Atraer y retener el magnetismo profesional

Blanca San José y Carmen Morales
Vocalía de Publicaciones de SEDIC

Como dice Tomas Baiget “la serendipidad”(1) está en todas partes y nuestra profesión tiene mucha suerte en ese sentido. Nosotros trabajamos para y por otros colectivos, nuestra convivencia diaria nos genera una gran riqueza intelectual y personal.

Soy bibliotecaria de ciencias de la salud, trabajo en un hospital y un día una usuaria me solicito información sobre los “hospitales magnéticos”, curioso… ¿a que sí?

Se denomina hospital magnético a una institución de alto nivel de calidad y servicios, que obtiene esta acreditación por cumplir tres criterios básicos establecidos, entre otros muchos:

  1. Tener un bajo índice de rotación de personal a otras instituciones
  2. Tener una plantilla completa.
  3. Estar posicionado en un mercado laboral competitivo. Es decir, sus profesionales, especialmente hablamos de personal de enfermería, deben tener un entorno favorable de desarrollo profesional para obtener un beneficio común: el mejor ambiente laboral, para el mejor cuidado de los pacientes y una mayor calidad para todos.

¡Madre mía!  Si os fijáis, el “magnetismo” de la institución lo basan en su capital intelectual = personal (capital humano) + estructura organizativa (capital estructural) + sinergia (capital relacional).

Esta búsqueda de la excelencia en el entorno laboral enfermero, se apoya en el trabajo que inició Florence Nightingale durante la guerra de Crimea hace 150 años. Esta enfermera y pionera de la enfermería moderna demostró que el aprendizaje del personal de enfermería reducía el número de muertes al mejorar el cuidado de los pacientes. La formación facilitaba la creación de un entorno controlado y seguro que facilitaba la intervención. Y desde entonces muchos han sido los trabajos que han mantenido esa evidencia(2).

acreditacionLa acreditación “Magnet recognized” la concede la American Nurse Credentialing Center (ANCC) de la American Nurses Association (ANA). Esta asociación promueve la excelencia profesional de sus asociados y además, la mejora del resultado de su trabajo que es, el cuidado de los pacientes.

Me parecía increíble… ¡¡qué estrategia más inteligente!! Una asociación profesional promoviendo la creación de un entorno favorable de desarrollo profesional de sus asociados. Y para ello interviene en todos los componentes necesarios: acredita la excelencia del profesional, acredita las instituciones que favorecen la excelencia en sus trabajadores y su entorno. Y no deja nada a la improvisación, crean “el camino hacia el magnetismo”, protocolizando como debe ser los pasos y criterios que se deben cumplir para avanzar y lograr la cultura de la excelencia. ¡¡Qué buena idea!! ¡¡Si nosotros fuéramos capaces!!!

Fijaros… La ANCC establece que para que sus hospitales sean magnéticos, se debe crear un entorno donde sus profesionales (ojo al dato!) tengan: liderazgo, autonomía, con una con una toma de decisiones descentralizada, con un desarrollo profesional y un aprendizaje continuado, que les hace trabajar en grupos multidisciplinares… y soñé. Yo quería trabajar en un hospital magnético, en una organización magnética: bibliotecas, archivos, empresas, centros de documentación con unos entornos favorables a nuestro desarrollo profesional… ser mimados!!  Sí!!!

A los pocos días un colega que trabaja en un hospital EEUU, me envío un correo electrónico y curiosamente en su membrete de pie de firma donde ponía su hospital estaba el sello de acreditación de ser un hospital magnético… y yo bromee con él: Eres un bibliotecario magnético! ¡Claro! Si trabajas en un hospital magnético, estarás totalmente involucrado en facilitar la sinergia relacional del conocimiento entre su personal y su aprendizaje organizativo, ¿no? Bueno, aunque muchas veces más de forma tácita que explícita.

Entonces lo vi claro, ese era el “quid de la cuestión”, nuestra profesión nos convierte en “imanes” institucionales. Nuestra misión es trabajar en el cumplimiento de los objetivos de la Organización por eso tenemos que “atraer”; pero además, necesitamos la satisfacción de los usuarios (internos y externos) y también tenemos que “retener”.

Ese es nuestro gran potencial, nuestra “piedra chintamani”(3): la información de calidad, la capacidad de gestionarla (habilidades y herramientas) y la difusión de los resultados obtenidos. Creamos “campos magnéticos” o mejor sinergéticos de corriente continua, con el objetivo de facilitar un ambiente de trabajo seguro, positivo y enriquecido.  Pero además, somos una “especie profesional” adaptable y en evolución, con capacidad de imaginar y establecer “otros campos magnéticos artificiales” que son temporales en función de objetivos más específicos.

La génesis de nuestra profesión es el magnetismo, con dos polos extremos en nuestro imán, donde nuestras fuerzas de atracción son más intensas: por un lado nuestra excelencia profesional y por otro la de la institución.  Pero ambas con líneas internas de fuerte conexión y simbiosis, en las que indudablemente tenemos que trabajar…Profesionales  de la información imanes que certifican “magnétismo” a la organización… um… que interesante!

La cabeza me bullía llena de ideas… asociaciones  que cuidan de sus profesionales, de los resultados de su trabajo… que le imprimen calidad y excelencia… y marcan el camino a seguir… para una profesión como la nuestra… que seamos realistas no esta pasando por su mejor momento… redescubrirnos… no ya reinventarnos que es nuestro trabajo cotidiano… si no significarnos… hacernos visible… nuestro poder de imán… dentro de la organización… significarnos… ser la marca de calidad en todas la funciones que estamos relacionadas dentro de la organización… hacernos explícitos… Los profesionales de la información como un exponencial valor en la organización, criterio de su excelencia, mimarnos también nosotros mismos!

