Escuelas taller y talleres de empleo: su papel en la formación de profesionales de la Información y Documentación

María Luisa Conde Villaverde
Jefa del Área de Gestión de la Información
Unidad de Apoyo al Fiscal General del Estado

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Voy a intentar describir en estas pocas líneas, un interesantísimo proyecto de formación de Expertos en Gestión de la Información concebido y diseñado por el Ministerio de Justicia y la Fiscalía General del Estado, cuya primera edición ha tenido lugar durante el período comprendido entre el 1 de diciembre de 2011 y el 30 de noviembre de 2012, y que ha sido llevado a cabo de acuerdo con los cauces y normas establecidos por el Servicio Estatal de Empleo y con la colaboración de las oficinas del INEM de la Comunidad de Madrid.

En la actualidad, desde el día 1 de diciembre de este año, está en marcha la segunda edición de esta modalidad de Taller.

I.- Introducción: Los Talleres de Empleo

Los Talleres de Empleo son una iniciativa contenida en el Plan Nacional de Acción para el Empleo del Reino de España, elaborado por el Gobierno, de acuerdo con los criterios establecidos en la reunión de Jefes de Estado y de Gobierno celebrada en Luxemburgo en el año 1998 que quedaron plasmados en el Real Decreto 282/1999, de 22 de febrero (BOE de 23 de febrero) que inaugura una nueva etapa en este tipo de Proyectos, respaldados por Europa y financiados por el Fondo Social Europeo.

Su objetivo fundamental es crear más empleo y de mayor calidad, mejorando, además, la capacidad de inserción profesional de los desempleados.

La duración de estos programas es de un mínimo de seis meses hasta un máximo de doce.

Se concibe como un programa mixto de formación, empleo y reinserción laboral para los desempleados mayores de 25 años, creando expertos en áreas que pueden ser definidas como nuevos yacimientos de empleo de interés general y social. Estos programas deben ser promovidos por entidades públicas o privadas, sin ánimo de lucro, que suministrarán tanto el diseño y objetivos de las obras y servicios a realizar como la infraestructura necesaria para su ejecución, y la parte del coste del proyecto que no subvencione el Servicio Estatal de Empleo. Igualmente, las entidades promotoras deberán contratar a los alumnos-trabajadores y al personal docente del Taller en cualquiera de las modalidades contempladas en la normativa vigente y facilitar al Servicio Estatal de Empleo Público el seguimiento del desarrollo del Proyecto.

Los participantes en estos Talleres de Empleo deberán recibir de forma equilibrada una formación profesional complementada con la práctica laboral necesaria, a través del desarrollo de proyectos concretos, de utilidad pública o interés social, y con una especial incidencia en el conocimiento y puesta en práctica de los métodos y procedimientos más adecuados para la búsqueda y/o creación de empleo, tanto por cuenta ajena como mediante la creación de proyectos empresariales o de economía social .

El nivel de estudios previos de los participantes suele tener como tope el Bachillerato, aunque en el caso del Taller del Ministerio de Justicia se consideró necesario, por razones evidentes, ampliar este nivel hasta los estudios universitarios, nivel que sigue siendo considerado como excepcional y, en consecuencia, es muy poco frecuente en el resto de los proyectos.

II.- La formación de Expertos en Gestión de la Información

Como es de todos conocido, la formación de Expertos en Gestión de la Información tiene, en nuestro país, un amplio y variado abanico de modalidades, niveles y entornos que nos permite vislumbrar una amplia oferta dentro y fuera del entorno académico.

Haciendo un análisis global de la oferta, podemos deducir sin ninguna duda que los cursos de post-grado constituyen el grupo dominante y, en cuanto al formato, los realizados de forma no presencial.

En general, podríamos afirmar que estas características nos inducen a pensar que el perfil de los participantes respondería, por un lado, a universitarios recién licenciados, muchos de ellos en proceso de especialización doctoral, y por otro, (al menos en las circunstancias previas a la crisis) a un porcentaje elevado de profesionales ya empleados que desde su puesto de trabajo pretenderían mantenerse actualizados de forma permanente.

En cualquier caso, esta mayoría no debe hacernos olvidar la especialización que a un nivel menos profundo y más generalista, adquieren los estudiantes de las Licenciaturas y grados en Documentación.

En cualquiera de los grupos mencionados, la formación sería fundamentalmente teórica, con posibilidad de discusiones y prácticas de Aula, y de la realización de algún trabajo práctico cuya ejecución no superaría, en líneas generales, las 200 horas.

