La Imprenta Municipal – Artes del Libro

José B. Bermejo
Director
Imprenta Municipal – Artes del Libro

Por sus más de cinco siglos de existencia y por las utilidades que ha proporcionado durante este período tan extenso, la imprenta constituye una realidad cotidiana que muestra múltiples facetas que la hacen trascendente no sólo como industria o en su dimensión económica, sino como fenómeno y patrimonio cultural. La importancia que tiene para la transmisión de conocimiento y la extensión de la comunicación es clara desde su aparición, si bien la cultura escrita tiene también otros importantes hitos anteriores en el tiempo, como la extensión del códice como soporte material de contenidos. Imprenta y libro son ya parte de una herencia indisociable de la sociedad actual, que demanda nuevos espacios de conocimiento de los mismos. Sobre este panorama se han ido superponiendo los avances en el terreno de la comunicación, relevando a los soportes tradicionales, que pasan así del terreno de la utilidad y la función cotidiana al del patrimonio histórico.

Nos encontramos entonces con un conjunto de piezas y técnicas que tienen ya un significado nuevo y que son apreciados desde otro punto de vista. Una tarea de capital importancia es asegurar su conservación, unida a la difusión adecuada y al desarrollo de una función didáctica. Esta idea de asegurar la pervivencia para el futuro no es nueva. Al igual que en otros campos del patrimonio histórico y artístico, las artes gráficas, sector cuyas innovaciones han ido acelerándose progresivamente desde el siglo XIX, han generado una abundante colección de elementos, una de cuyas características añadidas es la variedad.

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Imagen de Imprenta

· Antecedentes

Con una idea clara de conservación de parte de este patrimonio el Ayuntamiento de Madrid creó, a finales de 1985, la Imprenta Artesanal, salvaguardando los talleres de encuadernación artesanal y artística, así como una parte del de impresión tipográfica y separándolos de la actividad industrial de la Imprenta Municipal. Esta nueva institución se integró en los servicios culturales del municipio y se ubicó en el cuartel de Conde Duque. Esa primera actuación para preservar estos elementos no tenía asociado un programa cultural definido, que fue desarrollándose con el paso de los años. La tarea divulgativa de la Imprenta Artesanal permitió difundir en mayor medida la toma de conciencia sobre estos aspectos y, al tiempo, detectar una demanda social creciente en cuanto al aprecio por este patrimonio, tanto en su vertiente material como en la parte inmaterial, que abarca los oficios y las técnicas tradicionales.

Se remontaba así una situación, a nivel nacional, caracterizada por la escasa sensibilidad conservadora de estos elementos y la poca tradición en la puesta en marcha de iniciativas de este tipo. Aún hoy son pocos los centros repartidos por la geografía española que estén dedicados a preservar el legado de la imprenta y las artes del libro. Por ello se hacía más necesario desarrollar un proyecto de crecimiento de las utilidades sociales que proporcionaba la Imprenta Artesanal, que ya había reunido una experiencia a través de las exposiciones organizadas y, sobre todo, de su programa de visitas, restringido por la infraestructura limitada de que disponía en Conde Duque.

· El edificio y la Imprenta Municipal

El cese de la actividad industrial de la Imprenta Municipal propició la posibilidad de utilizar el edificio de ésta para albergar este proyecto de crecimiento y creación definitiva de un centro dedicado a las artes del libro. Reúne varias cualidades que le hacen especialmente adecuado para ello.

En primer lugar, su construcción original, datada entre 1931 y 1933, ya se proyectó para albergar la Imprenta Municipal, en unos momentos en los que la producción de ésta requería una infraestructura más moderna. Modernidad y funcionalidad se incorporaron en su diseño, realizado por Javier Ferrero Llusiá y Luis Bellido, para crear un edificio industrial en la línea del racionalismo arquitectónico, con elementos estéticos decó en su fachada y con acertadas soluciones para introducir luz en su interior. Simboliza el momento álgido de la impresión como sistema de comunicación, que aún no había acusado el impacto de los medios audiovisuales como la radio y el cine, y de la tipografía de plomo. Este momento hegemónico asoma en su fachada con el potente rótulo «IMPRENTA MUNICIPAL». Al mismo tiempo, el edificio ha servido para dar continuidad a la herencia histórica de una institución.

