El Departamento de Música y Audiovisuales de la Biblioteca Nacional de España

José Carlos Gosálvez Lara
Director del Departamento

1. La música y los audiovisuales en el Tercer Centenario

En 2012 la Biblioteca Nacional de España celebra con un intenso programa de actividades sus primeros trescientos años de existencia. Todos los medios están difundiendo ampliamente la efeméride y han resaltado la importancia de la exposición bibliográfica que abre la conmemoración. La verdad es que no es para menos, porque la Biblioteca Nacional de España es la institución cultural más antigua del país y una de las bibliotecas nacionales más antiguas del mundo, con tres siglos a sus espaldas en los que no ha dejado de cumplir con su tarea de ser nuestro principal centro de investigación en casi todos los campos del saber y, muy particularmente, en artes y humanidades.

La Biblioteca conserva en su Departamento de Música y Audiovisuales unos fondos únicos en España, utilizados por investigadores, profesores y estudiantes universitarios y, en mucha menor medida, también por músicos prácticos, profesores o estudiantes de conservatorios. Cada día recibe en su sede madrileña, o a través de su Web, numerosas consultas de usuarios sobre estas colecciones, tan ricas en fuentes históricas como en documentos modernos.

No obstante, no podemos estar plenamente satisfechos, porque a pesar del enorme volumen e importancia histórica y artística de estos fondos, la imagen de la Biblioteca Nacional de España sigue asociándose en el subconsciente colectivo, de forma casi exclusiva, a las grandes obras de nuestra literatura, y no tanto a las de nuestro arte musical. Hemos podido comprobar que todavía hay muchos bibliotecarios y también muchos músicos y musicólogos españoles que desconocen el alcance de nuestras colecciones de la especialidad o, incluso, aún peor, que ignoran su existencia. Este hecho puede explicarse, en parte, por las peculiaridades de la vida musical del país, su escasa cultura bibliotecaria y las evidentes deficiencias educativas en el campo de la música, pero lo cierto es que las colecciones del Departamento no tienen todavía la proyección social ni el uso que merecerían.

Para corregir esta situación estamos trabajando intensamente en una labor de concienciación y difusión, aprovechando la oportunidad surgida de las conmemoraciones del III Centenario de la institución. Dentro de las actividades del Centenario incluimos el encargo, con ayuda de INAEM, de una partitura original al compositor Salvador Brotons y también hemos programado dos conciertos conmemorativos de la Orquesta y del Coro Nacionales de España en el Auditorio Nacional (30 de marzo) y en el Salón de Actos de la Biblioteca (4 de mayo), respectivamente, en los que se interpretarán obras procedentes de nuestras colecciones musicales más preciadas; también hemos propuesto ciclos de conciertos de música histórica, colaboraciones con Radio Clásica de Radio Nacional de España, una exposición sobre el Jazz en España, ciclos de cine en el Museo de la Biblioteca, grabaciones sonoras de algunas de nuestras fuentes inéditas y la publicación de un catálogo sobre música de la Guerra de la Independencia conservada en la Biblioteca. Algunas de estas actividades están aún pendiente de ser confirmadas, debido a los problemas de financiación originados por la crisis económica.

Coincidiendo con el III Centenario de la BNE también hemos fundado una agrupación coral, con el apoyo de la Fundación de Amigos de la Biblioteca, cuya finalidad es dar oportunidad a todos los bibliotecarios que lo deseen, tanto de dentro como de fuera de la casa, de vivir la maravillosa experiencia de hacer música, disfrutando, además, del lujo de «estrenar» obras de la Biblioteca que hasta ahora permanecían en silencio. Para el próximo 29 de marzo se ha programado un acto de homenaje a Joaquín Rodrigo y su célebre Concierto de Aranjuez, del que la Biblioteca conserva la partitura original utilizada por Regino Sáinz de la Maza en el estreno de la obra en 1940, y que en estos meses exhibimos en la exposición conmemorativa Biblioteca Nacional de España, 300 años haciendo historia. También dentro de este marco de actividades, tenemos prevista la puesta a disposición de los usuarios de nuestra Web de algunos juegos musicales basados en nuestros manuscritos, así como la celebración de un encuentro científico, en colaboración con la Sociedad Española de Musicología y la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, para dar a conocer nuestro trabajo de catalogación de cantorales de canto gregoriano de los siglos XVI-XIX.

Como gestora de una parte sustancial del patrimonio musical y audiovisual español, la Biblioteca Nacional de España tiene una enorme responsabilidad y un reto de envergadura: incrementar al máximo ese patrimonio, darlo a conocer a la sociedad, completar la catalogación informatizada de todos los fondos, garantizar su conservación para las generaciones futuras, digitalizarlos sistemáticamente con la doble función de preservar y difundir sus contenidos. Por las circunstancias ya señaladas, el Departamento de Música y Audiovisuales de la Biblioteca tiene que hacer un esfuerzo adicional para mantener una presencia activa en la vida cultural española, así que no podemos esperar cruzados de brazos y colaboramos de forma muy estrecha con la Dirección Cultural de la Biblioteca.

