El Departamento de Patrimonio Bibliográfico de la Biblioteca Nacional de España

Lourdes Alonso Viana
Biblioteca Nacional de España

La Sala Cervantes, creación e historia

El 6 de marzo de 1920 a las 12 del mediodía, siendo director Rodríguez Marín, se inauguraba la Sala Cervantes de la Biblioteca Nacional, destinada a albergar todas las ediciones existentes del Quijote (unas 600 inicialmente). En torno a 1929 se ampliaría con la colección de «Miscelánea Cervantina». La idea y puesta en marcha del proyecto venía de Tamayo y Baus y de Menéndez y Pelayo, precursores de Rodríguez Marín al frente de la institución. Varios periódicos madrileños (El Globo, El sol) se hicieron eco de la noticia, y entre las personalidades que asistieron estaban Sus Majestades Alfonso XIII y Victoria Eugenia, doña Mª Cristina y la infanta Isabel. También estaba presente el pintor cervantino Antonio Muñoz Degraín (1840-1924), a quien se le había hecho el encargo de realizar los cuadros que aún hoy adornan las paredes de la sala (en total realizó 20 lienzos entre 1915 y 1919). Sin embargo, la sala no estuvo exenta de críticas y así un artículo en el periódico España del 20 de marzo la acusaba de falta de decoro ya que los cuadros de Muñoz Degraín eran más propios de un «Cabaret-Cervantes al gusto del señor Rodríguez Marín».

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Antigua Sala Cervantes

El número de volúmenes cervantinos superaba ya los 3.000 en 1949, y contaba por entonces con una estantería construida específicamente para albergarlos, desde la primera edición de 1605 por Juan de la Cuesta, hasta una edición en corcho impresa por Octavio Viader, y colecciones particulares como la de José María Asensio y Toledo. Por entonces, el resto de fondos que componen hoy el tesoro bibliográfico de la Sala Cervantes se encontraban repartidos en la denominada Sala de Varios, Sección de Raros e Incunables (una cámara incombustible albergaba 2.625 incunables en armarios metálicos) y el departamento de Manuscritos, con cuatro salas situadas a la izquierda del vestíbulo (en dos de las cuatro salas se exponían permanentemente algunos de los códices más valiosos, muchos de los cuales han conservado la signatura «Vitr» -vitrina-). También había otros distribuidos en las secciones de Teatro e Hispanoamérica. A mediados de 1980 el Gabinete de Impresos Reservados se ocuparía de la sección de Siglo de Oro, de reciente creación, que englobaría las antiguas secciones de Cervantes y Teatro.

A partir de 1985 la biblioteca entró en un proceso completo de remodelación que duraría hasta el año 2000. La Sala Cervantes por entonces albergaba el Servicio de Manuscritos, Incunables y Raros creado en 1986, permaneciendo así hasta su división en el año 2006.

El Departamento de Patrimonio Bibliográfico 

Actualmente, la Sala Cervantes pertenece al Departamento de Patrimonio Bibliográfico y ocupa el lado sur de la segunda planta de la Biblioteca Nacional, con tres salas para usuarios y una sala de trabajo para las tareas técnicas (catalogación, creación de autoridades, realización de informes, etc.).

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Actual Sala Cervantes

El departamento está compuesto por cuatro servicios:

  • el Servicio de Valoración e Incremento del Patrimonio, encargado de las compras por diferentes medios de fondo antiguo, así como de la valoración de fondos bibliográficos de la Biblioteca Nacional de España y de otros organismos;
  • el Servicio de Divulgación y Gestión de Fondo Antiguo, que se ocupa de la gestión de depósitos, mantenimiento de la sala, de los fondos y de la colección de referencia, de la circulación de los fondos y de la atención a usuarios;
  • el Servicio de Manuscritos e Incunables, encargado del tratamiento técnico de los manuscritos, archivos personales e incunables, así como de la información especializada de dichos materiales;
  • y el Servicio de Reserva Impresa, responsables del tratamiento técnico y difusión de los fondos impresos entre 1501 y 1831. Cada servicio cuenta con bibliotecarios especializados que atienden la sala cada día.
Fondos de consulta en la Sala Cervantes 

Con un depósito propio de cuatro plantas con las condiciones óptimas de seguridad, luz, temperatura y humedad, pueden consultarse:

Manuscritos: 

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Libro de Horas de la Colección de manuscritos

aquellos documentos escritos a mano o a máquina -mecanoscritos- de cualquier época, lo que incluye códices bellamente ilustrados como los humanísticos, el Beato o los Libros de Horas; documentos, como el codicilo de Isabel la Católica o ejecutorias de Hidalguía; obras literarias autógrafas de Galdós, Lope de Vega o Calderón; manuscritos árabes, principalmente de la colección de Pascual de Gayangos; obras de teatro del siglo XIX; correspondencia, etc.