En ningún caso, se plantearía ni remotamente la figura del alumno trabajador (que cobra un salario, cumple un horario y debe acostumbrarse a todos los procesos y estructuras del entorno laboral) y mucho menos la inserción laboral de los alumnos al finalizar su período de formación, como ocurre en el Taller de Empleo.

Por supuesto en ninguno de los diferentes tipos de cursos analizados, encontraríamos nunca nada parecido a una formación específica para estimular el auto-empleo, impulsando retos asequibles para que los alumnos puedan asumir el papel de emprendedores e innovadores.

Todas estas lagunas, entre otras, son las que pueden completarse a través de un programa de Taller de Empleo.

III.- La experiencia del Taller de Empleo de Expertos en Gestión de la Información del Ministerio de Justicia

La experiencia obtenida en los años 80 del siglo pasado en el campo de los Archivos a través de los programas de Escuelas Taller era sin duda un antecedente muy favorable para contemplar con interés los nuevos planteamientos en que se sustentaban los programas de los Talleres de Empleo.

Además, los proyectos de trabajo tanto de la Subdirección General de Documentación y Publicaciones del Ministerio de Justicia como del Área de Gestión de la Información de la Fiscalía General del Estado, requerían la participación de profesionales cuya especialización podía ser perfectamente compatible y paralela con su formación por lo que se consideró extraordinariamente provechoso ofrecer la posibilidad de conjugar ambos objetivos en el seno de un mismo programa.

El análisis de la situación de la formación en este campo, mencionado en el punto anterior demostró que, en efecto, resultaría enormemente útil y beneficioso para ambas partes una colaboración de este tipo, teniendo en cuenta además, que el campo de la Gestión de la Información era sin duda un yacimiento de empleo en expansión y por supuesto de interés general.

Éste fue el escenario previo a la materialización del Proyecto que se produjo finalmente tras la publicación en el BOE, el día 14 de junio de 2011, de la Resolución del Servicio Público de Empleo Estatal que aprobaba la Convocatoria para la concesión de subvenciones a los programas de Escuelas Taller y Casas de Oficios y de Talleres de Empleo, en colaboración con Órganos de la Administración General del Estado.

A continuación fue preparado y presentado el Proyecto bajo el título de “Taller de Empleo para la formación de expertos en Gestión de la Información del Ministerio de Justicia” .

La propuesta planteaba un Taller de 24 alumnos, y como personal, una Directora, dos Monitores y una persona con funciones de apoyo administrativo.

La formación se organizó en diferentes bloques como se detalla a continuación.

Como se trataba de Licenciados en diferentes ramas de las Humanidades y de las Ciencias Sociales, pero no en Documentación, lógicamente, se organizó el programa concentrando en los dos primeros meses la formación teórica de forma más intensiva.

Los 10 meses restantes los alumnos se incorporaron a los trabajos definidos en el Proyecto, recibiendo durante este período igualmente la formación teórica necesaria, a través de Cursos de especialización, Conferencias, Jornadas, etc.

Para lograr un nivel homogéneo para todos los alumnos, se estableció un proceso de rotación por los diferentes campos y tipos de trabajo entre los que se intercambiaban aproximadamente cada 3 meses.

Además, se les mantenía en permanente contacto con el mundo profesional a través de visitas semanales a diferentes centros tanto de carácter público como privado.

Para la coordinación y control de la marcha general del proyecto, se diseñó una plataforma de Moodle a la que estaban permanente conectados tanto profesores como alumnos a través de la cual, semanalmente debían consignar los trabajos realizados y las dificultades encontradas para su ejecución.

El nuevo Taller iniciado en el presente mes de diciembre, hace apenas unos días, tiene un planteamiento muy semejante, aunque los recortes han dejado reducido el número de alumnos a 16 y se ha suprimido el personal de apoyo administrativo, actividad que recae en la Dirección del Taller.

Ha sido y sigue siendo una experiencia muy positiva y gratificante que, además, ha empezado ya a dar frutos muy positivos pues de los alumnos que finalizaron el primer Taller el 30 de noviembre ya hay un grupo que ha sido seleccionado para trabajar en diferentes Instituciones públicas.

Pero quizás una de las alternativas de futuro más esperanzadoras es la posibilidad que generosamente nos ha ofrecido SEDIC de colaborar con este proyecto.

 

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