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Fachada del edificio de la Imprenta Municipal

La Imprenta Municipal se remonta a una época muy anterior a la fecha de construcción de su actual sede. Desde 1853, el Asilo de San Bernardino, gestionado por el Ayuntamiento, disponía de un taller de imprenta destinado a formar en un oficio a los niños asilados, al tiempo que resolvía las necesidades de material impreso que requería la corporación municipal. Aunque su producción ya se dedicaba en su práctica totalidad a ello, no será hasta 1876 cuando aparezca en el pie de sus impresos la denominación Imprenta y Litografía Municipal. Su crecimiento y la incorporación de nuevas técnicas, como la litográfica, hacen que progresivamente vaya requiriendo mayores espacios donde desarrollar su actividad, necesidad que desemboca en la construcción de un edificio propio en la calle Concepción Jerónima, que también hubo de ser ampliado en 1955.

Tras un proceso de rehabilitación y adecuación para esta nueva función, diseñado por el arquitecto Carlos Posada, la antigua Imprenta Municipal ya está dispuesta para ofrecer al público una nueva oferta cultural. La intervención realizada ha respetado el valor histórico del edificio, resaltando al mismo tiempo los elementos arquitectónicos que le aportaron singularidad y originalidad en su momento. Al mismo tiempo se han resuelto las necesidades que conllevan las nuevas actividades que está desarrollando.

· Contenidos. Fondos materiales

El patrimonio histórico y artístico fundacional de la Imprenta Artesanal se ha incrementado notablemente en sus veinticinco años de existencia. El último gran esfuerzo de incorporación de piezas se ha realizado con motivo del desarrollo de la nueva Imprenta Municipal y ha configurado una importante colección relacionada con las artes gráficas. Uno de sus apartados más numerosos lo constituyen todas aquellas piezas asociadas a las tecnologías históricas de la composición e impresión tipográfica, el grabado, la litografía y la encuadernación. Tórculos y prensas datados desde el siglo XVIII se complementan con la destacable colección de matrices procedentes de la última gran fundición tipográfica europea, Bauer, junto con el resto de equipos necesarios para la producción de tipos. Planchas de grabados, estampas, piedras litográficas y litografías constituyen un capítulo importante en relación con la creación artística mediante estas técnicas, de las que existe un nutrido fondo.

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Litografía

El conjunto de encuadernaciones artísticas es muy importante. Procedentes en su mayoría de la actividad del propio taller de la Imprenta, con maestros muy destacados a lo largo de su historia, también hay algunas incorporaciones de interesantes piezas históricas o elementos asociados, como bocetos y plantillas para las decoraciones.

La colección de hierros de mano, planchas, paletas y ruedas para dorar tiene también un singular valor. Formada a partir de la colección original del taller de encuadernación de la Imprenta Municipal, se enriqueció notablemente con la incorporación de la colección de Antolín Palomino y con otras aportaciones posteriores, formando un conjunto interesante no sólo en cuanto a su valor para la decoración sobre los libros, sino también como interesantes realizaciones del grabado manual sobre bronce.

Los elementos asociados a la actividad ligatoria se completan con un fondo de papeles de guardas pintados mediante las técnicas de baño y de engrudo, creados por encuadernadores como Antolín Palomino o Vicente Cogollor.

· Contenidos. Los talleres profesionales y el patrimonio inmaterial

En una línea de tiempo ininterrumpida que, como se ha expuesto anteriormente, se remonta a 1853, los actuales talleres profesionales de la Imprenta Municipal -Artes del Libro son herederos directos de aquellos que en el siglo XIX iniciaron la andadura de la Imprenta del Asilo de San Bernardino y luego fueron ampliándose y diversificándose. Suponen un medio de pervivencia de las técnicas históricas de producción del libro, al tiempo que siguen prestando un servicio de producción al Ayuntamiento de Madrid.