2. Un poco de historia

Aunque son hechos bien sabidos, no está de más recordar que la institución nació como Real Biblioteca de uso público, por iniciativa del confesor del rey Felipe V, Padre Robinet, y abrió sus puertas a los investigadores en marzo de 1712 en un pasadizo que unía el desaparecido Alcázar de Madrid con el Convento de la Encarnación. A través de diversos decretos reales de 1712 y 1716 se ordenó a todos los editores e impresores de España que depositaran en la Biblioteca ejemplares de todas sus producciones. Este precedente del Depósito Legal no fue el primero en nuestro país, porque una iniciativa de ese tipo ya había sido planteada a comienzos del siglo XVII, sin excesivo éxito, para la dotación de la Biblioteca del Monasterio de El Escorial. Al igual que sucede en la actualidad, esta vía legislativa para la adquisición de fondos aseguró la llegada regular de numerosas obras musicales, muy especialmente a partir del siglo XIX, con la promulgación de las primeras leyes españolas de Propiedad Intelectual (1847 y 1879), pero debido a las dificultades técnicas y a la falta de controles, no fue hasta la Ley de Depósito Legal de 1957 cuando la Biblioteca logró abarcar la práctica totalidad de la producción bibliográfica española.

Después de años de estudio, el 29 de julio de 2011 se publicó una nueva ley de Depósito Legal, que ha entrado en vigor en enero de 2012 y que adapta la legislación española a los últimos avances tecnológicos, a los nuevos sistemas de distribución y comunicación de la cultura, que están transformando de forma acelerada nuestra profesión y la función social de las bibliotecas y, de manera muy particular, el mundo de la música y de la producción audiovisual. Uno de los aspectos más importantes que quieren corregirse en la nueva ley es el hecho de que sean sólo impresores y fabricantes los que están obligados a hacer el depósito de obras; a partir de ahora se pretende que también contribuyan los editores y distribuidores, ya que la deslocalización de empresas de producción en los últimos años (algo que ha afectado especialmente a los documentos de nuestra especialidad) genera una auténtica distorsión en la Bibliografía española, al ser la causa de que muchas publicaciones promovidas por editores españoles no lleguen a la Biblioteca, al imprimirse o fabricarse fuera de España. Espero que en los próximos meses podamos ver los primeros efectos positivos de este nuevo planteamiento.

Los primeros fondos musicales de la Biblioteca Real, a principios del siglo XVIII, incluían una colección de impresos y manuscritos donados por la corona, procedentes de la llamada «Torre Alta del Alcázar» y pertenecientes a la antigua casa real española. A ese fondo se unieron otras colecciones nuevamente traídas de Italia y Francia por Felipe V y algunas importantes bibliotecas incautadas a los partidarios del derrotado Archiduque Carlos de Austria. Más tarde, ya en la segunda mitad del siglo, se añadieron a la colección musical numerosos libros y partituras adquiridos en subastas y compras realizadas en el extranjero por medio de agentes intermediarios, como fue, al parecer, el editor musical de Londres Robert Bremner. Posteriormente, entrado ya el siglo XIX, los fondos musicales se incrementaron con numerosos libros litúrgicos y cantorales procedentes de las desamortizaciones eclesiásticas, entre los que fue especialmente importante el Decreto de Incautación de 1869, que supuso la llegada de valiosos códices medievales procedentes de la Catedral de Toledo, entre los que se cuentan uno de los códices más famosos de las Cantigas de Santa María de Alfonso X el Sabio (s. XIII) (BNE Mss. 20486) y el llamado «Códice de Madrid» o Libro de conductus y motetes (s. XIII) (BNE Mss. 10069), una de las fuentes más importantes conservadas en todo el mundo de la polifonía del ars antiqua.

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En 1836 la antigua Biblioteca Real empezó a denominarse oficialmente «Biblioteca Nacional», y parece que hasta bien avanzado el siglo su colección musical creció de forma desordenada, sin un plan específico de adquisiciones ni un personal bibliotecario exclusivamente dedicado a ella. En 1875 se emprendió la catalogación de su colección de partituras, pero el cambio más significativo se produjo con la llegada en 1899 del importante legado testamentario del compositor y musicólogo Francisco Asenjo Barbieri (1823-1894). La «Colección Barbieri» está constituida por su archivo personal (más conocido como «Papeles Barbieri») y su biblioteca particular, un conjunto de enorme valor fruto de una vida dedicada al coleccionismo de libros antiguos de música, empleando grandes sumas y profundos conocimientos a la búsqueda de las obras más notables producidas en España y otros países europeos. Su ingreso fue uno de los hechos que justificaron la creación de una Sección especializada en música dentro de la Biblioteca Nacional, aunque pocos años antes, en 1878, ya había ingresado otra importante colección de alrededor de setecientos manuscritos de música reunidos por el Infante D. Francisco de Paula Antonio de Borbón (1794-1865), hermano del rey Fernando VII y gran aficionado a la ópera italiana. A pesar de la presencia de éstas y otras importantes colecciones históricas de origen privado, como la excelente biblioteca de Juan María Guelbenzu (1819-1886), lo cierto es que la Biblioteca Nacional de España, al contrario que otras bibliotecas españolas de la especialidad, se ha nutrido menos del mecenazgo y la iniciativa privada que del flujo producido por normas legales o iniciativas oficiales.

