La carrera de Ciencias de la Documentación en la actualidad

Debate coordinado por el profesor Manuel Blázquez (Dpto. Biblioteconomía y Documentación. Universidad Complutense de Madrid)

La carrera de Ciencias de la Documentación atraviesa un periodo de cambios, del que dependerán los estudios y el futuro profesional de miles de estudiantes. Desde que fuera implantado el Plan Bolonia en las universidades españolas en el año 2010, se han producido multitud de ajustes que han propiciado la reducción en el número de asignaturas y créditos. Esto ha significado la uniformidad con respecto al estándar europeo, pero no necesariamente una mejora de los planes de estudio que repercutiera de forma ventajosa en la preparación y el acceso al mercado laboral. De hecho, las políticas de cada facultad, su poder, y el peso adquirido en relación a los departamentos encargados de la docencia, han determinado el resultado de los planes de estudio y sus respectivos enfoques. La Documentación, como ciencia transversal a todas las demás, se ha convertido en un preciado objeto, de cuyo control dependen áreas de conocimiento completas. De hecho, en algunos casos, ello ha conllevado la pérdida o degradación de asignaturas principales para la Documentación, tales como las especializadas en tecnologías, fuentes de información y recuperación de información. Este tipo de situaciones, entre otras, ha generado disparidad de opiniones sobre cómo afrontar el futuro de la carrera de Documentación en la universidad. Un claro ejemplo de ello, puede encontrarse en los procesos de fusión y reintegración que ha sufrido Documentación en distintas universidades. Por ejemplo, la Universidad de Granada, Murcia y Carlos III de Madrid, apostaron por adscribir los estudios a la Facultad de Comunicación, por lo que se ha reflejado su vínculo con las Ciencias de la Información y las tecnologías de la Información. En el caso de la Universidad de Zaragoza, los estudios dependen de la Facultad de Filosofía y Letras. En la Universidad de Salamanca se han vinculado a la Facultad de Traducción. Otras universidades como la Complutense de Madrid y la Universidad de Barcelona, la Biblioteconomía y Documentación se encuentran en la encrucijada que marcará su futuro. Si por casualidad lo indicado fuera insuficiente, los mercados han emitido diversos mensajes y señales claras para los profesionales de la Información y la Documentación. Si realizamos una simple consulta en los portales de empleo con las palabras clave “Big data” y “Bibliotecario”, se observará que la proporción de empleos es de 99 a 1. El futuro es digital, de hecho, existen diversas recomendaciones y planes de actuación a nivel nacional, para el diseño de las titulaciones universitarias en el marco de la economía digital, auspiciadas por el Ministerio de Industria, Energía y Turismo. Estamos asistiendo a la que ya consideran la cuarta revolución industrial, en la que se está produciendo una transformación tecnológica sin precedentes, donde el bibliotecario, archivero y documentalista deberá dar un salto cualitativo, de ser un mero usuario de sistemas de información o consumidor de información, a ser un elemento activo, creativo y capacitado para resolver los retos de la comunicación y el tratamiento de la documentación digital y su mejor recuperación. Parece que la Documentación va a necesitar adaptarse a los cambios sociales y tecnológicos, sin perder su identidad.

En este importante debate, contaremos con algunos de los mejores exponentes de la Documentación en España, figuras clave para comprender cuál es el futuro inmediato que aguarda a la Documentación, cuál es su visión sobre los estudios, qué perfiles son los más adecuados para el presente y futuro de los profesionales, qué oportunidades y amenazas han detectado en el sector de la Documentación, qué cambios y mejoras deberían propiciarse en los planes de estudio, para lograr la mejor preparación de nuestros alumnos… A las preguntas sobre la situación de la Documentación en la Universidad, tendrán que responder los profesores Ernest Abadal, Elías Sanz, José  Antonio Senso, Carlos Tejada, Pedro Hípola, Antonio Muñoz Canavate y María Teresa Fernández Bajón.

Algunas de las preguntas a las que tendrán que responder tratan sobre la situación de los estudios de Documentación, próximos cambios, contenidos, necesidades del mercado, ideas y próximas mejoras de los planes de estudio, competencias y conocimientos claves del perfil profesional, dificultades y oportunidades.

Situación de la Documentación en la Universidad: Los planes de estudio y su adaptación a las nuevas realidades

Manuel Blázquez Ochando (MBO). En qué situación se encuentran los estudios de Documentación de su Universidad. ¿Se esperan cambios en los planes de estudio? En caso afirmativo ¿Qué cambios se van a producir? ¿Qué contenidos van a ser potenciados, cuáles mantenidos y cuáles reducidos?

Pedro Hípola Ruiz (PHR) – Universidad de Granada. Los estudios en UGR, a pesar del reducido número de matriculaciones de alumnos, sobreviven en parte por la existencia de una plantilla de abundantes profesores que somos funcionarios. Algunos de ellos, por cierto, excelentes profesionales. De momento no se esperan cambios en los planes de estudio.

Elías Sanz Casado (ESC) – Universidad Carlos III. Los estudios de documentación de mi Universidad se encuentran en una situación de extrema debilidad, ya que el número de alumnos que entran a realizarlo es cada vez menor. De tal manera que ha habido que eliminar uno de los dos grupos que existía en el Grado en Información y Documentación, y los dos másteres profesionales con los que contaba el departamento han tenido que fusionarse en uno solo. La Universidad ha decidido eliminar la titulación existente de los estudios de Grado en Información y Documentación y en su lugar ha creado una nueva titulación, también de Grado, con un plan de estudios diferenciado del anterior, con el fin de incorporar nuevos conocimientos más acordes con la realidad actual de la sociedad española, así como en línea con las nuevas competencias y habilidades que tienen que tener los profesionales de nuestro ámbito de trabajo e investigación. Respecto a los estudios de máster, lo que ha hecho la Universidad es solicitar al departamento la integración de los dos másteres existentes en uno solo, y para ello, una comisión nombrada por el Departamento se ha encargado de mantener los conocimientos de mayor interés y actualidad de ambas titulaciones.