Su fondo se formó inicialmente con las colecciones reales, y se fue incrementando a partir de donaciones y compras de bibliotecas particulares, así como con la entrada de los fondos eclesiásticos debido a los decretos de desamortización. La colección comprende unos 24.000 manuscritos.

Incunables: 

aquellos libros impresos en los primeros tiempo de la imprenta, desde su nacimiento hasta el 30 de diciembre de 1500 o el 1 de enero de 1501.

La colección de incunables nace con la creación de la Real Biblioteca Pública en 1712 con la incorporación de la biblioteca del duque de Uceda, Juan Francisco Pacheco Téllez Girón, confiscada por Felipe V, pero será en 1736 cuando la colección aumente a 315 ejemplares por una permuta con el Convento dominico de Santo Tomás de Ávila. En 1876 ya ascendía a 1.700 ejemplares, la gran mayoría adquiridos por compra. Posteriormente se incorporaron bibliotecas importantes como las del duque de Osuna o Pascual de Gayangos. Actualmente, la colección se compone de 3.161 ejemplares, dos de ellos xilográficos.

Impresos Reservados:

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Impresos reservados

los libros de la imprenta manual a partir de 1501.

Inicialmente formada por los fondos de la biblioteca de la Torre Alta del Alcázar, los traídos de Francia por Felipe V y los pertenecientes al archiduque de Austria, la colección se incrementó con la adquisición de bibliotecas particulares, especialmente durante el siglo XIX. Destacan las colecciones de Barbieri, Gayangos, de Conventos, Usoz, Gómez Imaz, Rico y Sinobas, o Graíño, entre otras.

Archivos personales:

ingresados por donación y compra, es en 1996 cuando se considera necesario diferenciar esta colección de la de manuscritos en la que estaba integrada originalmente. Son conjuntos parciales de epistolarios y autógrafos de diversos autores, como Jorge Guillén o Juan Antonio de Zunzunegui.

Colección Cervantina:

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Colección Cervantina

ya hemos mencionado, al contar la historia de la sala, cómo se formó esta colección, que asciende a 13.999 volúmenes y 188 cajas de folletos con signatura propia de la colección y que incluye la biblioteca del cervantista Juan Sedó; y a otros tantos incorporados en la colección de raros procedentes de la biblioteca de José María Asensio.

Teatro impreso: 

incorpora obras dramáticas, estudios, libretos, guiones de cine… llegando a más de 55.900 volúmenes y destacando las colecciones de Juan Nicolás Böhl de Faber, Agustín Durán, el duque de Osuna y Pascual de Gayangos.

Archivo de la Biblioteca Nacional de España: 

recoge los fondos relacionados con la institución desde su creación en 1712, así como los documentos de la Junta Facultativa de Archivos, Bibliotecas y Museos. La Sección de Archivo es independiente del departamento de Patrimonio Bibliográfico, depende directamente de la dirección técnica de la institución.

Biblioteca de Referencia:

especializada, tanto en libre acceso alrededor de las tres salas como en depósito, incluye catálogos, revistas, estudios, diccionarios, manuales, etc.

Acceso

La Sala Cervantes está abierta de lunes a viernes de 9 a 21 ininterrumpidamente, y los sábados de 9 a 14. Para consultar la biblioteca de referencia sólo es necesario el carnet de lector con el que también pueden consultarse las reproducciones en cualquier soporte que existan de los fondos. Para la consulta directa de los originales, el usuario debe estar en posesión del carnet de investigador que le acredita para su acceso por motivos de investigación.

Al entrar en la sala hay un control de seguridad especial, y no se puede pasar con comida ni bebida (tampoco agua). Cada usuario debe entregar su carnet al personal de la sala 3 que le asignará un pupitre, y que serán los encargados de entregarle las obras que solicite (tres de forma simultánea excepto autorización expresa, excluyendo la colección en libre acceso). En esta sala sólo puede usarse lápiz, para evitar posibles daños en los fondos.

Hay un bibliotecario en la sala 2 permanentemente para resolver cualquier duda, y puede accederse tanto a los catálogos automatizados como a los manuales (no todos los fondos se encuentran aún en línea) desde la sala. Toda la sala está dotada de acceso a Internet, así como de cámaras de seguridad.

 

Nota: Imágenes propiedad de la Biblioteca Nacional de España

 

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