Centros de documentación y Bibliotecas de Ciencias de la Salud

Coordinación:
Jesús Robledano Arillo y Blanca San José Montano

El pasado día 18 de noviembre, a la finalización de las XIII Jornadas de Gestión de la Información, se entregó el VI Premio Nacional SEDIC a la Calidad e Innovación, dedicado a los Centros de documentación y Bibliotecas de Ciencias de la Salud. Siguiendo la estela dejada por este premio, nos ha parecido importante dedicar la sección Debate de este número del CLIP a tratar alguna de las cuestiones más candentes en este momento relacionadas con el trabajo de estos profesionales.

Para ello contamos con las interesantes aportaciones de los representantes de las instituciones cuyos proyectos fueron premiados: Carlos González Guitián (Responsable de Bibliosaúde y Jefe de Servicio de Biblioteca del Hospital Juan Canalejo) por parte del proyecto ganador; y Verónica Juan Quilis (Directora de la Biblioteca Virtual del Sistema Sanitario Público de Andalucía), Elena Primo Peña (Directora de la Biblioteca del Instituto de Salud Carlos III) y Marcos Antonio Catalán Vega (Responsable de la Biblioteca de la Corporació Sanitària Parc Taulí), por parte de los proyectos con mención especial.

Estamos ante un colectivo, paradójicamente, algo desconocido, pese a la trascendencia social de su trabajo y que se enfrenta a unos retos especialmente importantes en momentos de recortes presupuestarios.

1. Cada día existen más fuentes de información de Ciencias de la Salud en la Web, lo que puede llevar a la percepción errónea de los usuarios (médicos, enfermeras, fisioterapeutas, matronas…) y a los gestores de sus instituciones que la información que figura es gratuita y de calidad. En muchos casos los riesgos de esta información son evidentes, al desconocerse su fuente y calidad, y al reducirse la búsqueda a los documentos indexados por los buscadores tradicionales. ¿Cómo están contribuyendo las bibliotecas de Ciencias de la Salud a mejorar el acceso a la información de Ciencias de la Salud a los profesionales de la sanidad y a facilitarles la habilidad para obtener la mejor información y en el menor tiempo posible?

Carlos González Guitián (Biblioteca del Hospital Juan Canalejo):

Consideramos que la contribución de las bibliotecas virtuales (BV) ha sido amplia. Permiten unificar diferentes recursos de información en un único punto de consulta, facilitando el acceso a sus usuarios. Además, los recursos que ofrecen se ajustan a las necesidades de los profesionales y han sido seleccionados con unos criterios de calidad. En tercer lugar, las BV incorporan valores añadidos como los resolvedores de enlaces, que permiten pasar a los textos completos de artículos o libros electrónicos, metabuscadores, espacios especializados para colectivos…

Todas estas líneas de trabajo se refuerzan con la formación de usuarios, conocer la utilización y saber qué ofrece cada recurso resulta fundamental.

Marcos Antonio Catalán Vega (Biblioteca de Corporació Sanitària Parc Taulí): 

Personalmente, creo que tanto nuestros usuarios como nuestros gestores sí que pueden tener la visión de que «todo es gratis» o, dicho de otra manera, «ya no eres necesario: internet me lo da todo». Lo comento porque me encuentro casi cada día usuarios sorprendidos por que al hacer una búsqueda, quieren acceder al documento final y se extrañan porque se les pida su número de tarjeta de crédito.

De todas formas, no creo que ese sea el debate principal. Gran parte de la información de calidad existente no es gratuita, pero eso, en este punto, es lo de menos. Lo importante es que nuestros usuarios sepan diferenciar aquella información de calidad de la que no lo es. Y esto se consigue mediante formación, evidentemente.

En nuestra biblioteca trabajamos en este sentido desde hace ya algún tiempo. Es decir, nuestro programa de formación ya no sólo intenta «enseñar a buscar», sino también dar pistas sobre qué es de confianza y qué no, de qué podemos fiarnos y de qué no. Así, una vez identificada aquella información útil y veraz, ya veremos cómo la conseguimos (acceso directo y gratuito, compra, préstamo interbibliotecario, etc.).

Elena Primo Peña (Biblioteca del Instituto de Salud Carlos III):

Las bibliotecas de Ciencias de la Salud llevan mucho tiempo realizando una labor de formación a sus usuarios en búsquedas y en fuentes de información, por lo que en la situación actual, únicamente han tenido que actualizar los contenidos y enfoques de esa formación, incorporando las nuevas fuentes y la forma de localizarlas y evaluarlas.