Gran parte de la colección de manuscritos, partituras impresas, libros teóricos y litúrgicos anteriores a 1800 está descrita en el catálogo elaborado por los musicólogos Higinio Anglés y José Subirá, publicado en tres volúmenes por el Instituto Español de Musicología de Barcelona entre 1946 y 1951. Con motivo de la preparación de ese catálogo, y ante la necesidad de reunir todos los fondos musicales, en 1945 terminó de formarse la Sección de Música como una unidad administrativa diferenciada dentro de la Biblioteca. A pesar de ser una obra de gran mérito, el catálogo de Anglés y Subirá no fue exhaustivo y necesita una urgente revisión, porque muchos investigadores siguen considerándolo, aún hoy, como la única herramienta de acceso a nuestros fondos históricos.

En 1989 publicamos, por tanto, un nuevo catálogo de impresos musicales del siglo XVIII, con más de setecientas referencias no incluidas en el catálogo Anglés-Subirá; desde abril de 2009 trabajamos, además, en una revisión integral de toda la colección histórica, con la actualización de las descripciones bibliográficas y la integración en el catálogo automatizado de todas las obras que, o bien pasaron inadvertidas a los autores de los citados catálogos, o bien ingresaron en la Biblioteca con posterioridad a sus publicaciones. Dentro de esta revisión integral, hemos emprendido en otoño de 2010 la catalogación de una colección de más de ochenta cantorales de canto llano y polifonía de los siglos XVI al XIX procedentes, al parecer, de las desamortizaciones eclesiásticas del siglo XIX y del patrimonio rescatado en la última Guerra Civil (1936-1939); este fondo permanecía sin controlar en los depósitos de la Biblioteca en Alcalá de Henares (Madrid) y se cataloga ahora con la ayuda de un equipo de musicólogos, mediante un convenio suscrito con la Fundación General Universidad de Alcalá de Henares y con la novedad de incluir, por primera vez en la historia de la Biblioteca, íncipits musicales codificados (usando el campo 031 del formato MARC) de todas las melodías gregorianas.

En los quince años últimos se han dado grandes pasos en la incorporación de las colecciones de música y audiovisuales al catálogo automatizado: aumentó notablemente la plantilla fija del Departamento y la contratación de empresas especializadas en catalogación, se produjeron mejoras en el equipamiento informático y en la dotación presupuestaria, también se han hecho grandes avances en digitalización de documentos en papel y de soportes analógicos de imagen y sonido. No obstante, todavía siguen actuando como una rémora algunos problemas heredados del pasado y, a pesar de todos los esfuerzos, todavía quedan numerosas obras pendientes de catalogación (sobre todo grabaciones sonoras en disco de vinilo) y, como en muchas otras bibliotecas de la especialidad, resulta preocupante la conservación de algunos fondos que sufren procesos de acidificación del papel (muy especialmente la prensa musical y las partituras impresas del siglo XIX) o de deterioro de grabaciones analógicas de vídeo y sonido, lo que nos obliga a una gran inversión y a una permanente vigilancia para preservar las colecciones. En definitiva, como puede comprobar cualquier usuario de nuestro catálogo en línea, hemos hecho muchísimo trabajo y cada día avanzamos en el control de las colecciones y en su protección, pero somos conscientes de que todavía queda mucho por hacer.

3. Dimensiones y descripción de la colección

La colección de música y audiovisuales de la Biblioteca Nacional de España se encuentra en permanente crecimiento, con un ritmo actual de entrada de nuevos materiales (contando sólo libros de música, partituras, grabaciones de imagen y sonido) que supera los veinticinco mil documentos al año de media. Resulta, por tanto, tarea casi imposible determinar el número exacto de documentos de este tipo en la BNE, no sólo porque las cifras varían con rapidez, sino también por el hecho de que no todas sus colecciones están reunidas en el Departamento especializado. Tomando cifras mínimas aproximadas y sólo contando con las que se hallan efectivamente en los depósitos del Departamento de Música y Audiovisuales, podemos afirmar que en la primavera de 2011 la Biblioteca Nacional de España contaba con:

  1. Más de 210.000 partituras
  2. Más de 25.000 libros sobre música
  3. Más de 425.000 grabaciones sonoras (incluidas en la legislación española de Depósito Legal desde 1938)
  4. Más de 125.000 grabaciones en vídeo y DVD (actualmente el mayor contingente de nuevos ingresos)
  5. Más de ochenta cantorales manuscritos de canto llano anteriores a 1850
  6. Unos 54 archivos personales de músicos y coleccionistas de música
  7. 617 títulos de revistas especializadas en música en formato papel (actualidad musical, musicología, discografía, instrumentos, géneros musicales, etc.)
  8. Un número indeterminado de varios cientos de miles de folletos, ediciones en microformas y publicaciones menores (programas de mano, catálogos comerciales, carteles de espectáculos musicales, etc.), de los que sólo una mínima parte puede ser consultada a través del catálogo en línea.

