La Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid

La Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense fue creada en el año 2001 en la céntrica calle madrileña del Noviciado 3, con el fin de reunir las colecciones de libros antiguos de las instituciones de enseñanza que, a lo largo de su historia, han conformado la actual Universidad Complutense.

El edificio, completamente rehabilitado, fue construido en 1928 bajo el mecenazgo de D. Ramón Pelayo de la Torriente, Marqués de Valdecilla, y está dotado de modernas instalaciones y las mejores condiciones de conservación y preservación del fondo. De este modo, la Biblioteca Histórica se convierte en la unidad dentro de la Biblioteca Complutense que gestiona de forma integral sus ricas colecciones patrimoniales y, a la vez, en centro catalizador de la investigación y docencia en torno al libro antiguo.

Una primera pregunta a su Directora, Marta Torres Santo Domingo, para conocer mejor la Biblioteca Histórica, ¿de qué estamos hablando cuando hablamos de colecciones patrimoniales de gran riqueza?

Estamos hablando de una herencia de cinco siglos de historia, a pesar de las inevitables pérdidas debidas a muchos avatares, como guerras, traslados, expolios, etc. Pero, de una forma muy resumida, la Biblioteca Histórica custodia varios miles de manuscritos, 741 incunables, y un volumen de impresos de los siglos XVI al XIX que se aproxima a los 170.000. Alberga, además, una notable colección de grabados sueltos y libros de estampas, con autores como Piranesi o Goya; importantes archivos personales, como el de Rubén Darío y varias colecciones fotográficas, como las de Lafuente Ferrari o de Hernández Pacheco. Otras colecciones en depósito de gran relevancia son las del Archivo Histórico del PCE o los fondos musicales del archivo Jacinto Guerrero. Todo ello la convierte en una de las bibliotecas patrimoniales más importantes de España y Europa.

Y, una pregunta que nos hacemos cuando conversamos con los responsables de grandes instituciones culturales: ¿Cómo está viviendo la Biblioteca Histórica estos últimos años de crisis?

La Biblioteca Histórica está viviendo esta crisis con una doble perspectiva. Por un lado hemos visto en los últimos años un aumento de los servicios públicos, tanto presenciales como especialmente los virtuales. Entre los primeros tenemos la satisfacción de ver crecer el número de investigadores que pasan por nuestras salas, sobre todo, profesores y alumnos que desarrollan aquí sus trabajos de docencia e investigación. Entre los servicios virtuales destaca la cada vez mayor visibilidad de nuestros fondos digitalizados, una de las colecciones digitales más importantes de España

Además, el desarrollo de proyectos propios, como el Portal de Antiguos poseedores, nos permite ofrecer mejores herramientas para la consulta y conocimiento de nuestra rica colección.

Exposiciones, actos culturales, visitas guiadas, blog Folio Complutense, Facebook son, por otro lado, las líneas de actuación para la difusión de la riqueza de la Biblioteca Histórica. Tenemos la satisfacción de ver que los números responden al esfuerzo y deseo de acercarnos más a la ciudadanía en general, y que año a año van aumentando.

¿Y la parte negativa?

Es lo que os iba a comentar ahora. El capítulo de los recursos es, sin duda, el más negativo. Quizás el último año se observa un ligerísimo repunte de los presupuestos invertidos en la Biblioteca Histórica, tanto directos como indirectos, pero sin llegar a las inversiones de hace, por ejemplo, diez años. Sin embargo, la plantilla ha sufrido constantes recortes, con plazas desaparecidas y bajas que no se sustituyen (jubilaciones, traslados, enfermedad) que, sumadas a las que ya se han producido y a las que se producirán en los próximos años, ocasionan un perjuicio que, de no remediarse, obligarán a recortar servicios públicos para los investigadores. No olvidemos que estamos hablando de una plantilla altamente especializada y cuyo alto nivel es fruto del ejercicio de la profesión durante muchos años.

