Bibliotecas empoderadas

María Jesús Martínez Martínez
ExJefa de Unidad Coordinación Bibliotecaria en Comunidad de Madrid. Consejera Técnica Subdirección General de Iniciativas Parlamentarias. Dirección General de Relaciones con las Cortes Presidencia del Gobierno

En un espacio de algo más de cuatro meses en Madrid se celebraron dos jornadas(1) que aunque con enfoques diferentes, tenían el mismo propósito final, empoderar a las bibliotecas por lo que hacen en un mundo conectado.

¿Por qué la elección de este tema?

Las bibliotecas públicas siguen siendo invisibles para la gran mayoría de las personas. Lo que hacen para su comunidad no llega a gran parte de la población, pues siguen asociadas a “templos” del libro “impreso” y a lugares de estudio donde impera el silencio.

Todos sabemos que la realidad no es esa y que muchas de las bibliotecas ofrecen una diversidad de servicios y de actividades, pero que sin embargo no transcienden a un amplio número de población. Es por esta razón la necesidad de emprender procesos de empoderamiento para fortalecerlas y potenciarlas porque han demostrado ser instituciones capaces de empoderar a las personas y de contribuir en el bienestar de su comunidad.

Las bibliotecas empoderadas serán capaces de alterar la percepción actual que se tiene de ellas; con este convencimiento se creó el Beyong Access Libraries Powering Development; del mismo modo, la ALA destaca en sus compromisos las capacidades de las bibliotecas: “nuestras bibliotecas son parte de la solución para promover la inclusión digital a través de lo que llamamos las “E” de las bibliotecas. Con asistencia de los bibliotecarios ayudamos a facilitar la Educación, el Empleo, el Emprendimiento, el Empoderamiento y el Compromiso” (Education, Employment, Entrepreneurship, Empowerment, and Engagement).

Los cambios que ha traído la revolución digital

En el contexto digital en el que vivimos, muchos bibliotecarios nos hemos preguntado sobre el incierto futuro de las bibliotecas, y, como dice Lluís Anglada(2), si son sostenibles en un mundo de información “casi” libre, digital y en red. Tampoco ayuda, y quizá sea lo más importante y básico, que desde el Sistema Educativo no se potencien las humanidades, la curiosidad, la reflexión y la formación del propio criterio.

Desde que internet se instaló en nuestras vidas, los usuarios cada vez son más autónomos para buscar la información, la googlelización es un hecho; la biblioteca ya no tiene la exclusiva como proveedora de contenidos e incluso de servicios tradicionales como el préstamo de libros digitales (Amazón también los proporciona).

Es cierto que su sostenibilidad ha quedado demostrada en los resultados de los estudios que se han realizado sobre su aportación económica y social de sus servicios (Fesabid, 2014)(3), además de su capacidad de perdurar y adaptase a los cambios que se han ido produciendo en el tiempo. Sin embargo, Lluís Anglada apunta también que la sostenibilidad reposa en la capacidad que se tenga de mostrar que la biblioteca aporta valores no asociados al libro impreso o a documentos físicos.

No cabe duda que las bibliotecas siempre han tenido prestigio social fundamentalmente por estar asociadas al “libro impreso”, soporte casi único de transmisión de la información y de la cultura hasta la irrupción de las tecnologías de la información. La revolución digital ha cambiado radicalmente el panorama. La colección, ya no es lo más importante de una biblioteca e incluso el “catálogo” es posible que en un futuro próximo no sea la principal plataforma de entrada a la biblioteca porque se irán configurando otras plataformas según se vayan desplegando nuevos recursos digitales (Gamer, 2014)(4). Las actividades tradicionales, que ahora requieren una dedicación importante, como el préstamo, la organización de la colección…, darán paso a otras, en las que el bibliotecario se convertirá en el principal recursos que ayudará a “empoderar” a su comunidad.