clip63-centros2-iconEs cierto que estas cifras son demasiado generales y el margen de variación es amplio, pero en todo caso habría que revisarlas hacia arriba y no al contrario. Por razones históricas, las colecciones de otros departamentos de la Biblioteca Nacional, como Bellas Artes, Patrimonio Bibliográfico (donde se consultan manuscritos, incunables y numerosos impresos de música anteriores al siglo XIX), Revistas y Publicaciones Periódicas, Información Bibliográfica (donde se facilitan recursos electrónicos de música y audiovisuales) o el Salón General, incluyen también dentro de sus colecciones un número indeterminado de documentos musicales que no se contabilizan en este artículo.

En lo que se refiere a la naturaleza de los fondos que conserva la Biblioteca, puede decirse que su catálogo de música y audiovisuales no es sólo una vía de acercamiento a gran variedad de obras de arte o investigación, sino también un documento en sí mismo, que permite comprender mejor la vida musical de la sociedad española, sus tendencias, cualidades y limitaciones. Se trata de un fiel reflejo de nuestra producción, especialmente de música profana (la mayor parte de la música eclesiástica española sigue archivada en catedrales y monasterios) y, al ser una biblioteca de carácter civil y patrimonial, resulta particularmente rica en aquellos productos de mayor circulación y que más se comercializaron y consumieron. No obstante, ese carácter de la colección está cambiando actualmente, no sólo por las distorsiones ya comentadas del Depósito Legal, sino también porque la Biblioteca ya no se limita a ser una receptora pasiva, sino que se esfuerza en mejorar los fondos, detectar y suplir mediante compras (especialmente de manuscritos e impresos antiguos, grabaciones históricas, ediciones críticas, monumentos, facsímiles, obras completas de los principales compositores, etc.) la falta de fuentes originales en algunos repertorios.

El incremento de la colección no queda supeditado, como en tiempos pasados, al azar de la edición musical española y del Depósito Legal; ahora la Biblioteca hace una intensa labor de captación de colecciones privadas (cinco se han integrado en los dos últimos años) y un seguimiento en el mercado anticuario de las obras que puedan interesar, especialmente relacionadas con la música y los músicos españoles. El Departamento también intenta llevar un control más eficaz del cumplimiento del Depósito Legal y, además, mantiene información actualizada sobre la producción reciente extranjera, con el fin de proponer su compra a los servicios de adquisiciones de la Biblioteca: sólo en los dos últimos años se han adquirido más de 1.200 partituras modernas editadas fuera de España.

4. Breve recorrido por los principales fondos

Entre las fuentes medievales de la Biblioteca Nacional de España destacan, además de los citados códices de monodia cortesana y polifonía de Notre-Dame procedentes de la Catedral de Toledo, diversos códices originales de la antigua liturgia hispana, también llamada «visigótico-mozárabe», de los siglos X-XI (algunos copiados en el siglo XVIII), un número importante de códices litúrgicos de los siglos XII-XV, tratados teóricos primitivos y algunos importantes incunables de música, entre los que se cuenta Lux bella (Sevilla, 1492), del bachiller Marcos Durán, considerado el primer libro de teoría musical impreso en España.

Dentro del fondo manuscrito pueden destacarse algunos cancioneros polifónicos españoles de los siglos XVI-XVII (entre otros, el conocido como Romances y letras a tres voces o el llamado Cancionero de Onteniente) y la que es, probablemente, mayor colección conservada en todo el mundo de «tonos humanos» o canciones españolas con acompañamiento del primer barroco, con obras de Juan Hidalgo, José Marín, Juan del Vado, etc. También es única su colección de primitivas óperas y zarzuelas españolas (obras de Sebastián Durón, Antonio Literes, etc.) y muy estimable también su colección de «tonadillas» de la época de Goya, muchas de ellas mandadas copiar por Francisco Barbieri en el siglo XIX. En música instrumental manuscrita, destacan algunas excepcionales antologías de guitarra de cinco órdenes (como el libro de Antonio de Santa Cruz, o el llamado Libro de cifras de 1705) y la famosa recopilación de obras para órgano de Martín y Coll, de principios del siglo XVIII, fuente fundamental de la música instrumental española, con un extenso repertorio que abarca casi dos siglos.