Esperemos que todo ello no contribuya a medio plazo a empobrecer una Biblioteca que es sentida ya, dentro y fuera de la Universidad, como una de las grandes bibliotecas patrimoniales del país, no sólo en libros antiguos, sino en colecciones especiales, fotografías, archivos personales, grabados, etc. Los responsables de estos recortes tendrán sobre sus espaldas el triste baldón de haber iniciado la marcha atrás en una política de protección del patrimonio cuya planificación y puesta en marcha exigió mucho esfuerzo, que empezaba a ser un ejemplo para todo el país y que nos permitía transitar por la senda de las grandes instituciones. En cualquier caso, confiamos en remontar este bache y para eso luchamos día a día.

Habeis sido pioneros en digitalización. ¿Qué nos puedes contar de vuestros proyectos?

La Biblioteca Complutense estuvo a la vanguardia de la digitalización en España, desde sus inicios a mediados de la década de los noventa, con un proyecto que se llamó Dioscórides y que nos dio a conocer en Europa y en el mundo. A partir de allí, surgió la colaboración con Google, que fue otro salto cuantitativo, y la participación en diversas plataformas y Bibliotecas digitales: Colección Digital Complutense (Biblioteca Digital Dioscórides, Archivo Rubén Darío, Archivo PCE, Eprints), Google Books, HathiTrust, Biblioteca Digital Mundial de la Unesco, Manuscriptorium, Malvine, Europeana, etc.

Ahora estamos iniciando una nueva fase, cuyo objetivo es dar visibilidad a todas estas colecciones a través de un Portal de Patrimonio Digital Complutense (PDC). Estamos muy ilusionados y cuando lo lancemos os lo presentaremos.

Has hablado de los alumnos, ¿teneis un plan especial de trabajo con ellos?

Si, por supuesto, pues además de ser una Biblioteca Histórica somos, ante todo, una Biblioteca Universitaria. Las exigencias del Espacio Europeo de Educación Superior han establecido nuevas actividades para la formación integral de los alumnos universitarios. Entre ellas están los programas de prácticas externas en diferentes instituciones, cuyo objetivo es proporcionar a los estudiantes la oportunidad de acercarse al ámbito profesional con el fin de aplicar los conocimientos y habilidades adquiridos en las distintas asignaturas del Grado.

La Biblioteca Histórica, que ya tenía una experiencia anterior en acoger a alumnos en prácticas y becarios, es una de las instituciones que oficialmente acoge a alumnos de distintos especialidades. Las tareas concretas que realizan dichos alumnos varían pero siempre están relacionadas con el ejercicio profesional de un graduado en Historia, Documentación, Filología, Conservación y Restauración, etc. y siempre vinculadas al estudio, divulgación, conservación y gestión del patrimonio bibliográfico y documental. Todos los años tutelamos a varios alumnos que salen más preparados, y la experiencia es enriquecedora tanto para ellos como para nosotros.

¿Y de qué manera apoyáis la investigación?

A los servicios tradicionales de ofrecer los materiales en las Salas de Investigación, gestionar de manera eficaz la tarea de reproducción para materiales que no están ya digitalizados, y, sobre todo la información especializada, hemos incidido en los servicios virtuales a partir de elaboración de Portales especializados y la colaboración directa con los investigadores, “empotrados” incluso, en sus propios proyectos, (destacaríamos el Proyecto de Repertorio de Incunables Españoles). Además, por supuesto, somos sede de muchas de sus actividades, colaboramos en la celebración de seminarios y encuentros y trabajamos en la edición científica, con nuestras publicaciones Pecia Complutense y Documentos de Trabajo, todos en nuestro archivo institucional en Open Access E-prints complutense, que siguen sacando a la luz trabajos muy interesantes sobre nuestros fondos.

¿Teneis algún Proyecto que os gustaría resaltar por su relevancia?

Sí, nuestro Portal de antiguos poseedores. En la Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid, en consonancia con las líneas de investigación propuestas por las principales instituciones bibliotecarias internacionales (especialmente CERL y la British Library se ha dado especial importancia al estudio de la procedencia de los fondos, tanto con respecto a las instituciones que formaron parte de la historia de la Universidad como a las bibliotecas personales o institucionales que se incorporaron a su patrimonio bibliográfico. Creemos que es una herramienta muy importante de apoyo a la investigación, que ofrece nuevas oportunidades de investigación histórica y bibliográfica y permite reconstruir la historia de las colecciones. Y está siendo muy útil, como nos dicen muchos investigadores.