Las bibliotecas se enfrentan, en el nuevo escenario traído por la era digital, al reto de generar un profundo y necesario cambio de percepción en todos los agentes que intervienen en su creación, desarrollo y funcionamiento: en las Administraciones públicas —que son sus principales o únicos financiadores—, en los bibliotecarios y personal adscrito a ellas, y finalmente, en los destinatarios de sus servicios.

Es indudable que la era digital está impactando en la biblioteca tradicional asociada al libro “físico”. Y aunque las Bibliotecas siempre han sido capaces de crear nuevos usos ante nuevas demandas, la velocidad del cambio, está siendo tan grande que las disfunciones no han dejado de aumentar (Anglada, 2014)(5).

Sin embargo, la filosofía del empoderamiento de las bibliotecas se alinea perfectamente con los propósitos y estrategias que persigue la biblioteca pública desde sus orígenes. El papel de las bibliotecas en la construcción de comunidades inclusivas nunca ha sido más importante que lo que es hoy. La introducción disruptiva de las tecnologías de la información, también ha aumentado la brecha digital. La capacidad de acceder y utilizar correctamente la información digital es un requisito ineludible para garantizar la igualdad de oportunidades de los individuos, y su carencia puede ser causa de exclusión social.

Las Bibliotecas han sido facilitadoras de la información, motores de conocimiento y promotoras del desarrollo de las personas. Su papel tradicional alfabetizador es ahora cuando se refuerza y se amplía en la era digital, y se erige como verdadera plataforma de aprendizaje de la comunidad, propuesta que destaca la autora A. K. Gamer(6).

Las Bibliotecas fueron las propulsoras del uso de Internet, dieron acceso y formación de uso de la información, lucharon y luchan contra la brecha digital, contribuyendo de esta manera al impulso y a la promoción de una mayor cohesión social. Poco a poco se están extendiendo a todas las bibliotecas servicios innovadores que responden a las demandas de los ciudadanos y que con ellos, también les empoderan en otras dimensiones, no solo en la educativa, sino también en la económica (talleres de búsqueda de empleo, espacios maker, talleres de emprendimiento, coworking), social (biblioteca como lugar de encuentro e intercambio, revitalizador del vecindario e inclusión social) y psicológica (espacios que invitan a la desconexión digital, la reflexión, a la “slow Reading”, a la lectura crítica). Estos nuevos servicios han transformado también los espacios físicos de las Bibliotecas. La reestructuración de los espacios ha venido también provocada por el nuevo escenario: se ha ido desarrollando la biblioteca virtual en paralelo a la colección tradicional impresa, partes de esta última colección, como la de referencia, está desapareciendo por carecer de utilidad y, a su vez, se amplían los espacios dedicados para el aprendizaje permanente y las actividades colaborativas.

En la Biblioteca actual las personas y la comunidad son el centro de su misión para inspirar y cultivar el aprendizaje, avanzar en el conocimiento y fortalecer la comunidad. El enfoque de “innovación ciudadana o innovación cívica” como herramienta para analizar y solucionar problemas sociales y económicos, también ha calado en las bibliotecas. La comunidad ya no es un ente pasivo al que el bibliotecario “consulta”, ahora el ciudadano participa activamente en los proyectos bibliotecarios; no es excepcional comprobar la existencia de procesos colaborativos en los que participan los movimientos vecinales en los proyectos de construcción de nuevas bibliotecas en sus barrios(7).

Las Bibliotecas están planeando alternativas para afrontar los cambios del nuevo escenario. En este sentido, la actual realidad digital está siendo el catalizador de un nuevo concepto de Biblioteca en el que el espacio físico se refuerza en beneficio de su comunidad. Y como consecuencia, la biblioteca en la actualidad también debe concebirse como el lugar más adecuado para llevar a cabo cualquier experiencia social, más valorado aún en un mundo cada vez más aislado y a la vez más conectado (Scott, 2012)(8).