Carlos Tejada Artigas (CTA) – Universidad Complutense de Madrid. En la actualidad se está reformando el Máster en Gestión de la Documentación, Bibliotecas y Archivos. Los cambios, aún no están decididos, y probablemente se plantearán para el próximo curso. Además, es probable que se pida la aprobación por parte de la ANECA de algún master más. El título de Grado también se va a reformar.

Ernest Abadal Falgueras (EAF) – Universidad de Barcelona. El grado de Información y Documentación se puso en marcha en el curso 2009-10 y hemos ido realizando pequeños ajustes anuales como consecuencia de los trabajos de revisión realizados por el Consejo de Estudios de grado y guiados por nuestra Comisión de Calidad. En 2016 superamos el proceso de acreditación. En lo que respecta a másteres, tenemos una oferta de cinco títulos complementarios que se centran en gestión de contenidos digitales, bibliotecas escolares, bibliotecas y colecciones patrimoniales, gestión documental en las organizaciones y dirección de bibliotecas y servicios de información. En estos momentos estamos revisando el plan de estudios del máster de gestión de contenidos digitales que ya llevaba casi 15 ediciones (los otros cuatro másteres son más recientes). En el caso del grado los cambios que hemos introducido últimamente están relacionados con las optativas (haciendo más hincapié en la presencia de Internet y de los perfiles vinculados a la red) así como en la ubicación de algunas asignaturas en el itinerario curricular. En el caso del máster de gestión de contenidos digitales estamos revisando con mayor detalle su estructura para adaptarlo a la evolución de los portales web y el desarrollo de las redes sociales.

Antonio Muñoz Cañavate (AMC) – Universidad de Extremadura. Se esperan cambios como la reducción del Grado a tres años, pero desconocemos en qué momento se producirán.

José Antonio Senso Ruíz (JASR) – Universidad de Granada. En la actualidad se está impartiendo el plan de estudios que sigue las directrices del Real Decreto 1393/2007. Este plan de estudios se inició en el curso 2010-11. Desde ese momento no se ha realizado modificación alguna de la guía de la titulación aprobada en el BOE el 19 de febrero de 2011. Ni desde el Departamento ni desde la Facultad se ha notificado que se vaya a realizar un cambio en el plan de estudio. Sin embargo, desde el comienzo de este año, se ha iniciado por parte del departamento, un estudio del mercado laboral. Una de los objetivos de dicho estudio es recabar información sobre las necesidades reales que existen por parte de empresas y que pudieran ser satisfechas por alumnos de nuestra titulación. De esa forma se pretende conocer cuáles son los conocimientos reales que se les están pidiendo a nuestros alumnos y que, hoy por hoy, nuestra titulación no es capaz de proporcionarles.

MBO. ¿Cree que el actual o futuro plan de estudios, responde a las necesidades del mercado? ¿En qué medida? ¿Cómo lo hace?

  • PHR. Es evidente que nuestra profesión, en constante cambio, requiere actualizaciones constantes en la formación de los profesionales. Los procesos administrativos necesarios para reformar los planes de estudios llevan mucho tiempo. A mi juicio, sin embargo, es posible actualizar los contenidos de las asignaturas, aunque el listado de materias y su descripción aprobada legalmente tenga años. Eso depende en parte de que los profesores se esfuercen en realizar la actualización, y de que no se topen con burócratas ocupando puestos académicos que, invocando normativas y protocolos de manera poco flexible, con un estilo decimonónico, impidan poner al día lo que el mercado laboral, cambiante, requiere.
  • ESC. Yo creo que el nuevo plan de estudios de la titulación denominada Grado en Gestión de la Información y Contenidos Digitales recoge las competencias y proporciona las habilidades que el profesional de la información debe incorporar ante la propia evolución de la disciplina, las nuevas necesidades sociales y las actuales demandas del mercado laboral. Es verdad que se ha abierto un amplio mercado de trabajo relacionado con el entorno digital que actualmente no está muy introducido en el ámbito de la Documentación, y si se ha introducido en algunas titulaciones ha sido, en la mayoría de los casos, de manera tangencial. Creo que eso ha sido un error, se ha perdido mucho tiempo, y sin más dilación se deberían introducir esos conocimientos en el núcleo de las titulaciones de Documentación.
  • CTA. El título de grado actual obedece a un mercado de trabajo clásico ligado al sector público e identificado con bibliotecas, centros de documentación y archivos. Pero no se adecúa para la oferta actual del sector privado, más ligado a la gestión de contenidos digitales y web social. De todas formas, también es necesario subrayar que es imposible diseñar un plan de estudios que abarque a todos los escenarios de la información y documentación y que cumpla con todos los requerimientos del mercado de trabajo.
  • EAF. En nuestro caso, todos los planes de estudio, tanto de grado como de máster, en la actualidad y en el pasado, están concebidos para responder a las necesidades y demandas del mercado laboral. En este sentido se mantiene el espíritu con el que fue creada la Escola de Bibliotecàries, en 1915, que tenía como objetivo formar las profesionales que irían a trabajar en las primeras bibliotecas que formarían parte del pionero Plan de Bibliotecas Populares de la Mancomunitat de Catalunya. Desde entonces se ha establecido una relación muy directa e intensa con la profesión y con los empleadores que siempre ha presidido la orientación de la oferta formativa de la Facultad. Como ejemplo de ello quiero destacar la valoración que consta en el informe de acreditación del grado (mayo 2016)
  • AMC. No responde a las necesidades del mercado, no lo hace, los planes de estudio actuales no han sabido adaptarse a los cambios que las TICs han introducido. Los planes de los actuales grados son una mera adaptación de las antiguas Diplomaturas y Licenciaturas en Documentación.
  • JASR. Dado que no hay “futuro” plan de estudios, centraré mi respuesta en el actual. En mi opinión, existe una importante desconexión entre gran parte de las materias que se imparten hoy día y lo que demanda el mercado. Esto genera que nuestros egresados carezcan de ciertos conocimientos que les permitirían ser mucho más competitivos. Si bien es cierto que existe un núcleo común de conocimientos que siguen siendo aplicables –y que nuestros alumnos dominan sin problema– no es menos cierto que en los últimos tiempos han ido apareciendo nuevos nichos de mercado, nuevas profesiones y nuevas necesidades. En este sentido, nuestros estudiantes no logran alcanzar los conocimientos necesarios ni adquirir competencias lo suficientemente desarrolladas que les permitan llevar a cabo las actividades que se llevan a cabo dentro de este nuevo ámbito.