En el campo de la impresión tipográfica el taller dedicado a esta especialidad, además de estar equipado con los medios necesarios, sigue elaborando impresos mediante la composición manual de textos para realización de ediciones institucionales singulares. Los talleres de encuadernación también desarrollan sus trabajos con las técnicas manuales seculares, estando su producción dirigida en su mayor parte a la conservación y restauración del importante fondo bibliográfico del sistema de bibliotecas del municipio. La utilidad que reportan ambas especialidades permite que se pueda asegurar su pervivencia como patrimonio cultural inmaterial.

· La oferta cultural

La Imprenta Municipal ha iniciado su oferta cultural pública el pasado 16 de diciembre. A la apertura de la exposición permanente «La impresión y el libro: una historia», se unió, el 30 de marzo, el inicio de la programación de la sala de exposiciones temporales, con la muestra Futura.

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Muestra Futura

La exposición permanente, utilizando una parte de la colección histórica y artística propia, realiza un recorrido que arranca en el nacimiento de la imprenta tipográfica como técnica de producción de textos, un sistema tecnológico integrado por diversas especialidades: la creación de tipos móviles de plomo, su composición y la multiplicación o impresión de éstos mediante prensas. Ofrece también el salto técnico que se produce a partir del siglo XIX con la Revolución Industrial y la mecanización de todos estos procesos, reflejando las consecuencias en la forma en que van cambiando los impresos por la sucesiva incorporación de posibilidades técnicas. En el mismo espacio se puede contemplar, a través de una vidriera, el taller profesional de impresión tipográfica, como una pieza más integrada en este discurso. El gran lucernario central del edificio lo ocupa la prensa plano – cilíndrica Planeta, próxima a su centenario que se celebrará en 2013. Está arropada por unas muestras de la evolución del diseño tipográfico, desde el siglo XV al XX, fijadas en las paredes laterales.

Un segundo capítulo de esta exposición lo constituye el espacio dedicado a la reproducción de imágenes mediante el grabado en hueco y la litografía, con tórculos, prensas, planchas, piedras, estampas y litografías.

Finalmente, se cierra el recorrido con la encuadernación. Una muestra seleccionada de la colección de encuadernaciones artísticas se exhibe junto a ejemplos y elementos históricos de éstas, así como la explicación de los procesos decorativos.

En el espacio de exposiciones temporales se puede contemplar, hasta el próximo 16 de septiembre, la muestra Futura. Producida por la Escuela de Arte de Cambrai (Francia), en ella se hace un recorrido por el nacimiento, desarrollo y aplicaciones de este tipo de letra. Diseñado por Paul Renner en 1924, la Futura se convirtió en símbolo de la modernidad, y su utilización corrió paralela a la convulsa historia europea del siglo XX. Ligada a numerosos movimientos artísticos de ese siglo, el primero de los cuales, la Bauhauss, la utilizó profusamente, se ha convertido en un elemento de la cultura gráfica contemporánea.

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Imagen del tórculo

· Otros espacios

La estrategia divulgativa de la Imprenta Municipal tiene como base la exposición permanente, que ofrece una didáctica general sobre las artes gráficas. Estos contenidos se complementan con las muestras monográficas y especializadas que se programan en el espacio de exposiciones temporales, que incorporan otro nivel de conocimientos. Finalmente se irán poniendo en marcha otro tipo de actividades, más dinámicas, como talleres de diversas técnicas gráficas que permitirán un acercamiento desde un diferente ángulo a los contenidos, en un espacio propio, el aula de actividades.

La Imprenta Municipal dispone en su infraestructura de sala de actos con medios audiovisuales, que se utiliza como complemento a los espacios expositivos y para la realización de otras actividades divulgativas. Además, en base a la biblioteca especializada de que dispone, se está organizando un centro de documentación sobre las materias propias, que pueda ofrecer sus recursos al investigador y estudioso.

Con este conjunto de actuaciones, ya en marcha o en vías de realización, la Imprenta Municipal – Artes del Libro alcanza el objetivo de mejorar la labor de conservación y divulgación iniciada con la Imprenta Artesanal y ofrecer una nueva oferta cultural, más completa y que sea más accesible a los ciudadanos y visitantes de la ciudad de Madrid.

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Instalaciones. Exposición permanente

 

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