Soy Carmen, compañera de Blanca en la junta directiva de Sedic y en la vocalía de Publicaciones. Precisamente fue en una reunión de dicha vocalía cuando surgió la posibilidad de abordar en el próximo Clip los “hospitales magnéticos” y todas las posibles derivaciones de este concepto para la profesión. Fue Blanca quien me comentó muy animadamente la idea. A punto estuve de advertirle que pusiera los pies en el suelo y, a pesar de lo tentadora que me parecía su sugerencia, recordarle que ¡Vivimos en España! Y, aunque no voy a poner en duda que se trata de un país con muchas virtudes, tampoco podemos olvidar que, precisamente, cuidar al empleado no es una de ellas.

Valorar al profesional, considerarle como tal, favorecer su formación, promover su movilidad y por qué no fomentar su compromiso con la empresa y, de camino, la fidelización a la misma —algo fácil de conseguir cuando uno se siente a gusto y comprometido con su trabajo— no son consignas que se sigan de forma generalizada en el mundo empresarial de este país. Sin embargo, tras meditar unos minutos sobre la sugerencia de Blanca, no me pareció en absoluto irreflexiva. Cuando me argumentó con detalle sus planteamientos, lo vi con claridad: las ideas no son tan descabelladas en su ejecución, sí debemos centrarnos en ellas a medio y largo plazo, pero llevarlas a cabo es posible.

Hablamos de la creación de una doctrina con la que se identifique la profesión, unas creencias defendidas en el colectivo de profesionales de la documentación y la gestión de la información, así como de la aceptación de esta cultura profesional en el seno de la Sociedad Española de Documentación e Información Científica (SEDIC).

Esta educación, tanto interna como externa del colectivo, estaría basada en tres pilares en los que habría que comenzar a trabajar:

  • Certificación profesional: Sedic ya fue acreditada por la Entidad Nacional de Acreditación (ENAC) como entidad competente para la certificación de profesionales en Información y Documentación. Y durante años tuvo en funcionamiento su Servicio de Certificación SEDIC en diferentes niveles. Basándonos en la experiencia y el bagaje adquirido, habría que continuar con este trabajo y, además, ampliarlo a la especialización de los diversos campos temáticos en los que trabajamos (salud, jurisprudencia, educación…), al igual que hace la ANA (enfermería geriátrica, psiquiátrica…). Somos profesionales con múltiples especialidades que deberían ser reconocidas, quizá ese pueda ser una de nuestras debilidades: la diversificación y diseminación de conceptos.
  • Certificación de calidad del colectivo profesional a las empresas: si antes hablábamos de certificar al profesional, ahora se trataría de hacerlo con las empresas, pero de mano de dichos profesionales. ¿Qué mayor garantía de que una compañía funciona y de que su cultura empresarial es acorde a las inquietudes de sus empleados y del propio sector que tener una calificación de excelencia por parte de este colectivo?SEDIC, en calidad de sociedad profesional decana en el sector y con un amplio rango de representatividad, podría asumir esta función, de modo que, acreditara a las entidades en función de la excelencia en la creación del desarrollo profesional y en la correcta gestión del conocimiento.
  • Crear los criterios, planes y protocolos a cumplir tanto por los profesionales como por las empresas en el logro de su excelencia: valores que deberían integrarse en la cultura organizacional. Los profesionales somos las piezas necesarias para la ejecución de multitud de actividades en las instituciones públicas y en las empresas privadas y, por este motivo, tenemos la obligación de reivindicar esta función, que da calidad y prestigio a las mismas. Todo ello, orientado a una mayor calidad de trabajo y de satisfacción laboral de todos los empleados al concederles habilidades informacionales que les de autonomía en el trabajo, liderazgo…

Ahora es vuestro turno, ¡os lanzamos este órdago! ¿Creéis que debemos y/o podemos trabajar juntos en este sentido? ¿Cómo podemos hacerlo? ¿Creamos acreditaciones profesionales e institucionales de buenas prácticas? ¿Certificamos nuestro trabajo dentro de la institución imprimiendo el “magnetismo” necesario que nos aporte el “mérito” de nuestro trabajo y su valor en la institución? Tenéis la palabra.

Notas   [ + ]

1. Hallazgo inesperado de cosas o ideas interesantes en el proceso de búsqueda de otras.
2. Friese CR, Xia R, Ghaferi A, Birkmeyer JD, Banerjee M. Hospitals In ‘Magnet’ Program Show Better Patient Outcomes On Mortality Measures Compared To Non-‘Magnet’ Hospitals. Health Aff (Millwood). 2015 Jun;34(6):986-92.

McHugh M, Kelly LA, Smith HL, Wu ES, Vanak JM, Aiken LH. Lower mortality in Magnet hospitals. J Nurs Adm. 2013 Oct;43(10 Suppl):S4-10.

McHugh MD, Kelly LA, Smith HL, Wu ES, Vanak JM, Aiken LH. Lower mortality in magnet hospitals. Med Care. 2013 May;51(5):382-8.

Hickey P, Gauvreau K, Connor J, Sporing E, Jenkins K. The relationship of nurse staffing, skill mix, and Magnet recognition to institutional volume and mortality for congenital heart surgery. J Nurs Adm. 2010 May;40(5):226-32.

3. Piedra mítica que en las tradiciones budistas e hinduistas, tiene capacidad para conceder deseos a quien la porta.
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