María Teresa Fernández Bajón (MTFB) – Universidad Complutense de Madrid. Nuestros planes de estudio deben y tienen que estar actualizados para atender las necesidades sociales y demandas del mercado laboral. Considero esencial que nuestros alumnos puedan desempeñar trabajos de alta cualificación en Información y Documentación y la forma de conseguirlo es proporcionando los conocimientos e instrumentos necesarios en tecnologías junto con una sólida base en materias clásicas de nuestra área de conocimiento. Impartir en las aulas contenidos actualizados es realmente lo que conviene a la formación del alumnado puesto que venimos observando que en los últimos años ha surgido una nueva demanda laboral que es un reto para los profesionales de la información y la documentación, unas necesidades en el mercado laboral completamente nuevas. Están relacionadas fundamentalmente con la web y sus posibilidades de crecimiento, programación web, film researcher o documentalista audiovisual, informática en la nube y distribuida, científico de datos, desarrollador de tecnologías de la información, gestor de bases de datos, diseñador de buscadores, análisis estadístico y minería de datos, diseño de interfaz de usuarios, marketing en las redes sociales, marketing digital y en línea, business intelligence o inteligencia de negocio, ingeniería y almacenamiento de datos, entre otras.

MBO. Si pudiera influir en el desarrollo y mejora de los planes de estudio de Documentación, qué ideas y propuestas plantearía.

  • PHR. Aparte de renovar la plantilla docente donde sea necesario, procuraría que tanto el profesorado como los responsables académicos fueran conscientes de cuáles son las necesidades de los profesionales hoy día.
  • ESC. Se podían considerar los perfiles que contempla el nuevo Grado de Gestión de la Información y Contenidos Digitales de la universidad Carlos III. Como son: a) gestión de contenidos digitales; b) gestión de redes sociales y entornos web; c) análisis de activos y técnicas de marketing digital.
  • CTA. Es necesario ampliar nuestros espacios de actuación. Estos se deben de ligar a la información digital. Las empresas y organizaciones tienen necesidad de una información que sirva para aumentar su competitividad y además necesitan reforzar su reputación digital.
  • EAF. En nuestro caso, creo que ya disponemos de una oferta de másteres muy complementaria respecto del grado. De todas formas, existe un ámbito como es el de la Humanidades digitales en el cual se podría pensar en un título con una importante participación de profesorado de nuestra especialidad.
  • AMC. Los titulados en Información y Documentación deberían de dominar la programación informática. Sin estos conocimientos un titulado en INDO (Información y Documentación), se dedica a utilizar los programas que otros realizan, y por tanto se sitúa al mismo nivel que un usuario. La ingente cantidad de información existente en cualquier organización es una razón de peso para que los titulados en INDO dominen las técnicas de programación.
  • JASR. Creo que lo primero sería proponer el inicio de un proceso sin prejuicios ni condicionantes previos. Y esto no es nada sencillo. En la mayoría de ocasiones la creación de nuevos planes de estudio se interpreta por cierta parte del profesorado como una competición, donde tienen que posicionarse bien para poder asegurarse de que “sus” contenidos se siguen impartiendo en el nuevo entorno que se propone. Esto provoca que se piense más en el profesor que en el alumno. El efecto que tiene esto es que al final se sigue impartiendo lo mismo, pero con diferente nombre. Y eso no debería repetirse bajo ninguna circunstancia. Insistiría en la necesidad de realizar estudios previos relacionados, principalmente, con dos aspectos. Por un lado, lo que el mercado laboral realmente necesita. Por otro, el personal con el que se cuenta para realizar las laborares docentes. Las últimas restricciones a la hora de realizar contrataciones que han sufrido todas las universidades de este país han tenido un efecto devastador en disciplinas donde, como la nuestra, es necesario estar muy actualizado. Ahora nos encontramos con departamentos que tienen plantillas de profesores con una edad media muy elevada, con poca motivación docente y a los que les está costando mucho esfuerzo salir de su zona de confort. Todo esto provoca una resistencia al cambio (necesario, por otra parte) muy fuerte. Los esfuerzos que se deberían centrar en la constitución de nuevos objetivos, competencias y contenidos, se verán mermados, ya que habrá que aplicarlos en convencer continuamente a la plantilla de las bondades del cambio que se está planteando.
  • MTFB. En correspondencia con la respuesta anterior, sin duda la relación y compromiso universidad/ empresa es la clave del progreso profesional. Las empresas necesitan soluciones y respuestas que implican precisión y rapidez en la gestión de la información y el conocimiento y esto obliga a las universidades a una continua actualización en los perfiles más tecnológicos y con gran capacidad de adaptación a esta evolución constante. La elaboración de un buen plan de estudios requiere un análisis completo de la situación real que consiste no solo en analizar los planes de estudio de otras universidades europeas y americanas sino más bien determinar la evolución del mercado en información y documentación dentro y fuera de España. Teniendo en cuenta la apuesta europea por la transformación digital de los sectores productivos, así como las acciones de promoción de la digitalización documental y cultural creo que la clave es integrar lo nuevo, con los conocimientos clásicos fundamentales que sustentan el núcleo de la Documentación. Un ejemplo lo tenemos en la implantación de los másteres en gestión de datos, que aluden directamente al big-data en las universidades de Pittsburgh, Indiana, Amsterdam, Berkeley, Pretoria, Wisconsin, Sydney, Washington, donde los profesionales de la información demuestran tener el perfil idóneo para realizar estas tareas. Desde nuestro departamento venimos observando esta situación, y estamos trabajando para integrar estos y otros nuevos conocimientos en propuestas constructivas y realistas, que esperamos puedan llegar a implementarse.

MBO. Qué competencias, conocimientos y características esenciales debería tener el perfil del profesional de la Documentación.