La colección de impresos musicales españoles anteriores al siglo XX es sin duda la más importante del mundo: conservamos ejemplares originales de los libros de música encargados por el Cardenal Jiménez de Cisneros al impresor Arnao Guillen de Brocar, de los primeros años del siglo XVI, así como de casi todas las ediciones de nuestra música instrumental del Renacimiento y Barroco. Destacamos los famosos libros de órgano de Antonio de Cabezón, Venegas de Henestrosa y Correa de Araujo, los libros de vihuela (un instrumento que sólo tuvo difusión en territorios del Imperio Español) de Luis de Milán, Narváez, Fuenllana, Mudarra, Valderrábano, Pisador, Daza y también el llamado Ramillete de flores; la polifonía española del Renacimiento está representada por fuentes originales de Morales, Guerrero, Infantas o Victoria y no falta tampoco ninguno de los principales libros teóricos españoles de la época (Salinas, Santa María, Bermudo, Montanos, Lorente, el Melopeo de Cerone, etc.); los estudiosos de la danza antigua cuentan con ejemplares originales de los tratados de Cesare Negri, Caroso, Jaque, Playford, etc., y los de la guitarra barroca con los libros de Gaspar Sanz (del que hay nada menos que siete ejemplares originales), Ruiz de Ribayaz, Santiago de Murcia, etc.

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Del siglo XVIII conservamos algunos autógrafos del compositor italiano Luigi Boccherini, que residió 37 años en España, donde murió y compuso casi toda su obra. Además, podemos consultar en la Biblioteca casi todas las ediciones de música instrumental producidas en nuestro país o compuestas por autores españoles en aquella época (José de Torres, Manalt, Herrando, Canales, Minguet, Espinosa, Teixidor, Reynoso, Cañadas, Sessé, Ximénez, Ferrandiere, Manuel García, etc.), numerosos manuscritos, cerca de un millar de ediciones extranjeras de música de cámara y orquestal de la segunda mitad de siglo, con amplia representación de los autores más conocidos a nivel internacional (Haydn, Pleyel, Cambini, Vanhal Stamitz, Boccherini, etc.) y cuya música circuló ampliamente por España. Por último, también contamos con excelentes colecciones de libros de danza y de ensayos sobre música españoles y extranjeros.

No menos interesantes son las colecciones de los siglos XIX y XX. Junto a notables colecciones de ópera italiana manuscrita del primer tercio del XIX (Rossini, Bellini, Mercadante, etc.), conservamos importantes archivos personales y decenas de miles de obras ingresadas a través del Registro de Propiedad Intelectual y Depósito Legal, con presencia masiva de los géneros de consumo habituales: piezas de salón para piano o canto y piano, zarzuela, guitarra, los llamados «bailes americanos» de principios del siglo XX, numerosísimas ediciones de finalidad jurídica (no pensadas para la interpretación, sino para la protección legal de las obras), etc. Entre las muchas obras que podríamos citar en el repertorio moderno, destacaríamos la partitura original utilizada en 1940 en el estreno del famoso Concierto de Aranjuez, de Joaquín Rodrigo, una de las obras españolas más conocidas a nivel internacional.

En soportes históricos de sonido, contamos con 457 cilindros de fonógrafo, la mayoría con grabaciones únicas realizadas en España entre 1897 y 1905, más de 6.000 rollos de pianola (la mayor parte de marcas españolas, como Victoria, Best, Iris, etc.) y por encima de 21.000 discos de pizarra anteriores a 1956. También conservamos una colección de grabaciones sonoras en hilo magnético, realizadas durante la Guerra Civil española, y una pequeña colección de apenas un centenar de discos perforados del siglo XIX para organillos y cajas de música de los modelos Aristón, Ariosa, Herophon y Simphoniom, de los que también disponemos de aparatos reproductores originales.

Entre los fondos de sonido también hay que mencionar un interesante archivo de la palabra iniciado en 1950, cuando la Biblioteca recibió la colección de grabaciones realizadas entre 1931 y 1933 por el desaparecido Centro de Estudios Históricos. Más recientemente se incorporaron a este archivo 53 cilindros de fonógrafo (entre ellos la primera grabación conocida de un curso de español a distancia, publicado en Chicago en 1905) y las grabaciones de cientos de actos culturales, conferencias, presentaciones de libros, mesas redondas, etc., que han tenido lugar en la Biblioteca desde 1979 hasta la actualidad, con voces de las personalidades más importantes de la cultura española e hispanoamericana.

Entre los fondos modernos de sonido e imagen, la Biblioteca custodia una colección de centenares de miles de discos de vinilo y CD-Audio y más de 125.000 cintas de Vídeo, disco DVD, BLU-RAY, soportes multimedia, etc., en su mayor parte producidos en España y procedentes del Depósito Legal. Se trata de una colección que, a pesar de su modernidad, es de enorme importancia para la historia de nuestra cultura, pues abarca la práctica totalidad de la producción audiovisual española de los últimos cincuenta años.

5. Archivos personales y de entidades

El Departamento de Música y Audiovisuales conserva más de cincuenta archivos y bibliotecas, procedentes de compra o donativo, que fueron generadas por la actividad de personas o entidades relacionadas con la música. Con una visión integradora, se ha reunido no sólo la documentación producida por compositores, autores literarios y otros creadores, sino también la coleccionada por intérpretes, musicólogos, profesores y aficionados.