El profesional de las bibliotecas de Ciencias de a Salud es un buen conocedor de las fuentes especializadas y domina las técnicas de recuperación de información a través de bases de datos y de Internet, por lo que puede prestar un apoyo muy importante a los profesionales sanitarios que carecen del tiempo y el entrenamiento necesario para recuperar la información relevante para su trabajo de una forma ágil y eficaz.

En este sentido, les remito a la frase del escritor Neil Gaiman: «Google te puede devolver 100.000 respuestas, pero un bibliotecario te devuelve la respuesta correcta.»

Verónica Juan Quilis (Biblioteca Virtual del Sistema Sanitario Público de Andalucía):

Efectivamente, Internet es una fuente de información de todo tipo, pero los profesionales sanitarios disponen de una de las mejores fuentes, PubMed, de acceso gratuito y cuyo funcionamiento conocen muy bien. Mucho más preocupante es, a mi entender, la búsqueda de información sobre salud en Internet por parte de la ciudadanía. La Biblioteca Virtual del Sistema Sanitario Público de Andalucía (BV-SSPA) ha sido creada para que los profesionales sanitarios andaluces y la ciudadanía puedan acceder a información de calidad, contrastada y segura.

2.- ¿Cómo están cambiado los servicios de referencia tradicionales con el impacto de las Redes Sociales en el campo de las Bibliotecas de la Salud? ¿Podemos afirmar que en este contexto las Redes Sociales juegan algún tipo de papel como medio de comunicación con los usuarios?

Carlos González Guitián (Biblioteca del Hospital Juan Canalejo):

En la actualidad las redes sociales se están utilizando fundamentalmente para difundir información, más que como un sistema de interacción con los usuarios. En BiblioSaúde, las consultas y servicios las recibimos a través de e-mail o formularios, las cuentas con Facebook o Twiter tienen un uso limitado, probablemente porque el perfil de usuarios no es muy joven, mientras otras herramientas como Citeulike tienen un uso importante. Hay experiencias en la utilización de blogs y chats para interactuar con los usuarios por parte de algunas bibliotecas hospitalarias. Sin duda, con la incorporación de profesionales más jóvenes, las redes sociales ganarán protagonismo y nosotros debemos adelantarnos y comenzar a implantar en nuestros entornos las herramientas de la web social.

En cualquier caso, no debemos olvidarnos, que los servicios de referencia se han ampliado con la aparición de las redes sociales, pero en ningún caso ha desaparecido el modelo tradicional. En el caso de Bibliosaúde, seguimos llevando a cabo este servicio desde las diferentes bibliotecas presenciales que conforman la biblioteca virtual.

Marcos Antonio Catalán Vega (Biblioteca de Corporació Sanitària Parc Taulí): 

Creo que esto varía en función de cada centro. Conozco compañeros que pueden utilizar las redes sociales para comunicarse con sus usuarios porque las directrices de su organización así se lo permiten. Pero también conozco casos de que eso no es así y o bien no es posible utilizar este tipo de vías para comunicarse con los usuarios o bien se hace casi a espaldas de la organización.

Elena Primo Peña (Biblioteca del Instituto de Salud Carlos III):

Los bibliotecarios de Ciencias de la Salud están incorporando herramientas sociales a su actividad diaria y ya son muchas las bibliotecas que mantienen blogs, twitter o perfiles en facebook y utilizan herramientas como slideshare, flickr, youtube, delicious,…. para comunicarse con sus usuarios.

Los bibliotecarios tenemos que estar en los espacios en los que están nuestros usuarios para comunicarnos con ellos de forma ágil, y fácil.

En el área de la información científica de Ciencias de la Salud están empezando a desarrollarse aplicaciones para facilitar que pueda accederse a las fuentes de información desde dispositivos móviles, ya que muchos profesionales sanitarios van a necesitar consultar esas fuentes desde la consulta, desde el quirófano o incluso desde la misma habitación del paciente en un hospital.

Verónica Juan Quilis (Biblioteca Virtual del Sistema Sanitario Público de Andalucía):

Es muy cierto que las redes sociales juegan un papel importantísimo en la difusión de información así como en la comunicación con los profesionales sanitarios y, muy a valorar, con la ciudadanía en general. La BV-SSPA fue pionera en tener presencia institucional en estos medios y, desde 2009, ofrecemos toda la información, guías, tutoriales, etc., en abierto. Las descargas de los documentos depositados en Slideshare alcanzan más de 80.000 accesos; la comunicación con nuestros usuarios a través de Twitter o Facebook agiliza las respuestas e incorpora al acervo de la BV-SSPA el conocimiento de profesionales andaluces y de todo el mundo. Actualmente tenemos más de 1.600 seguidores de los que la mitad son, curiosamente, de otras Comunidades Autónomas, especialmente de Madrid.