  • PHR. Perdón por mencionar algo obvio: no existe un único perfil, sino diversos perfiles. Por ejemplo, el conjunto de competencias requerido para trabajar en una biblioteca escolar es bastante diferente de lo que necesita quien se va a ocupar de tareas de evaluación de la ciencia, o de gestionar un sistema ECM. Por ese motivo considero que es legítimo que cada centro busque especializarse en uno de esos perfiles, o en varios. No necesariamente en todos, algo probablemente inviable.
  • ESC. Los conocimientos de estos profesionales deberían estar en consonancia con los perfiles que se han establecido para la nueva titulación ofertada. Algunos de ellos, son: buenos conocimientos informáticos, muy focalizados sobre los entornos web, con un buen control de los recursos técnicos disponibles, el diseño de páginas, el análisis y uso de buscadores, la capacidad para el análisis y la gestión de las redes sociales, el diseño y desarrollo de nuevos indicadores, conocimientos estadísticos, análisis y gestión de grandes volúmenes de datos, etc. Yo añadiría también al perfil de estos profesionales conocimientos vinculados con análisis de la investigación y la evaluación científica. Hay unas posibilidades grandes y en expansión en estos ámbitos.
  • CTA. Nuestros principios, que se basan en la organización de la información y la documentación y en la provisión de servicios al usuario, van a seguir siendo los ejes de nuestra profesión. Lo que sí que va a cambiar son las técnicas que utilizamos. Cada vez más, nuestras competencias son más amplias y están fuera del ámbito tradicional de la Biblioteconomía. Competencias tecnológicas, de comunicación y de empresa son fundamentales.
  • EAF. Me remito a la memoria de verificación del grado de Información y Documentación y destaco las competencias específicas que considero más relevantes: 1) Diseño y creación de sistemas de información. 2) Selección, análisis, recuperación y difusión de documentos de todo tipo en unidades de información. 3) Identificar, evaluar y recuperar fuentes de información para atender demandas de todo tipo. 4) Aplicación de la tecnología a unidades de información y a todos los procesos relacionados con la gestión de información. 5) A mi entender, todas ellas están directamente relacionadas con el núcleo central del grado.
  • AMC. En relación a la adquisición de competencias y habilidades, en mi opinión, son esenciales todas las que requieran la gestión de cualquier tipo de información (datos) en cualquier tipo de organización. Y competencias y conocimientos propios de Informática.
  • JASR. Es indudable que debe continuar existiendo un núcleo de contenidos “clásicos”, pero adaptados a las nuevas necesidades de la sociedad. Por ejemplo, se tiene que seguir insistiendo en la catalogación, pero avanzando hacia los sistemas de metadatos y los nuevos mecanismos de descripción; se debe continuar con la organización del conocimiento, pero evolucionando hacia estructuras más actuales. Entiendo que la mayoría de competencias, tal y como están descritas en los planes de estudio de la mayoría de titulaciones, siguen teniendo sentido. Sin embargo, lo que debe cambiar es la forma alcanzarlas. Se debería tener más en cuenta los aspectos prácticos, la tecnología, el entorno web (administración de sitios, gestores de contenido, posicionamiento…), el entorno multimedia, la gestión electrónica de documentos y la preservación digital.

MBO. ¿Existen dificultades para desarrollar los planes de estudio en la universidad? No siempre avanzan al mismo ritmo que se demanda en la sociedad y en el mercado. ¿En caso de existir dificultades, cuáles son, a qué es debido? ¿Qué tendría que cambiar para que la universidad fuera más dinámica y se adaptara rápidamente a los cambios?

