La Colección Museográfica del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid. Exposición de instrumentos musicales y otras colecciones históricas

Ignacio Saúl Pérez-Juana del Casal

La Colección Museográfica del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid es la única de este tipo que se ubica en Madrid y en la que, de forma organizada, se presenta al público una colección de bienes, principalmente de instrumentos, pero en la que también hay representación de la historia de la enseñanza de la música en nuestro país, desde mediados del siglo XIX, documentos y otro tipo de pertenencias, que el Centro ha ido reuniendo a lo largo de su existencia, como son algunas piezas relevantes de mobiliario, así como estampas, pinturas de caballete o esculturas.

Historia del edificio donde se ubica la Colección Museográfica:

El Real Conservatorio Superior de Música ha tenido varias sedes en la capital: Plaza de los Mostenses, desde 1831 hasta 1851; el Teatro Real, desde 1851 hasta 1925; el palacio Bauer, desde 1925 hasta 1966; otra vez el Teatro Real, desde 1966 hasta 1990, y desde esa fecha en la sede actual, tras la rehabilitación del antiguo Hospital Provincial.

El Hospital General de Atocha, llamado también Hospital General y de la Pasión en los siglos XVII y XVIII, y Hospital Provincial de Madrid, desde 1848, hasta 1965, fue una institución sanitaria que estuvo en funcionamiento más de trescientos años, ya que el primer edificio de carácter sanitario levantado en este mismo solar lo mandó hacer Felipe II, y se conoció como Hospitium Pauperum, Albergue de Mendigos, y estuvo en funcionamiento hasta Fernando VI, que en 1748 ordenó derribarlo para sustituirlo por el actual edificio. (Imágenes del Hospitium Pauperum de Felipe II en un detalle del “Plano de Madrid” de Pedro Texeira, de 1656, Museo de Historia de Madrid; en un detalle de la “Vista de la calle Atocha”, de Antonio Joli, 1750, Colección de la Casa de Alba; y el Hospital General, detalle de la maqueta de León Gil de Palacio, 1830, Museo de Historia de Madrid).

Historia del Real Conservatorio:

Ésta es una institución nacida a inicios del siglo XIX, por influencia de la corriente ilustrada que recorrió Europa en el XVIII, pero que llegó a España con algo de retraso, ya que tanto Felipe V, como Fernando VI o Carlos III dejaron la enseñanza de la música fuera de las Reales Academias de Bellas Artes, quedando la misma en manos de las escuelas de música de las catedrales y otras obras religiosas, como los hospicios nacidos en el siglo XVI, dónde se atendían a niños huérfanos, o abandonados, de entre los cuales, aquellos que tenían aptitudes para la música, eran instruidos en algún instrumento y, especialmente, recibían clases de canto para entrar al servicio de la nobleza.

Fue creado por Fernando VII en 1830, y se inauguró, por Real Orden, como Conservatorio de Música y Declamación en 1831, bajo los auspicios de la reina María Cristina de Nápoles. Desde su origen el Real Conservatorio se denominó de Música y Declamación María Cristina, y estuvo dedicado a la tarea de formar músicos así como cantantes de ópera, para dejar de depender de los intérpretes de origen italiano que copaban el panorama musical español. (Retratos de los reyes fundadores del Real Conservatorio. Primer tercio del s. XIX, autor anónimo).

Desde 1848 hasta 1852, el Conservatorio pasó por un período de crisis económica, asociada a los gastos de las Guerras Carlistas, crisis que casi le lleva a desaparecer. En 1851 se trasladó al Teatro Real, recién construido, donde estuvo hasta 1925, cuando se cerró el Teatro por amenaza de ruina, y el Conservatorio comenzó un periplo por diversas sedes, hasta que retornó a ese mismo teatro, una vez que fue restaurado como Sala de Conciertos, en 1966. (Fachada del Teatro Real a finales del s. XIX). No fue hasta 1990, tras la rehabilitación del antiguo Hospital Provincial de Madrid, cuando el Conservatorio no conseguiría una sede definitiva.

Colección Museográfica:

Los museos son Instituciones en las que se guardan vestigios de interés histórico y documental, y su misión es custodiar, restaurar, conservar, investigar, exponer y difundir las colecciones que allí se albergan.

Las formas de adquisición de piezas para los Museos son variadas; en éste caso concreto hay que señalar que la colección se ha formado a través de la propia dinámica del Conservatorio, ya que contiene elementos e instrumentos utilizados por los profesores y alumnos del Centro en el desarrollo de la enseñanza de unos y el aprendizaje de otros.

Junto a este origen de las piezas expuestas, se han de tener en cuenta las donaciones realizadas por particulares.

Otra misión fundamental de los museos es la de investigar y difundir lo que se conoce de los objetos; esta función del Museo se realiza mediante dos tipos de exposiciones: bien a través de la exposición permanente (aquella que se puede visitar siempre), o bien exposiciones temporales (aquellas que se hacen sobre un tema en concreto, y que tienen una duración determinada).

No todas las piezas se exponen en las vitrinas. Las que el público ve son aquellas que por sus características, conservación, o singularidad representan mejor un momento de la evolución en la construcción de los instrumentos musicales. El resto de las piezas están guardadas en los almacenes, estando a disposición de los investigadores que deseen consultarlas.