3.- ¿Cuáles son los problemas que tienen que enfrentar las bibliotecas de Ciencias de la Salud en la situación de crisis económica actual?

Carlos González Guitián (Biblioteca del Hospital Juan Canalejo):

Al igual que sucederá con otros organismos, los recortes presupuestarios son una de las grandes preocupaciones. Por esta razón, desde Bibliosaúde estamos desarrollando ya una política de cómo ser más eficaces y eficientes con menos recursos. Para ello hay que desarrollar las colecciones basadas en el uso, evaluar de manera continua la utilización de los recursos e incorporar las nuevas necesidades que vayan surgiendo. En las bibliotecas de ciencias de la salud tenemos una importante tradición de cooperación, que tal vez estos últimos años ha perdido impulso, pero que sin duda en el momento actual habrá que volver a impulsar para retomar algo tan necesario como el Catálogo Colectivo de Publicaciones Periódicas, promover una política de desarrollo cooperativo de suscripciones y cancelación de las colecciones, etc.

Marcos Antonio Catalán Vega (Biblioteca de Corporació Sanitària Parc Taulí): 

Tradicionalmente (y es posible que, actualmente) las bibliotecas han sido consideradas un mero centro de coste. Un «sitio» donde la gente puede ir a consultar información y donde hay «alguien» que le puede ayudar. Por otra parte, los presupuestos se reducen (o, como mucho, se mantienen) lo que acompañado de la subida anual casi asegurada de las fuentes de información que se compran, hace que cada vez podamos comprar menos información. Pero esta es la realidad.

Lo que sí podemos intentar hacer es, en primer lugar, capitalizar nuestro conocimiento dentro de la organización a la que servimos: decir y demostrar para qué servimos e intentar que haya cierto retorno al respecto. Por otra parte, podemos fomentar el acceso abierto a la información y, sobretodo, que los profesionales a los que servimos tengan en cuenta esta forma de publicación. Y, finalmente y muy, muy importante: colaborar, intentar reducir costes mediante compras consorciadas, etc.

Elena Primo Peña (Biblioteca del Instituto de Salud Carlos III):

Como cualquier otra unidad o departamento, las bibliotecas están sufriendo recortes muy importantes en los presupuestos, que hacen casi imposible seguir manteniendo las adquisiciones y suscripciones a todas las fuentes de información científica a las que accedíamos hasta ahora. Por otro lado, estamos observando una gran falta de sensibilidad en los editores, que siguen subiendo los precios, lo que hace la situación mucho más dramática.

Para poder paliar este gran problema, debemos ajustar nuestras colecciones a los intereses reales de nuestros usuarios, trabajar conjuntamente con otras bibliotecas de ciencias de la salud y seguir avanzando en la promoción y concienciación del modelo de «Acceso Abierto» a la información científica, que viene desarrollándose en estos últimos años a nivel internacional, y en el cual el ámbito de las Ciencias de la Salud ha sido pionero.

Verónica Juan Quilis (Biblioteca Virtual del Sistema Sanitario Público de Andalucía):

La crisis económica nos afecta a todos y, por desgracia, a todo tipo de bibliotecas. Los recursos de información en Ciencias de la Salud son muy caros y si hablamos de bibliotecas físicas, poco accesibles por la tipología del formato, horario de las bibliotecas, falta de personal, etc. Ello no contribuye a que los gerentes de los hospitales dediquen gran cantidad de recursos económicos a información científica… sobre todo, cuando necesitan esos recursos para otros servicios. Las bibliotecas, en cualquier ámbito, no suelen estar priorizadas, lamentablemente.

4.- ¿Qué incertidumbres está provocando la paulatina privatización de la gestión de servicios sanitarios en los profesionales de las Bibliotecas de Ciencias de la Salud? ¿Hay riesgo de desaparición de bibliotecas de salud en centros e instituciones sanitarias?

Carlos González Guitián (Biblioteca del Hospital Juan Canalejo):

Por el momento en nuestro entorno no estamos viviendo este proceso de privatización. Lo importante es adelantarse y realizar nuevas propuestas a los gestores. El nuevo entorno virtual está obligando a plantear nuevos servicios virtuales, desarrollar nuevos contenidos, como los repositorios, realizar estudios bibliométricos, implicarse con los servicios de docencia e investigación, participar en proyectos de innovación, en definitiva, estar siempre presentes en todas aquellas actividades en los que siempre tengamos algo que aportar o colaborar y dar visibilidad a todos los trabajos que desarrollemos.