  • PHR. En mi opinión la situación es muy diferente según cada Universidad. Pero resulta muy desmotivante que en algunos centros los puestos de quienes deben dirigir la actividad académica estén ocupados por personas que ignoran casi por completo cuál es la realidad actual de la profesión. Y que incluso en ocasiones esos cargos los ocupen profesores que, con una actividad nula o casi nula en investigación, tras años sin poner al día el contenido de su docencia, se dediquen a esas tareas porque… ¿qué van a hacer si no?
  • CTA. Efectivamente, la universidad es una institución muy conservadora con inercias muy potentes. Falta una planificación estratégica que dé respuesta a los cambios ambientales y a nuestra responsabilidad frente a la sociedad. Además, en la actualidad y más en nuestros estudios, hay una crisis en el número de alumnos, por lo que hay un exceso de profesorado que genera mucha competitividad. En materias emergentes, ligadas a la tecnología, en muchas ocasiones la profesión va por delante que la Academia, por lo que es difícil lograr que haya un profesorado competente en dichas disciplinas. Desconocemos qué sectores de información son los emergentes, cómo están aplicando la tecnología y usando la información. Otro de los asuntos clave es que debe de haber una colaboración clara con otros departamentos de otras áreas.
  • EAF. Es cierto que para la creación o modificación de un título universitario se requiere de un notable grado de concreción, así como de la aplicación de sistemas de garantía de la calidad que hacen necesaria una cultura que se está consolidando en la institución, aunque suponen un esfuerzo de coordinación. A pesar de ello no creo que el sistema actual suponga una dificultad destacada para impedir que los títulos puedan adaptarse con agilidad a los cambios del entorno.
  • AMC. Sinceramente, creo que la principal barrera para la adaptación de los estudios de INDO a la nueva realidad que demanda la sociedad y el mercado, se encuentra en el perfil del profesorado en INDO en toda España. Las universidades tienen plantillas en las que apenas existen incentivos que favorezcan el cambio. También creo que existe una cierta madurez para dividir el área de conocimiento de Biblioteconomía y Documentación en dos áreas distintas, con sensibilidades diferentes.
  • JASR. La creación de un nuevo plan de estudios debería seguir un método reflexivo y tendría que aprovechar los resultados de varios procesos previos, como estudios de mercado, de necesidades, de formación con la que vienen los estudiantes, de la plantilla con la que se cuenta, etc. Sin embargo, durante los últimos años se ha repetido siempre la misma constante: los nuevos planes de estudio no son más que adaptaciones de los contenidos de siempre a los nuevos requerimientos que impone el Ministerio de turno. Esto se debe, fundamentalmente, a varias razones: 1) Por un lado, al profesorado no se le ha formado convenientemente en lo que significa enseñar por competencias. La mayor parte del profesorado sigue enseñando contenidos, y no preparan al alumno a poseer las competencias que se necesitan dentro de cada área. 2) El actual sistema educativo universitario presta mucha atención a la investigación y tiende a considerar poco a la docencia. Tanto es así que, por ejemplo, para obtener el reconocimiento investigador (sexenios) es necesario acudir a un concurso nacional con unas bases muy duras y, sin embargo, el reconocimiento docente (quinquenios) es automático, sin que nadie obtenga nunca una evaluación negativa por parte de su departamento o facultad. Se ha convertido en un mero trámite. Esto conlleva que gran parte del profesorado universitario se centre más en investigar, prestando menos atención a la docencia. 3) Los cambios de planes de estudio desde los Departamentos con frecuencia se han planteado siempre desde la perspectiva de los “desastres inminentes”. Esos desastres pueden referirse a la pérdida de créditos, a la reducción de la duración de los estudios para obtener títulos similares, etc. En esa situación, la forma de actuar es la de proteger los intereses del Departamento, por encima de lo que realmente necesitan tanto el mercado como los alumnos. Cuando se aprueba un plan de estudios se asume que es para mucho tiempo, ya que no es en absoluto sencillo incorporar modificaciones. Aunque el actual sistema para realizar cambios tiene su sentido, ya que favorece la creación de mecanismos que aportan seguridad jurídica tanto a alumnos como a universidades, lo cierto es que tiene como principal rémora la gran cantidad de obstáculos que hay que sortear para realizar cambios. Es cierto que el sistema contempla la posibilidad de introducir pequeños cambios, pero estos deben seguir un proceso burocrático tan complejo y laborioso, que desmoraliza a cualquiera para iniciar esa aventura. Además, no posee la flexibilidad suficiente como para, si se desea, eliminar asignaturas completas y crear nuevas. Todo esto genera muchos problemas de adaptación a las nuevas realidades. Tanto es así que, en varios casos, se ha optado por crear un grado nuevo (caso de la Carlos III) en lugar de seguir realizando modificaciones en el que se propuso en un principio pero que, el tiempo, ha demostrado que presentaba deficiencias. Entiendo que el de los planes de estudios es sólo uno de los muchos problemas que tiene la universidad española en la actualidad. Posiblemente sea el más visible, ya que es donde se cristalizan la mayoría de éxitos y fracasos de los departamentos y facultades universitarias. Sin embargo, el problema va más allá. Se trata de una disfunción de concepción desde la base, que está relacionada con que el desarrollo que se ha hecho de las universidades en este país no ha evolucionado de manera correcta, y que la forma de tratar la docencia, la investigación, la gestión, el acceso a los cuerpos docentes, así como la gestión de la educación en las etapas preuniversitarias y la formación recibida por los alumnos, posiblemente, no se adecúe de la mejor manera a lo que requiere la sociedad.
  • MTFB. Efectivamente son muchas las dificultades que encontramos en el desarrollo de unos planes de estudio y su vinculación a la demanda laboral. Por una parte, la excesiva tramitación y burocratización del sistema educativo y de los procesos de verificación actuales que dificultan notablemente la mejora permanente. Por otra parte, yo introduciría aquí la noción de responsabilidad inherente a todos los protagonistas concernidos, es decir, siendo cierto que las empresas incorporan una dinámica de competitividad, crecimiento, expansión e innovación, a los docentes nos debe impulsar la idea de integración y colaboración para examinar lo que ocurre, difundir los nuevos escenarios y herramientas y establecer criterios sobre un planteamiento correcto y adecuado para abordar nuestros estudios.

Después de asistir a este debate tan apasionante y de gran interés para nuestro sector de la Documentación, he considerado realizar una selección de las frases e ideas más destacadas de cada entrevista y finalmente realizar una valoración global y conclusión de todas ellas.

