentes metodologías, etc., impartidos por asociaciones profesionales, organismos públicos, empresas consultoras, que siempre tienen como objetivo prioritario la formación y actualización permanente de los profesionales.

Desde mi punto de vista la oferta es amplia y variada, por lo que no deja de sorprender que la opinión de los profesionales muestre ese desacuerdo entre lo que se enseña y lo que se necesita saber para la práctica diaria. Quizá esta discrepancia se base más en unas falsas expectativas de los futuros profesionales durante su periodo formativo, pensando que en esos años que pasan en la universidad van a aprender todo lo que van a necesitar a futuro, algo que por otra parte es común a todas la áreas de conocimiento y que «a priori» es una premisa falsa. El progreso y el avance personal en la profesión es como la calidad: un proceso continuo.

Por lo que respecta a la formación continua, quiero poner sobre la mesa otras acciones, que con frecuencia se olvidan y que se han demostrado como altamente eficaces para la mejora de las destrezas y habilidades personales y que terminan beneficiando a las Instituciones y a los usuarios: la participación activa de los profesionales en proyectos nacionales e internacionales, en grupos de trabajo transversales y multidisciplinares. Cuando un profesional tiene la responsabilidad ante el grupo de trabajo o el proyecto en el que participa, de pensar, elaborar y presentar soluciones a problemas que se han planteado en ese grupo o proyecto comienza a percibir cómo avanza, cómo de forma, casi mágica, su actualización y su aportación al mundo de las «buenas prácticas» crece y crece, lo que además de producirle satisfacción personal, redunda en beneficio de su institución y de sus usuarios.

· Tres conclusiones sencillas:

  • Parece necesaria una mayor colaboración y diálogo entre los profesionales en activo a través de las Asociaciones y Colegios y los centros de formación: Universidad, Asociaciones, Organismos públicos, etc.
  • No es fácil estar permanentemente actualizado sin un esfuerzo personal importante.
  • La transversalidad y la cooperación son elementos indispensables para el progreso profesional tanto personal como institucional.

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