Con la finalidad de poder describir de forma conjunta estos archivos, la Biblioteca ha desarrollado una aplicación informática propia (2009) basada en los criterios de descripción del proyecto AMA de AIBM/IAML, que permite la catalogación y recuperación a distintos niveles. La aplicación ya es consultable a través de un acceso en la primera pantalla Web de la Biblioteca y permite conocer todo el contenido heterogéneo de cada colección: correspondencia y documentación de carácter privado, partituras impresas, manuscritos autógrafos en diferentes estados, colecciones de discos, libros, libretos, álbumes fotográficos, etc. Además, de forma muy sencilla, la aplicación facilita el enlace de la descripción general de cada archivo, redactada en forma de texto libre, con otros documentos en Word, PDF, accesos a catálogos de otras bibliotecas, información biográfica o histórica sobre las colecciones, bibliografía, archivos de imagen y sonido, etc., todo ello manteniendo un diálogo abierto con el catálogo UNICORN de la Biblioteca. De momento, sólo dieciséis colecciones musicales de origen privado pueden consultarse con este recurso, pero trabajamos para que todas ellas sean accesibles de forma completa en los próximos años.

Entre los archivos personales del siglo XIX pertenecientes al Departamento de Música de la BNE destacan, además de las citadas colecciones de Barbieri, Guelbenzu y el Infante D. Francisco de Paula de Borbón, una pequeña biblioteca musical que perteneció a la reina María Cristina de Borbón y el archivo de F. González de la Riva, Marqués de Villa Alcázar, además de los archivos de los más importantes autores españoles de ópera y zarzuela de esa época:

  • Joaquín Gaztambide (1822-1870)
  • Federico Chueca (1846-1908)
  • Tomás Bretón (1850-1923)
  • Ruperto Chapí (1851-1909)
  • Emilio Arrieta (1821-1894)
  • Cristóbal Oudrid (1825-1877)
  • Teodoro San José (1866-1930)

En la colección del siglo XX pueden citarse los archivos de Manrique de Lara, Dámaso Ledesma, Rodríguez Albert, Gerardo Gombau, Manuel Parada, Fernando Moraleda, Julián Bautista, Juan Tellería, José Pagán, Pascual Frutos, Inocencio Guerrero (con más de 600 obras para pequeña orquesta), etc. Entre las entidades, la biblioteca de la Asociación Wagneriana de Madrid (1915?), parte de los archivos de las editoriales Alier y Música Moderna y, por último, el interesante archivo folclórico de la Sección Femenina, un organismo político-cultural del antiguo régimen franquista. También muy importantes son los archivos del musicólogo José Subirá (sólo parte del archivo personal, ya que el resto se encuentra en la Biblioteca de Catalunya), las bibliotecas del organero Gerard A.C. De Graaf y del editor discográfico Roberto Pla, así como las colecciones de las artistas Conchita Supervía y «La Argentinita».

6. Catálogos informatizados y proyectos de digitalización

Como es bien conocido, la automatización de la Biblioteca Nacional de España se inició a principios de la pasada década de los ochenta, después de años de preparación, análisis de aplicaciones informáticas y diversos ensayos. No obstante, al Departamento de Música y Audiovisuales no le llegó la informatización hasta mediados de los noventa, un momento en que se consideró prioritario el control de los nuevos ingresos del Depósito Legal, cuyos registros bibliográficos se recogían en diferentes suplementos de música y audiovisuales de la publicación Bibliografía española (el primer número de música impresa, publicado en 1990, todavía se elaboró a mano). Con una plantilla escasa de bibliotecarios, se hicieron enormes esfuerzos para mantener actualizada la catalogación informatizada de estos fondos, pero pronto se reveló la necesidad imperiosa de acudir a la contratación de empresas de servicios, un procedimiento de trabajo generalizado en los primeros años del presente siglo y que permitió, con ayuda de empresas privadas, emprender también la catalogación retrospectiva automatizada, tanto en reconversión de los antiguos ficheros como de catalogación nueva. En 2008 se produjo la migración desde el antiguo sistema ARIADNA, con una tecnología ya superada, a un nuevo sistema integrado UNICORN, con el que ahora trabajamos.

En lo que se refiere a catálogos especiales, ya se ha comentado la existencia de un catálogo de archivos personales y ahora quedaría hacer una mención a los catálogos colectivos en los que participa la Biblioteca. En el marco de ABINIA, organismo de colaboración entre bibliotecas nacionales de España e Iberoamérica, el Departamento de Música de la BNE impulsó y coordinó en 2002 un catálogo colectivo de partituras impresas o manuscritas del siglo XIX denominado Instrumenta Musicae. En ese proyecto participaron las bibliotecas de España, Cuba, Méjico, Chile, Venezuela y Bolivia y en poco tiempo se reunieron más de treinta mil registros bibliográficos, pero los problemas derivados de las diferencias entre los programas informáticos utilizados por cada biblioteca, las dificultades de normalización de encabezamientos, títulos uniformes, etc., y, sobre todo, la sustitución del sistema ARIADNA en la BNE, detuvieron el proyecto. Más tarde, la Biblioteca también colaboró en la elaboración del manual de catalogación de partituras del Catálogo Colectivo de Patrimonio Bibliográfico (CCPB), gestionado por el Ministerio de Cultura, y que lleva muchos años catalogando monografías anteriores al siglo XX conservadas en bibliotecas españolas, con un gran catálogo consultable en la red, que próximamente se incrementará con la catalogación colecciones de música impresa y manuscrita.