Marcos Antonio Catalán Vega (Biblioteca de Corporació Sanitària Parc Taulí): 

Realmente creo que sí hay un riesgo. No tanto, quizás, de desaparición de bibliotecas porque muchos centros requieren de «biblioteca» para sus acreditaciones, etc. Pero quizás sí de externalización de servicios.

En los últimos años, han surgido diversas empresas que se presentan como «solucionadores» de información. Y ofrecen a nuestros gestores servicios que, verdaderamente, pueden funcionar muy bien y que aseguran que los profesionales de cada centro tendrán en su buzón de correo electrónico aquella información que necesiten en un plazo razonable (normalmente, en forma de pdfs).

Son empresas con las que podemos colaborar pero que también pueden ser consideradas «el enemigo en casa» si alguno de nuestros usuarios nos ve como un mero «bajador» o «proporcionador» de pdfs.

Las bibliotecas no sólo somos unas fuentes de información disponible o un servicio de obtención de documentos. Somos mucho más que el fondo que tenemos o al que podemos acceder: podemos ofrecer formación especializada y podemos ir hacia la personalización de servicios, sin ir más lejos. Nadie mejor que nosotros va a conocer las necesidades de nuestros usuarios.

Elena Primo Peña (Biblioteca del Instituto de Salud Carlos III):

Como en el resto de los profesionales sanitarios, entre los bibliotecarios de ciencias de la salud existe una gran preocupación con el tema de la privatización de la gestión de los servicios sanitarios, ya que con ella, las bibliotecas pueden sufrir un recorte de recursos humanos y económicos que repercuta en la calidad del servicio que están prestando a sus usuarios.

Verónica Juan Quilis (Biblioteca Virtual del Sistema Sanitario Público de Andalucía):

En efecto, la aplicación de un tipo de sanidad en la que la gestión pasa a manos privadas, pone en alto riesgo la supervivencia de las bibliotecas físicas. Ya se ha dicho que son caras, con limitación de horarios y servicios, y no priorizadas en los hospitales. Hay un alto riesgo de que los nuevos gestores no consideren el acceso a la información como algo fundamental en su modelo de negocio.

5.- ¿Qué mejoras ha supuesto y está suponiendo la creación de bibliotecas virtuales autonómicas? ¿Considera que la creación de la Biblioteca Virtual del Sistema Nacional de Salud supondría una buena solución para mejorar la situación con la crisis de las costosas adquisiciones de Ciencias de la Salud y permitiría la evolución de estas bibliotecas?

Carlos González Guitián (Biblioteca del Hospital Juan Canalejo):

En nuestra opinión son muchas las mejoras que ha supuesto. En primer lugar han permitido ampliar el acceso a todos los profesionales del sistema. Además gracias a la aparición de las Bibliotecas Virtuales se ha producido una optimización de recursos: se han eliminado duplicidades de suscripciones, ha permitido desarrollar las colecciones adecuándolas al uso, mejorar la gestión de su uso y consulta permitiendo la evaluación continua de sus colecciones y servicios.

No plantearía la creación de una Biblioteca Virtual del Sistema Nacional de Salud únicamente para unificar suscripciones, sino como un punto de coordinación de las actuales bibliotecas virtuales, desde la que se llevasen iniciativas de interés: impulsar una única base de datos de ciencias de la salud de las revistas editadas en España, coordinar el catálogo colectivo de publicaciones periódicas, un punto de acceso a todos los recursos de Ciencias de la Salud de las Comunidades, Sociedades científicas etc. , una vez que tengamos esta puerta de entrada al Sistema, podrían plantearse políticas de coordinar suscripciones o cancelaciones de revistas, conservación cooperativa de las colecciones, etc.

Marcos Antonio Catalán Vega (Biblioteca de Corporació Sanitària Parc Taulí): 

Creo que todo lo que sea colaborar es positivo (¡muy positivo!), pero me preocupa que tendamos a hacer más de una vez lo mismo. Me explico, una biblioteca de un centro, ahora mismo, puede disponer de: a) sus propios fondos, b) los que están a disposición para parte de sus usuarios a través de la biblioteca virtual de alguna universidad (si es hospital universitario), c) los que tenga acceso a través de la biblioteca virtual autonómica y, próximamente, d) los que tenga acceso a través de la biblioteca virtual estatal. Estos fondos deben coordinarse y, sobretodo, no solaparse. Con la situación actual no tiene sentido poder acceder a la misma publicación vía 3 formas distintas, por ejemplo. Sobre todo considerando que esas 3 formas van a pagarse separadamente.