Frases destacadas

Pedro Hípola Ruiz
  1. Nuestros estudios… “sobreviven en parte por la existencia de una plantilla de abundantes profesores”.
  2. “Nuestra profesión, en constante cambio, requiere actualizaciones constantes en la formación de los profesionales”.
  3. “Procuraría que tanto el profesorado como los responsables académicos fueran conscientes de cuáles son las necesidades de los profesionales”.
  4. “Considero que es legítimo que cada centro busque especializarse en uno de esos perfiles”.
  5. “Resulta muy desmotivante que en algunos centros los puestos de quienes deben dirigir la actividad académica estén ocupados por personas que ignoran casi por completo cuál es la realidad actual de la profesión”.
Elías Sanz Casado
  1. La universidad ha decidido… “incorporar nuevos conocimientos más acordes con la realidad actual de la sociedad española”.
  2. “Es verdad que se ha abierto un amplio mercado de trabajo relacionado con el entorno digital que actualmente no está muy introducido en el ámbito de la Documentación”.
  3. Plantearía… “gestión de contenidos digitales, gestión de redes sociales y entornos web, análisis de activos y técnicas de marketing digital”.
  4. Sobre competencias… “buenos conocimientos informáticos, muy focalizados sobre los entornos web, con un buen control de los recursos técnicos disponibles, el diseño de páginas, el análisis y uso de buscadores, la capacidad para el análisis y la gestión de las redes sociales, el diseño y desarrollo de nuevos indicadores, conocimientos estadísticos, análisis y gestión de grandes volúmenes de datos”.
Carlos Tejada Artigas
  1. “El título de grado actual obedece a un mercado de trabajo clásico… pero no se adecúa para la oferta actual del sector privado, más ligado a la gestión de contenidos digitales y web social”.
  2. “Las empresas y organizaciones tienen necesidad de una información que sirva para aumentar su competitividad y además necesitan reforzar su reputación digital”.
  3. “nuestras competencias son más amplias y están fuera del ámbito tradicional de la Biblioteconomía”.
  4. “Falta una planificación estratégica que dé respuesta a los cambios ambientales y a nuestra responsabilidad frente a la sociedad… hay una crisis en el número de alumnos, por lo que hay un exceso de profesorado que genera mucha competitividad”
Ernest Abadal Falgueras
  1. “Hemos ido realizando pequeños ajustes anuales como consecuencia de los trabajos de revisión realizados por el Consejo de Estudios de grado”.
  2. “Tanto de grado como de máster, en la actualidad y en el pasado, están concebidos para responder a las necesidades y demandas del mercado laboral”.
  3. “Se ha establecido una relación muy directa e intensa con la profesión y con los empleadores que siempre ha presidido la orientación de la oferta formativa de la Facultad”.
  4. “Existe un ámbito como es el de la Humanidades digitales en el cual se podría pensar en un título”.
  5. “no creo que el sistema actual suponga una dificultad destacada para impedir que los títulos puedan adaptarse con agilidad a los cambios”.
Antonio Muñoz Cañavate
  1. “los planes de estudio actuales no han sabido adaptarse a los cambios que las TICs han introducido”.
  2. “Los titulados en Información y Documentación deberían de dominar la programación informática. Sin estos conocimientos un titulado en Información y Documentación, se dedica a utilizar los programas que otros realizan, y por tanto se sitúa al mismo nivel que un usuario”.
  3. “la principal barrera para la adaptación de los estudios de INDO a la nueva realidad que demanda la sociedad y el mercado, se encuentra en el perfil del profesorado en INDO en toda España. Las universidades tienen plantillas en las que apenas existen incentivos que favorezcan el cambio”.
José Antonio Senso Ruíz
  1. “Desde el comienzo de este año, se ha iniciado por parte del departamento, un estudio del mercado laboral. Una de los objetivos de dicho estudio es recabar información sobre las necesidades reales que existen por parte de empresas y que pudieran ser satisfechas por alumnos de nuestra titulación”.
  2. “Existe una importante desconexión entre gran parte de las materias que se imparten hoy día y lo que demanda el mercado. Esto genera que nuestros egresados carezcan de ciertos conocimientos que les permitirían ser mucho más competitivos”.
  3. “En la mayoría de ocasiones la creación de nuevos planes de estudio se interpreta por cierta parte del profesorado como una competición, donde tienen que posicionarse bien para poder asegurarse de que “sus” contenidos se siguen impartiendo en el nuevo entorno que se propone”. “El efecto que tiene esto es que al final se sigue impartiendo lo mismo, pero con diferente nombre”.
  4. “Entiendo que la mayoría de competencias, tal y como están descritas en los planes de estudio de la mayoría de titulaciones, siguen teniendo sentido. Sin embargo, lo que debe cambiar es la forma alcanzarlas”.
  5. “La creación de un nuevo plan de estudios debería seguir un método reflexivo y tendría que aprovechar… estudios de mercado, de necesidades, de formación con la que vienen los estudiantes, de la plantilla con la que se cuenta… los nuevos planes de estudio no son más que adaptaciones de los contenidos de siempre a los nuevos requerimientos que impone el Ministerio de turno… Se ha convertido en un mero trámite… que gran parte del profesorado universitario se centre más en investigar, prestando menos atención a la docencia…”.
  6. “Se trata de una disfunción de concepción desde la base, que está relacionada con que el desarrollo que se ha hecho de las universidades en este país no ha evolucionado de manera correcta”.
María Teresa Fernández Bajón
  1. “Nuestros planes de estudio deben y tienen que estar actualizados para atender las necesidades sociales y demandas del mercado laboral. Considero esencial que nuestros alumnos puedan desempeñar trabajos de alta cualificación”.
  2. “Un buen plan de estudios requiere un análisis completo de la situación real que consiste no solo en analizar los planes de estudio de otras universidades europeas y americanas sino más bien determinar la evolución del mercado en información y documentación dentro y fuera de España”.
  3. “Un ejemplo lo tenemos en la implantación de los másteres en gestión de datos, que aluden directamente al big-data en las universidades de Pittsburgh, Indiana, Ámsterdam, Berkeley, Pretoria, Wisconsin, Sídney, Washington, donde los profesionales de la información demuestran tener el perfil idóneo para realizar estas tareas”.
  4. “La excesiva tramitación y burocratización del sistema educativo y de los procesos de verificación actuales dificultan notablemente la mejora permanente”.

Reflexión final y conclusiones del debate

La carrera de Biblioteconomía y Documentación en España, se enfrenta a importantes retos de adaptación para adecuarse a la realidad laboral, social y económica. Esto ha provocado que, en muchos casos, se viera reducido el número de alumnos y por ende la supervivencia de los estudios. Parece claro que la comunicación con el sector productivo, la empresa, la industria y la sociedad son la clave para determinar las demandas reales de los profesionales de la información, según apuntó Ernest Abadal. Observo que parte de la universidad española está desconectada debido a una excesiva burocratización, precariedad laboral y competencia feroz entre profesores que como indica José Senso, provocan una mayor preocupación por la acreditación y supervivencia que, por la actualización de los contenidos, la docencia y el desarrollo de planes de estudio adecuados. Para mayor dificultad, el futuro de la profesión exige una mayor preparación en tecnologías de la información e incluso programación como mencionaba el profesor Cañavate, ya que el objetivo no es formar usuarios de tecnología o consumidores de información, sino profesionales capaces de crear y resolver problemas relacionados con la gestión de la información y la documentación. Todo ello, unido al avance de las tecnologías de la información, han propiciado que el sector académico vaya varios pasos por detrás del sector privado, de la empresa y de la realidad económica, como refrendaba el profesor Carlos Tejada. Ello nos hace reflexionar sobre la evolución real de los conocimientos de la Biblioteconomía y Documentación y la orientación ideal de los mismos. De hecho, se menciona en más de una ocasión que los estudios clásicos son válidos para satisfacer una parte de la demanda, pero en ningún caso la totalidad. Esto significa una Biblioteconomía y Documentación, con más competencias, que están fuera de la zona de confort y que en parte pueden provocar miedo. Como indica Elías Sanz y cito textualmente “se necesitan buenos conocimientos informáticos, muy focalizados sobre los entornos web, con un buen control de los recursos técnicos disponibles, el diseño de páginas, el análisis y uso de buscadores, la capacidad para el análisis y la gestión de las redes sociales, el diseño y desarrollo de nuevos indicadores, conocimientos estadísticos, análisis y gestión de grandes volúmenes de datos”. En resumen, big-data, análisis de datos, metadatos, gestión de contenidos, Documentación para la empresa, Desarrollo web, Linked-data, Web semántica, Recuperación de información y buscadores, Ingeniería documental, Estudios métricos, Análisis documental, Lenguajes documentales y Fuentes de información.