Desde mayo de 2010 el Departamento de Música y Audiovisuales de la BNE está inmerso en una nueva fase del proceso de digitalización sistemática de sus fondos, dentro del proyecto Biblioteca Digital Hispánica (BDH), financiado mediante un convenio entre Biblioteca Nacional de España y la empresa Telefónica. En su vertiente musical trabaja un equipo de apoyo de tres personas y ya se ha escaneado una selección de cerca de mil libros de música, unos sesenta periódicos musicales anteriores al siglo XX (consultables en la página Web de la Biblioteca en Hemeroteca Digital) y se han preparado alrededor de 10.000 grabaciones sonoras digitalizadas a partir de discos de pizarra y cilindro de fonógrafo, de los que ya pueden escucharse en «streaming» desde nuestra Web (mediante un acuerdo con SGAE) unas 6.538 grabaciones de música y archivo de la palabra. En septiembre de 2011 ya había sido digitalizada una selección de unas 8.000 partituras, con lo más importante del fondo histórico del Departamento anterior a 1860, y que ya están siendo procesadas en BDH.

Actualmente trabajamos en una segunda fase de digitalización de documentos musicales, con la que pretendemos alcanzar los objetivos de poner a disposición de nuestros usuarios alrededor de treinta mil obras de dominio público, con una selección de partituras anteriores a 1920 y de grabaciones sonoras realizadas antes de la aparición del disco microsurco. Sin duda estamos asistiendo a un momento histórico en la vida del Departamento de Música y Audiovisuales de la BNE.

Nuestra Biblioteca siempre ha sido un lugar de referencia en la investigación que podríamos denominar «clásica», basada en soportes de escritura tradicionales. Es una función que, desde luego, siempre mantendremos y un público natural de la Biblioteca al que seguiremos sirviendo, ahora con mayor amplitud y eficacia, gracias al catálogo en línea, la digitalización y el acceso virtual a las colecciones. No obstante, nuestros fondos sonoros y audiovisuales, además de a este tipo de investigadores, también pueden orientarse, con el recurso de la Web, hacia otro tipo de usos y de públicos. Vivimos en una época muy interesada por la música y por lo audiovisual, por lo que nuestras colecciones ofrecen un campo excelente de posibilidades a musicólogos y sociólogos, pero también a un público general que sólo busca ocupar su ocio o, incluso, a empresas del entretenimiento que buscan oportunidades de negocio. Por su condición de productos industriales, frutos del ingenio, las colecciones históricas de sonido e imagen pueden ofrecernos hoy un campo muy interesante de estudio y adaptación a las nuevas tecnologías y a nuevas posibilidades de uso.

7. Personal, servicios y difusión

El Departamento de Música y Audiovisuales es uno de los ocho departamentos que dependen de la Dirección Técnica de la BNE. En un primer nivel, se estructura en tres unidades administrativas o «servicios», dedicado cada uno de ellos a la gestión de las colecciones y responsables del trabajo de normalización y del procesamiento técnico de los documentos:

  • Servicio de Partituras
  • Servicio de Registros Sonoros
  • Servicio de Audiovisuales

Además, existen otras tres unidades subordinadas o «secciones» (Sección Sala Barbieri, Sección Fondo Antiguo y Sección Archivo de la Palabra) responsables, cada una de ellas de:

  • Control de préstamos, formación de usuarios, servicios al público en la sala de lectura del Departamento («Sala Barbieri»), mantenimiento de una biblioteca de referencia de más de 4.000 volúmenes
  • Gestión de colecciones históricas
  • Catalogación y control de grabaciones no musicales de la Biblioteca

Actualmente hay en la plantilla del Departamento 21 trabajadores fijos, en dos turnos de mañana y tarde, a los que se añaden otros 23 contratados a través de empresas de servicio, dedicadas a la catalogación, apoyo a la digitalización y proceso técnico de los documentos. El personal técnico y auxiliar en la plantilla actual realiza las funciones de gestión de las colecciones y servicios al público que se generan cada día, pero es insuficiente para acometer, además, todos los trabajos de proceso técnico del Depósito Legal, digitalización sistemática y catalogación retrospectiva, razón por la que resulta inevitable incrementar el personal fijo o mantener en el futuro la externalización de esas tareas.

A la espera de la futura Ley de la Biblioteca Nacional de España, recientemente anunciada, nuestra Biblioteca sigue siendo un organismo autónomo dentro del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, por lo que todo el personal de plantilla pertenece a diferentes cuerpos de funcionarios de la Administración estatal, y nuestro presupuesto depende, por tanto, de los presupuestos generales del Estado. No obstante, desde hace años el organismo financia muchos proyectos concretos a través de sus relaciones con otros organismos públicos y con diversas empresas o fundaciones privadas, que contribuyen a costear exposiciones, publicaciones o digitalización de fondos. Con ocasión de la celebración de su III Centenario, la institución ha conseguido un marco legal que le permite ofrecer beneficios fiscales a todas las empresas que quieran colaborar en el evento.