Poco a poco estamos comprobando que se está configurando una nueva Biblioteca, y su valor queda reflejado en el Plan Estratégico de la IFLA 2016-2021. El objetivo del Plan es defender y fomentar a nivel global el valor y la importancia de los servicios bibliotecarios y la información de calidad que genera crecimiento social, económico y cultural. Así, dos de sus cuatro Direcciones Estratégicas(9) entran de lleno en el papel de la biblioteca como catalizadora en el proceso de empoderamiento de la sociedad y de las personas, a través de la alfabetización y de los servicios que facilitan y estimulan la creación.

También en el Programa de la Bibliotecas 2020 (PL2020)(10) de la UE las consideran como agentes fundamentales del desarrollo socioeconómico.

Pero a pesar del valor indiscutible que tienen y aportan a la comunidad y a las personas, ¿está cambiando la percepción que de ellas tiene la ciudadanía? ¿son realmente importantes para la gente, para sus vidas? y los gobiernos locales y autonómicos, que son los que mayoritariamente las financian, ¿cómo la perciben? Es quizá este punto el que comporte mayor gravedad, puesto que son las Administraciones quienes financian las bibliotecas, y gran parte de ellas, se siguen percibiendo como lugares “donde se prestan libros y se va a estudiar”; no cabe duda que precisamente debido a esa percepción, el colectivo de estudiantes ha tenido —y sigue teniendo— mayor predicamento ante sus gobernantes, que otros sectores de la sociedad, que ni siquiera han interiorizado que la biblioteca también “es suya” para reivindicar su derecho a tener un “espacio” en ella.

Y como apunta Lluís Anglada, “el hecho de que las bibliotecas realicen una función de ayuda e intermediación, una función que no produce resultados finales, las condena a una permanente invisibilidad”, su futuro depende de la percepción o imagen mental que de ellas tengan las administraciones y políticos responsables de distribuir los presupuestos. Por eso es tan importante mostrar su valor y su utilidad en este nuevo escenario, tarea no carente de dificultad. En este sentido, y siguiendo a la profesora Gita Sen(11), el empoderamiento sostenible no se alcanzará mientras no se altere la percepción que se tenga de la organización.

Las Bibliotecas siguen siendo infraestructuras con prestigio, seguras y muy próximas al ciudadano. Ningún municipio querría que les cerraran su biblioteca, aunque no vayan a ella gran parte de sus vecinos. Desde hace tiempo se han ido creado otros servicios de información al margen de la biblioteca, fruto de la percepción tradicional que se tiene de ella; no es difícil encontrar, por ejemplo, puntos de “atención al ciudadano”, o de “información turística”. En este sentido, es posible que se obtuvieran mejores resultados si existiera mayor articulación entre las entidades culturales e informativas de una comunidad, en donde la Biblioteca fuera la institución que liderara la cohesión entre todas.

¿Y cuál es el papel de los bibliotecarios en este escenario?

En palabras de A.K. Gamer(12) son auténticos “filtros colaborativos” con el interés y necesidades del público siempre en mente. De este modo, Sari Feldman(13), manifestó que las bibliotecas son más importantes por lo que pueden hacer los bibliotecarios por la gente que por sus colecciones. Es por lo que deben estar provistos de competencias transversales porque son formadores, mentores, facilitadores y docentes. Son el principal recurso de la Biblioteca porque son partícipes en empoderar a los individuos.

Pero…, también nos enfrentamos a otra realidad: no parece que los profesionales de la información estén siendo los protagonistas de la sociedad de la información. ¿Quizá sea necesario empoderar al bibliotecario?, ¿que encuentre la manera de avanzar en este escenario?, ¿de seguir siendo los primeros en detectar lo que los ciudadanos demandan?

Tampoco hay que olvidar el principal papel de los directores de las bibliotecas, como representantes de la cultura de su municipio y por tanto de la importancia de su presencia en los actos culturales celebrados en su comunidad, sobre todo en aquellos organizados por sus gobiernos locales, como así destacaba Hannelore Vogt en su presentación en la VIII Jornada Internacional de Experiencias Internacionales: Bibliotecas empoderadas(14):la importancia de estar presentes en la agenda cultural de los gobiernos locales.