En todo caso, todos estamos de acuerdo en que los cambios deben producirse, para lograr atraer la atención de las próximas generaciones de estudiantes, y aún más, ser reconocidos como actores sociales, deseados por el mercado para generar actividades y servicios de alto valor añadido, que generen riqueza y prosperidad. Para conseguirlo, cada universidad desarrolla estrategias diferentes, pero las más sensatas a mi modo de ver, son aquellas que tienen en cuenta la voz de la empresa, aquellas facultades que realmente se paran a preguntar a las grandes, medianas y pequeñas empresas qué necesitan y qué dificultades se encuentran en su desarrollo diario. Parece claro, que conociendo la situación de primera mano y prestando la atención debida, es como puede conformarse realmente un plan organizado. Muchas universidades y facultades comienzan a darse cuenta de esto y están aplicando cambios con celeridad o preparándose para ello, tal como sucede en la Universidad Carlos III de Madrid. En otros casos, se aplican cambios pequeños pero constantes, como se citaba en relación a la Universidad de Barcelona. O bien se realizan estudios de mercado para estar preparados para el día del cambio. Parece claro que la improvisación no es buena consejera de estos procesos y un error podría resultar fatal. En términos generales, se percibe que los procesos de cambio resultan excesivamente costosos en casi todas las Universidades. Estos generan opiniones encontradas, entre quienes desean mantener su estatus quo, asignaturas, programas, poderes, y quienes realmente velan por cambios, que favorezcan la formación de los alumnos, aunque sean difíciles de entender por el resto, incluso yendo en contra de sus propios intereses. Nunca deberíamos olvidar, que nuestro deber de cara a la sociedad está por encima incluso de nuestros intereses particulares, y es por ello que, en estos momentos de dificultad, debemos plantear una profunda reflexión y tener la grandeza y el altruismo necesario para ceder y reconocer la verdad.

No quiero terminar esta reflexión y síntesis del debate, sin analizar los aspectos positivos que en cada entrevista he encontrado. Observo sinceridad, ganas de trabajar, ganas de cambiar la situación, humildad, experiencia y buenas personas que cada día se preocupan por ayudar en nuestra área. Es por ello, por lo que merece la pena seguir trabajando y luchar por aquello en lo que creemos. Creo que todos consideramos que la figura del Documentalista, Bibliotecario, Archivero, Profesional de la Información es muy necesaria, y que su conocimiento y preparación deben dar un salto cualitativo en el ámbito de las tecnologías. Como en muchos casos se ha explicado, la era de las nuevas tecnologías brinda grandes oportunidades para extender los dominios de la profesión y crear nuevas necesidades.

Para hacer grande una carrera, debemos creer y trabajar por un gran objetivo, construir y crear algo singular, por lo que podamos ser reconocidos, que sea usado en beneficio de los demás, incluso cuando dejemos de existir. Grandes compañías y universidades reconocidas a nivel mundial, plantearon esta premisa en sus inicios… Google, MIT, Harvard, Stanford… puede que no tengamos el presupuesto o los medios, pero si considero que tenemos personas valiosas. Desde este medio, quiero transmitir mi apoyo incondicional a todos aquellos que no os conformáis, que día a día comprobáis la dureza de la realidad y verificáis que la práctica y el conocimiento tecnológico son fundamentales para desarrollar una Ciencia Auxiliar de otras Ciencias, tal como dijo una vez, el profesor José López Yepes.

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3 Comentarios

  1. Soleidy Rivero Amador

    Excelente debate y al leer encuentro muchas problemáticas comunes en el escenario de mi país: CUBA. La transversalidad de esta profesión se refleja en la esencia de la información como un recurso trascendental en las sociedades modernas. En mi modesta opinión se necesita de un profesional más competente pero además más pertinente que sepa adaptarse a los cambios en el futuro posgraduado (que incluso ni sospechemos). Es decir nada nuevo seguir perfeccionándonos. GRACIAS

  2. Natalia Fernández

    Soy titulada de la 1ra promoción de las universidades Complutense y Carlos III de Madrid y me he preguntado muchas veces por estas cuestiones sin tener nunca una respuesta única sobre el tema.
    Por mi experiencia profesional y lo comentado aquí mi opinión está más en la línea de la creación de escuelas/facultades especializadas en distintos perfiles profesionales y en el acercamiento entre academia y ejercicio profesional.
    Añado algunos aspectos que me parecen importantes a partir de las dificultades que he vivido en mi trayectoria profesional:
    Me parece oportuno el diseño de escuelas con distintos perfiles pero en las que se imparta una formación de calidad, con docentes cercanos a ese campo y conocedores de la profesión.
    Sobre la comentada orientación clásica de los estudios para el trabajo en bibliotecas decir que ni siquiera salíamos bien preparados en estas materias. Al final de un primer cuatrimestre de diplomatura, por ejemplo, sólo habíamos catalogado unas pocas monografías en clase…
    Únicamente comparando la catalogación impartida por un funcionario de carrera en una academia de oposiciones con lo que se daba por aquel entonces en las Escuelas de Biblioteconomía ya es un abismo y no ya por el rigor en completar los contenidos mínimos del tema sino por la falta de formación/experiencia del docente en el ejercicio de la profesión. Un profesor/a de catalogación debería haber catalogado mucho en bibliotecas. A esto se añade el que difícilmente puede alguien que nunca ha ejercido una profesión el transmitir o emocionar sobre la realidad de la misma.
    Por supuesto es sólo un ejemplo. A buen seguro hay profesores buenísimos de catalogación en las universidades españolas pero me parece ilustrativo para una materia que requiere de un ejercicio profesional previo del docente.
    Por otra parte, hay una realidad en el mercado laboral y la cultura de trabajo en España que no es exclusiva de nuestra profesión. Desgraciadamente, no son casos aislados los de nepotismo o enchufismo de toda la vida. Afecta al sector público y privado y es un círculo vicioso porque se da desde los niveles más altos. Muy difícil cambiar las cosas cuando de quien dependen es el primero que no ha conseguido su puesto por méritos propios.
    En la universidad, este tipo de situaciones convierte a los estudiantes en los grandes perjudicados. Gracias, Pedro Hípola y José Antonio Senso por “mojaros” en vuestras aportaciones. Está claro que el sistema no prima la docencia y, por lo visto, las luchas de poder en aquellas primeras facultades/escuelas se han mantenido en el tiempo (antes se peleaban por entrar y, ahora por mantener su estatus, claro).
    Como reflexión final, piénsese que la aspiración de toda persona que se forma en algo, lo que sea, es la de ganarse la vida con aquello para lo que se ha preparado, la de tener un lugar y una función en la sociedad. En el panorama que, en nuestro caso, viene de antes de la crisis, ¿nadie desde las universidades se preocupaba por la precariedad laboral y la temporalidad de los empleos de sus egresados? ¿nadie pensaba que esta situación, a la larga, retraería a la gente de cursar los estudios?.
    Y, por último, a los docentes a los que les falta motivación: no saben lo motivador que es el tener que buscar trabajo con frecuencia y el tener que empezar cada cierto tiempo desde cero. Eso sí, sin que nadie te conozca.