Yo creo que tanto las bibliotecas autonómicas como la estatal deben coordinarse. Establecer cuál de las dos va a estar más centrada, por ejemplo, en determinar qué se va a comprar y cuál de las dos va a centrarse en aspectos como la coordinación de servicios, etc. Por otra parte, cada biblioteca puede (y debe) mantener aquellos fondos «individuales» que sean necesarios, ya que no todos los centros necesitan, en todas las ocasiones, lo mismo. Además, en aquellos casos en los que sea posible, hay que colaborar con las bibliotecas universitarias para poder dar una oferta más completa al colectivo de docentes, investigadores y alumnos.

Aún así, creo que es un error centrarnos excesivamente en la compra de fuentes de información. La situación de crisis actual nos indica que debemos colaborar, pero colaborar sólo para comprar es perder la oportunidad de colaborar para muchas más cosas: establecer una serie de requisitos de servicio mínimos para cada biblioteca, sistemas de apoyo entre las bibliotecas de diversos centros, necesidades de formación comunes para todo el colectivo profesional, etc. Es decir, ¿porque un usuario de un centro ha de tener una cartera de servicios a su disposición inferior a la de un usuario de otro centro?. Esto, hoy en día, no tiene sentido. Sobre todo porque podemos evitarlo.

Elena Primo Peña (Biblioteca del Instituto de Salud Carlos III):

La creación de Bibliotecas Virtuales Autonómicas ha supuesto la «democratización» del acceso a la información científica, permitiendo que todos los profesionales sanitarios de una Comunidad Autónoma puedan acceder a la misma información, independientemente de que trabajen en un gran hospital o en un pequeño centro de salud. Asimismo, se ha producido el aumento en el nº de fuentes a las que se puede acceder, por el mismo coste, y en algunos casos, se ha conseguido un ahorro de dinero en las suscripciones por la racionalización de las mismas.

La creación de una BVSNS sería una buena solución para mejorar el acceso a la información científica por parte del colectivo de profesionales sanitarios del país, aunque no tanto por el ahorro que supondría, ya que actualmente las CCAA ya han negociado precios ajustados con los distintos editores, sino porque cualquier profesional podría acceder a una mayor cantidad de información de su interés, y la gestión de estas adquisiciones sería mucho más sencilla que en la actualidad, en que cada CCAA debe negociar individualmente con cada editor.

Más importante que la creación de esa BVSNS, es conseguir la coordinación entre CCAA, que ya existe a nivel de los profesionales de las bibliotecas, pero que aún no se ha conseguido oficializar totalmente a nivel de las autoridades sanitarias.

Verónica Juan Quilis (Biblioteca Virtual del Sistema Sanitario Público de Andalucía):

A mi entender, y nuestra experiencia así lo demuestra, la creación de las Bibliotecas Virtuales de Salud en las Comunidades Autónomas es la solución: ofrecemos servicio 24 x 7, en cualquier momento y desde cualquier lugar, se optimizan los recursos mediante una economía de escala, se propicia la especialización del bibliotecario y su integración como apoyo en los grupos de investigación,… Según nuestros cálculos, Andalucía se ahorra más del 30% en suscripciones a recursos de información, y la optimización de la inversión ha quedado demostrada como puede leerse en el artículo que hemos publicado en el volumen 4 del Journal of the European Association for Health Information and Libraries, dedicado a Bibliotecas Virtuales de Salud.

Las conclusiones del proyecto nacional «Estudio de viabilidad para la creación de la Biblioteca Virtual del Sistema Nacional de Salud», cuya coordinación técnica recayó en nosotros, aconsejan, en efecto, crear una Biblioteca Virtual Nacional que asegurara, al menos, el acceso a un mínimo de información científica de calidad a todos los profesionales del SNS, independientemente de su lugar de trabajo. El Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad tiene entre sus competencias, la de la coordinación y cohesión de los sistemas sanitarios de las CCAA, de manera que se asegure las mismas prestaciones. Consideramos que para ofrecer una sanidad de calidad, nuestros profesionales necesitan acceder a información científica y que esto debe ser facilitado y asegurado por las instituciones públicas. Como ya hemos demostrado en Andalucía, una Biblioteca Virtual proporciona más servicios y más recursos a más usuarios, con menos inversión.

 

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