Las anteriores reflexiones conducen a su vez a preguntarnos, en definitiva, si el proceso de empoderamiento de las bibliotecas, está siguiendo o no un proceso sostenible, si dicho proceso está siendo o no coherente en todas sus dimensiones, y si todos los agentes que intervienen en el desarrollo y funcionamiento de las bibliotecas, están siendo o no debidamente conscientes de la relevancia e importancia de este proceso.

En resumen, y a modo de conclusión, las bibliotecas se enfrentan, en el nuevo escenario que ofrece la era digital, al reto de generar un cambio de percepción en la sociedad, y en sus financiadores. Si el empoderamiento de las bibliotecas es sostenible, si se interioriza la convicción acerca de su relevancia, y se avanza de manera coordinada en su desarrollo por todos los agentes que deben intervenir en este proceso, se logrará con mayor facilidad el reto que nos trae la era digital: un cambio de percepción de la biblioteca como lugares que “cambian vidas al dar a la gente los instrumentos que necesitan para conseguir lo que se propone” en este nuevo, y por qué no, apasionante escenario.

María Jesús Martínez Martínez

Notas   [ + ]

1. VIII Jornada Internacional de Experiencias Internacionales: Bibliotecas empoderadas, celebrada el 27 de abril de 2017, esta jornada se organiza anualmente por la Comunidad de Madrid, el Instituto Goethe y la Emabajada de EEUU y tiene como objetivo conocer las experiencias de las bibliotecas. innovadoras en el tema elegido cada año, http://jieb2017.sedic.es/
2. Anglada, Ll.: “¿Son las bibliotecas sostenible en un mundo de información libre, digital, y en red? http://www.elprofesionaldelainformacion.com/contenidos/2014/nov/07_esp.pdf
3. El valor económico y social de los servicios de información: bibliotecas. http://www.fesabid.org/sites/default/files/repositorio/fesabid-valor-economico-social-servicios-informacion-bibliotecas.pdf
4. Garmer, A. K. (2014). People, Place and Platform: The role of the 21st-century library in the digital era isbuiltonitsthreekeyassets: people, place and platform.K. (2014), op. cit. (nota)4
5. Anglada, Ll. op. cit. (nota)3
6. Garmer, A. K. (2014), op. cit. (nota)4
7. Cómo gestionar entre todos y todas la biblioteca soñada, 2015 https://diario.madrid.es/usera/2017/09/29/como-gestionar-entre-tods-la-biblioteca-sonada/, o el Proceso participativo de pensamiento y diseño de la gestión de las futura biblioteca de San Fermín, 2017 https://diario.madrid.es/usera/
8. Scott, M. (2012). HowLibraries and BookstoresBecamethe New Community Centers newgeography. Newgeography. Disponible en: http://www.newgeography.com/content/002629-how-libraries-and-bookstoresbecame-new-community-centers
9. Dirección estratégica 1. Las Bibliotecas en la Sociedad: Empoderaremos al sector bibliotecario para construir sociedades alfabetizadas, informadas y participativas. Desorrollaremos estrategias que permitan que las bibliotecas sean proveedoras clave de información, educación , investigación, cultura y participación social. Dirección estratégica 4. Capacitación. Posibilitaremos que los bibliotecarios y representantes del sector bibliotecario eleven su voz a nivel nacional, regional y global. Desarrollaremos una agenda de promoción que refuerce la capacidad de los miembros de la IFLA para defender el rol de las bibliotecas como factores clave del cambio político, económico y social.
10. http://www.publiclibraries2020.eu/content/home
11. El empoderamiento en la cooperación española, http://fride.org/uploads/Empowerment_Documento.base_ES.pdf
12. Garmer, A K. (2014), ip.cit. (nota)4
13. Presidenta de la Ala durante 2015-2016, lanzó la campaña de sensibilización pública Transformar las Bibliotecas, http://www.ilovelibraries.org/librariestransform/
14. Op. Cit. (nota)1
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