El Departamento ofrece doce horas diarias de atención al público de lunes a viernes y atiende las consultas a distancia a través del servicio Infomusica; en la práctica, realiza con frecuencia servicios similares a los de los de un centro de documentación musical, suministrando información no siempre relacionada con sus fondos. También lleva a cabo préstamos internos y atiende a las numerosas necesidades surgidas dentro del propio centro: relaciones con la Web, Biblioteca Digital Hispánica, informes y peticiones de otros departamentos y de la Dirección Técnica, iniciativas de acción cultural y difusión (presentaciones de libros y de las llamadas «piezas del mes» en el Museo de la Biblioteca, exposiciones, conciertos, conferencias, frecuentes visitas de grupos, etc.). En el plano de las relaciones externas, también realizamos servicios de canje y préstamo interbibliotecario con otros centros, y colaboramos activamente en comités técnicos y de normalización de organismos profesionales como RISM, IFLA, IASA y AEDOM (rama española de IAML/AIBM).

En lo que se refiere a formación de usuarios, la Sala Barbieri organiza desde septiembre de 2009 sclip63-centros4-iconesiones presenciales de formación, abiertas al público que se inscribe a través de la Web. Esta iniciativa ha tenido mucha aceptación, por lo que estamos estudiando extenderla como sesiones de formación en línea. También en febrero de 2011 realizamos, con gran éxito, dos sesiones de formación especializada sobre fuentes musicales del Renacimiento español, dirigidas a musicólogos; nuestro propósito es convertirlo en el primero de una serie de cursos monográficos que, de forma regular, difundirán el conocimiento de las fuentes históricas de la BNE entre sus potenciales usuarios.

 

8. Bibliografía

8.1 Sobre la historia y las colecciones

  • Niño Más, M.I. «Breve reseña histórica de la Sección de Música y Archivo de la Palabra Hablada». Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, LXXIII (1966), 133-157
  • Legado Barbieri / [dirección Emilio Casares]. Madrid : Fundación Banco Exterior, 1986-1988
  • Gosálvez Lara, J.C. «La Biblioteca Nacional: bibliotecas y archivos de música particulares integrados en el Servicio de Partituras». En: Patrimonio musical español de los siglos XIX y XX. Trujillo (Cáceres): Ediciones de la Coria, 1994
  • Gosálvez Lara, J.C. «Las colecciones musicales de la Biblioteca Nacional y el Real Conservatorio Superior de Madrid». En: Actas de las ponencias españolas e hispanoamericanas del 18º Congreso de IAML/AIBM.Madrid: AEDOM, 1999
  • Iglesias Martínez, N. «La música en la Biblioteca Nacional de España». Boletín AEDOM, XI (2007), 15-43
  • Lozano, I. «La documentación musical en la Biblioteca Nacional: historia, estructura y tipos de documentos». En: El archivo de los sonidos: la gestión de los fondos musicales. Salamanca: ACAL, 2008
  • Anglés H. y Subirá, J. Catálogo musical de la Biblioteca Nacional de Madrid. Barcelona: Instituto Español de Musicología, 1946-1951
  • Catálogo del teatro lírico español en la Biblioteca Nacional de Madrid / [dirección, Nieves Iglesias Martínez]. Madrid: Dirección General del Libro y Bibliotecas, 1986-1991
  • Catálogo de discos de 78 rpm en la Biblioteca Nacional de Madrid / [dirección, Nieves Iglesias Martínez y Pilar Gallego]. Madrid: Dirección General del Libro y Bibliotecas, 1988
  • Catálogo de impresos musicales del siglo XVIII en la Biblioteca Nacional / [Servicio de Partituras, Registros Sonoros y Audiovisuales]. Madrid: Dirección General del Libro y Bibliotecas, 1989
  • La música en el Boletín de la Propiedad Intelectual: 1847-1915 / [dirección, Nieves Iglesias Martínez]. Madrid: Biblioteca Nacional, 1997

8.2 Colecciones singulares

  • Lozano, I. y Rodríguez, S. Teodoro San José: archivo personal, inventario. Madrid: Biblioteca Nacional, 2001.
  • Lozano, I. y Rodríguez, S. Tomás Bretón: archivo personal, inventario. Madrid: Biblioteca Nacional, 2001
  • Lozano, I. y Soto de Lanuza, J. Rafael Rodríguez Albert: archivo personal, inventario. Madrid: Biblioteca Nacional, 2003
  • Soto de Lanuza, J. La biblioteca de órgano de Gerard A.C. de Graaf. Madrid: Biblioteca Nacional, 2004
  • Persia, J. y Lozano, I. Julián Bautista (1901-1961): archivo personal, inventario. Madrid: Biblioteca Nacional, 2004
  • Soto de Lanuza, J. y Lozano, I. La biblioteca del Infante D. Francisco de Paula de Borbón: archivo personal, inventario. Madrid: Biblioteca Nacional, 2011 (en prensa)

 

 

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