¿Qué características técnicas tiene este Portal?

El proyecto parte del hecho de que todos y cada uno de los libros que constituyen nuestro patrimonio bibliográfico, tanto manuscritos como impresos, se deben considerar documentos únicos. Cada uno tiene su propia historia, que se reconstruye a través de las trazas, marcas de procedencia o evidencias materiales (Material evidences) que han dejado en él sus sucesivos propietarios o lectores.

Por ello, cuando se realiza la descripción bibliográfica de los libros va acompañada de una descripción de cada ejemplar en la que se detallan las marcas de posesión, uso y lectura. Los nombres de las personas o instituciones que constan como anteriores poseedores de los ejemplares se recuperan a través del catálogo de la biblioteca, en el campo de búsqueda ‘autor’, identificado con la abreviatura “ant. pos.”.

Toda esta información se ha reunido en este portal de Antiguos poseedores en las colecciones de la Biblioteca Histórica e incluye ya varios cientos de nombres. Está soportado en el Gestor web de la UCM enlazado al Catálogo Cisne.

En él se pueden identificar, en primer lugar, las instituciones que han aportado sus fondos a la actual Biblioteca Complutense, tanto las antecesoras de la Universidad como otras instituciones religiosas o laicas. Están presentes también las procedencias personales, que se pueden localizar por su nombre -en un índice alfabético que reúne todos los antiguos poseedores- y, en algunas procedencias destacadas, por grupo social, época o tipo de marca de procedencia.

En los índices de los antiguos poseedores, tanto institucionales como personales, cada entrada está enlazada a los ejemplares localizados en el catálogo de la biblioteca que, en la mayoría de los casos, también dan acceso a las imágenes digitales. Este listado se actualizará periódicamente, incorporando los nuevos datos sobre la procedencia de nuestros fondos.

En algunas procedencias destacadas -un número que irá aumentando progresivamente- se ha incorporado información biográfica e histórica sobre los personajes y entidades, imágenes de las marcas de propiedad (ex libris, super libros, sellos, etc.), inventarios o catálogos de las colecciones y bibliografía especializada.

¿Te gustaría comentar algún otro proyecto en el que esteis inmersos?

¡Hay tantos! Es difícil escoger pero, en fin, hay uno que creo que es muy relevante. Se trata de la elaboración del Catálogo de manuscritos del Colegio Mayor de San Ildefonso, un conjunto de unos 150 códices medievales, el núcleo fundacional de la Biblioteca Complutense, que está siendo catalogado por un grupo de especialistas de reconocido prestigio. Hebraistas, codicólogos, latinistas, helenistas, historiadores del arte, musicólogos, bibliotecarios, bajo la dirección técnica de Elisa Ruiz y la coordinación general de Antonio López Fonseca y mía, estamos trabajando en la recuperación del patrimonio medieval y de la historia del pensamiento a través de uno de los conjuntos más importantes de España. ¡Es emocionante! Y lo hemos iniciado este año con motivo de la celebración del Quinto Centenario de la muerte del Cardenal Cisneros, nuestro fundador.

Muchas gracias, Marta, por todo lo que nos has contado. ¿Te gustaría terminar con algún comentario?

Sí, sólo me queda, invitaros a venir a visitarnos y participar de algunas de nuestras muchas actividades. Ahora, por ejemplo, podréis disfrutar de una exposición fotográfica que hemos preparado coincidiendo con la celebración de PhotoEspaña en Madrid, y que la hemos dedicado a Portugal, país protagonista este año de la Feria del Libro que se están celebrando en este momento. Se llama “Portugal inédito”, y son fotografías de Eduardo Hernández Pacheco, un célebre geólogo que en sus fotografías manifiesta un interés que va más allá de lo científico y que nos ofrece una mirada desde el paisajismo, lo etnográfico, lo artístico, etc. Es un ejemplo de uno de los archivos fotográficos que custodiamos y del que tenemos un pequeño portal.

Y, para terminar, quiero daros las gracias a la revista CLIP por vuestra invitación a colaborar y darnos la oportunidad de que se nos conozca mejor.

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