La finalidad de las piezas incluidas en la exposición es dar a conocer al público la realidad de la Música, basada en dos pilares fundamentales:

  • por un lado los compositores, que a su faceta de creadores llevaron asociada la de maestros en esta misma institución; incluso, algunos de ellos, además, fueron escritores de métodos para la enseñanza de la música.
  • y por otro, los instrumentos, con la evolución de su diseño y su construcción, comprobando los distintos pasos por los que atravesaron hasta alcanzar su situación actual, siempre a la búsqueda de sonidos y armonías más nítidos.

Esta pequeña selección de instrumentos que se pueden ver, está pensada para revalorizar las piezas expuestas en base a los siguientes criterios:

  • a su belleza intrínseca, y a su sentido estético;
  • a sus cualidades funcionales, ya que son pequeñas obras de ingeniería en busca de una adaptación total a su función, y a obtener la mejor sonoridad;
  • y, por último, son un claro reflejo de la propia historia del Conservatorio, y de la enseñanza musical impartida en él.

El Real Conservatorio Superior de Música de Madrid tiene un patrimonio muy rico, repartido entre la Biblioteca, el Archivo, así como en la Colección de Instrumentos Antiguos y en las obras de arte dispersas por el edificio. En un principio, desde 1990 hasta mayo de 2007, los instrumentos estuvieron expuestos en las instalaciones de la Biblioteca, y estuvieron gestionados por los bibliotecarios del Conservatorio.

Organización de la Colección:

La Colección de Instrumentos Antiguos está repartida en una antesala y dos salas, división que está basada en elementos históricos, en elementos funcionales internos del Conservatorio y, por último, en las familias instrumentales dentro de la orquesta.

Comenzamos en la Antesala, lugar de recepción de visitantes, dónde se explica el origen y parte de las vicisitudes de la historia del Conservatorio, así como la historia del edificio, además de mostrar la colección de instrumentos populares que hay en los fondos de la Colección Museográfica. Las paredes están decoradas con un conjunto de fototipias con retratos de músicos famosos, españoles y europeos, así como con un panel cronológico y comparativo, que explica la situación cultural y política de la España del siglo XIX en comparación a la del resto de Europa en las mismas fechas.

En la Sala I se conservan sendos retratos de los monarcas que fueron los creadores del Conservatorio, así como un conjunto de documentos relativos a la fundación de la Institución, y partituras dedicadas a miembros de la familia real española, como al reina regente María Cristina de Habsburgo o la Infanta María Isabel Francisca de Borbón, “la Chata”, por músicos famosos en su tiempo.

También se muestran métodos educativos utilizados en el centro para la enseñanza de las disciplinas en él impartidas, métodos que fueron utilizados como obras de texto obligatorias, y se adoptaron también en el resto de España. Entre ellos destacan el de Pedro Albéniz para piano, el de Hilarión Eslava de armonía, o el de Antonio Romero dedicado al clarinete.

Junto a los métodos, se muestran retratos de músicos famosos, que en algún momento de su vida estuvieron relacionados con la institución, bien como alumnos, bien como maestros, y una selección de instrumentos de las dos secciones de la familia del viento: madera y metal, y de la familia de la percusión.

Por último, la Sala II contiene parte del rico patrimonio de instrumentos de cuerda, bien percutida (pianos), bien punteada, o pulsada, (guitarras y arpas), bien frotada (violines, violas, violoncellos y contrabajos).

También en esta sala, hay cinco instrumentos chinos, que llegaron a la colección a través de Manila, gracias a dos donaciones.

Los instrumentos son obra, en su mayor parte, de constructores, o luthieres, destacados como Hosseschrueder, Érard o Broadwood, para los pianos, o Lot, Boehm & Mendler para las flautas.

En una vitrina embutida en una pared de esta segunda sala, se encuentra custodiada la joya de la colección: un violín construido por Antonio Stradivari, en 1713, y conocido como el Boissier-Sarasate, que pertenece al grupo de los cinco mejores del mundo, ya que fue fabricado en la mejor época de este luthier. Fue adquirido, además, por uno de los mejores violinistas de todos los tiempos: Pablo de Sarasate, que lo donó al Conservatorio, tras anular su anterior intención de dejárselo al Museo de South Kensington, el actual Victoria & Albert Museum, de Londres: Revoco el legado que hice al Museo de South Kensintong de Londres, de mi violín Stradivarius de 1713; lego este mismo violín al Conservatorio de Madrid; recomiendo que se exponga en una vitrina. París, doce de junio de 1894”. Junto al violín, Sarasate aportó fondos para crear el premio anual que lleva su nombre, que se hizo efectivo, por primera vez, en 1911. Es un ejemplo de la gratitud del gran violinista para con el Conservatorio, con el que mantenía una estrecha relación.

Por último, el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid cuenta, además de la Colección de Instrumentos Antiguos, con noventa y cinco pinturas y dibujos, quince grabados de época y varios muebles de interés.

(Retratos de María Oreiro de Lema, soprano de la primera promoción del Real Conservatorio, V. Esquivel, 1841; Manuel de Falla, D. Vázquez Díaz, 1922; Gian Battista Rubini, tenor italiano, A. Esquivel, 1841)

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