    • Gracias Soleidy y Natalia por vuestras respuestas, opiniones y reflexiones. En relación a las preguntas que plantea Natalia quisiera dejar patentes algunas cuestiones:

      1) ¿Nadie desde las universidades se preocupaba por la precariedad laboral y la temporalidad de los empleos de sus egresados? La respuesta es sencilla, podría ser otra pregunta ¿Acaso se han adaptado los planes de estudio en la medida que se requería conforme avanzaba la ciencia y la técnica y las necesidades en las entidades empleadoras? Durante unos años el planteamiento de los estudios funcionó, pero no es posible vivir de la herencia del pasado. Aquí aludo a la responsabilidad social de la Universidad para con sus alumnos. El objetivo es formar lo mejor posible a nuestros alumnos para que puedan desarrollarse profesionalmente en la sociedad y que sean capaces de aportar su trabajo y generar nuevos conocimientos. Conozco profesores que han estado y están muy preocupados por esto y han alertado en numerosas ocasiones sobre la necesidad de hacer ajustes. Pero no se les ha tenido en cuenta, hasta que el problema ha sido acuciante. Puedo probar documentalmente que en el año 2010 aporté un plan de reestructuración para los contenidos tecnológicos en la carrera de Documentación (Leer más aquí http://mblazquez.es/documentacion-necesidades-mercado-futuro-carrera-documentacion/). Han pasado 7 años y ahora empieza a valorarse – “ligeramente” -. Por tanto, creo que convenimos en que es un problema de dirección e inacción en la toma de decisiones, en favor de intereses personales como han sugerido Pedro Hípola y José Senso.

      2) ¿Nadie pensaba que esta situación, a la larga, retraería a la gente de cursar los estudios? En mi caso sí. Comencé mi carrera como docente en 2008 y en efecto, desde el minuto 1 sabía que si no se adaptaban los estudios a las nuevas realidades, conllevaría un descenso lógico en el número de alumnos. Y aquí es donde entran en juego muchas problemáticas y factores que han influido de forma decisiva en el resultado actual; me refiero a Bolonia, reducción de créditos en asignaturas fundamentales,… etc. Como indicamos en este debate, los cambios en los planes de estudio son muy lentos, muy burocratizados y en muchas ocasiones no se estudia adecuadamente el mercado, o bien se dice que se va a trabajar en unos estudios más orientados a la tecnología, y en realidad terminan siendo más de lo mismo. Quien piense que el futuro va a seguir siendo el libro impreso en la biblioteca, creo que no comprende la realidad en la que vivimos. Hablamos de una biblioteca híbrida, de que la catalogación MARC e ISBD ha evolucionado a formas semánticas en RDA, MARC-XML, MADS, MODS, METS, PREMIS, Dublin Core Qualified; hablamos de que el bibliotecario-documentalista tiene que conocer a fondo la biblioteca digital, trabajar con los recursos y fuentes de la WWW. Hablamos que el futuro está en los procesos de automatización y desarrollo de tecnologías de la información. La Documentación del 2017 no es la Documentación de hace 25 años o de las primeras promociones.

      En resumen y para concluir, enunciaré algunas ideas y cuestiones:
      – Durante muchos años las tecnologías han sido desestimadas en Documentación. Sin embargo el futuro de los estudios dependen más que nunca de ellas.
      – Los estudios deben responder a las necesidades del mercado y al desarrollo social y científico de la disciplina, si pretendemos que nuestros egresados encuentren un empleo de calidad.
      – La mejor forma de ayudar a nuestros alumnos a encontrar empleo es formarlos para hacer un excelente trabajo en materia documental, y fomentar su capacidad creativa, aportando herramientas, instrumentos y tecnologías que nos permitan desarrollar actividades de mayor valor. Esto se consigue si se trabaja con “árboles de conocimiento”, si se ordenan los contenidos y asignaturas conforme a una progresión lógica en el estudio de las distintas áreas de conocimiento implicadas. Es fundamental que los alumnos, la universidad y la sociedad se mentalice de que el grado de exigencia debe ser mucho mayor, si queremos una mejor preparación. Es preferible que el alumno esté preparado para lo que le espera cuando termina la universidad. (Entiéndase que la exigencia hace 25 años no tiene nada que ver con la de hoy en día).
      – Los planes de estudio deben ser elaborados por los mejores especialistas y referentes en Documentación. Esto requiere escuchar, estudiar y debatir muchos asuntos y puedo asegurar que no siempre se escucha o pregunta a las personas que saben o bien tienen algo que decir al respecto.
      – Probablemente podría seguir hablando hasta completar el límite de caracteres de este formulario de comentarios, pero en lo que a mi respecta, estoy comprometido por hacer que nuestra carrera sea mejor y como he indicado, a seguir luchando y aportar mi grano de arena para conseguirlo.

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